Decenas de personas murieron y miles se han visto obligadas a huir de sus hogares después que bandas armadas arrasaran la principal región agrícola de Haití, poco antes de la llegada prevista de un fuerza internacional para combatir ataques como estos.
Miembros de las bandas que han sumido al país en el caos asaltaron las zonas de Jean-Denis y Pont-Sondé, en el departamento occidental de Artibonite en Haití, el domingo y lunes últimos, denunciaron organizaciones de derechos humanos, disparando a civiles y quemando casas, reportó CNN.
La agencia de noticias AP informó que el grupo Gran Grif atacó Petite-Rivière, también en Artibonite, a primera hora del domingo, quemando casas y dejando cuerpos esparcidos por las calles.
Las fuerzas de seguridad haitianas han confirmado que al menos 16 personas murieron el domingo, y los grupos de derechos humanos Defenders Plus y RNDDH estiman que el número de muertos llegó a alcanzar 70 el lunes, mientras el ataque continuaba durante la noche.
Decenas de casas fueron incendiadas y casi 6.000 personas se vieron obligadas a huir, según Defenders Plus.
Los miembros de las bandas se dividieron en grupos, lanzando ataques en varias localidades, bloqueando carreteras y cavando zanjas en rutas que sirven como puntos de entrada y salida, dijo Bertide Horace, portavoz de la Comisión de Diálogo y Reconciliación para Salvar el Valle de Artibonite.
"Cuando llegaron a estas zonas, empezaron a disparar en todas direcciones. Mataron a varias personas y causaron daños extensos", precisó el vocero, añadiendo que su equipo recuperó 30 cuerpos en varios lugares.
Horace dijo a CNN que inicialmente no había presencia policial y que las bandas "operaban con total confianza" mientras la gente se las arreglaba solas. Al mediodía del lunes, llegó la Policía y las bandas comenzaron a retirarse, dijo.
La Policía Nacional de Haití informó que agentes respaldados por la Policía keniana que lideran una misión respaldada por la ONU ayudaron a rescatar a personas en el barrio de Jean-Denis, pero se retrasaron porque las bandas habían cavado grandes agujeros para impedir la entrada de los uniformados.
Reginald Fils-Aimé, un médico afincado en el centro de Haití, dijo que su equipo recibió al menos a 15 heridos en el Hospital Saint Nicolas, en la localidad de Saint Marc, en el oeste del país. El más joven de los baleados tenía solo 13 años. Siete de esos pacientes fueron sometidos a una cirugía mayor.
La afluencia de pacientes es la mayor que Fils-Aimé ha visto por actividad relacionada con pandillas en semanas, y teme que puedan estar llegando más pacientes.
La ONU ha expresado su alarma por los ataques.
"Este ataque subraya la gravedad de la situación de seguridad a la que se enfrenta la población haitiana. (La ONU) insta a las autoridades haitianas a llevar a cabo una investigación exhaustiva", dijo Stephane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU el lunes 30 de marzo.
Haití ha estado lidiando con la violencia de las bandas durante años. Se espera que pronto se despliegue una nueva fuerza multinacional, conocida como la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), para combatir a las bandas que han estado aterrorizando el país.
"Esta última masacre es otra atrocidad más en una serie de crímenes que las autoridades haitianas y la comunidad internacional no han logrado detener", dijo Johanna Pelaez, investigadora regional para el Caribe en Amnistía Internacional.
"Mientras esperamos el despliegue de la nueva operación internacional de seguridad, este incidente pone de manifiesto la urgente necesidad de que el Gobierno haitiano y la comunidad internacional colaboren para encontrar una solución duradera a la situación de seguridad", subrayó.
Un informe de la ONU de la semana pasada indica que al menos 26 bandas operan en la capital haitiana, Puerto Príncipe, donde la vida prácticamente se ha paralizado mientras grupos armados controlan rutas clave, asfixiando suministros vitales de zonas necesitadas. Alrededor de 1,4 millones de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares y, entre marzo del año pasado y enero de este año, más de 5.500 personas han muerto.
Las pandillas han ampliado su área de control mucho más allá de la capital, hacia los departamentos de Artibonite y Central de Haití, según concluyó el informe.
El departamento de Artibonite, conocido como el granero de Haití, es la principal zona agrícola del país, crucial ante la escasez de suministros alimentarios críticos que sufre la población sometida a la violencia.
"Es muy difícil para la población regresar a esta zona por la presencia de las bandas que han destruido todo a su paso", dijo Horace a CNN sobre los lugares de los últimos ataques.