Un equipo táctico de la Guardia Costera de EEUU realizó este jueves, antes del amanecer, en aguas del Caribe, el abordaje y decomiso del buque cisterna Verónica, un petrolero perteneciente a la flota fantasma venezolana, informó la secretaria de Seguridad Nacional de la Administración Trump, Kristi Noem, en su perfil de X.
"Como otro buque cisterna de la flota fantasma sancionado, el Verónica había transitado previamente por aguas venezolanas y operaba desafiando la cuarentena establecida por el presidente Trump", dijo Noem.
Se trata del sexto buque de estas características incautado en las últimas semanas, y las autoridades no descartan que haya más. "Nuestra fuerza de combate marítimo está desplegando toda la capacidad a nuestra disposición para interceptar los petroleros de la flota fantasma y hacer cumplir el derecho internacional", indicó en su perfil de X el Comando Sur del Ejército de EEUU, responsable de las operaciones en el Caribe.
Como en operaciones anteriores, la captura del tanquero fue llevada a cabo por infantes de Marina y marineros de la Fuerza de Tarea Conjunta Lanza del Sur, en coordinación con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y con lanzamiento desde el portaaviones USS Gerald R. Ford, informó el Comando Sur.
La acción contó con el apoyo logístico del Grupo Anfibio Listo de la Armada estadounidense, que incluye a los buques USS Iwo Jima, USS San Antonio y USS Fort Lauderdale.
Por su parte, en una nota en su perfil de X, la Guardia Costera enfatizó: "El único petróleo que saldrá de Venezuela será el que se coordine de forma adecuada y legal".
En tal sentido, el Gobierno de EEUU ha presentado múltiples solicitudes de órdenes judiciales para confiscar decenas de buques cisterna vinculados al comercio de petróleo venezolano, "en un esfuerzo por consolidar su control sobre los envíos de crudo desde y hacia Venezuela", dijeron fuentes conocedoras del asunto a la agencia Reuters.
Si bien el número exacto de órdenes judiciales presentadas y otorgadas no es público, las fuentes indicaron que se trata de docenas de casos. La campaña incluye embarcaciones que operan dentro de la denominada "flota sombra", compuesta por navíos sin regulación que ocultan su procedencia para mover petróleo de países sancionados como Venezuela, Irán o Rusia.
Trump ha declarado que el objetivo de estas medidas es controlar indefinidamente los recursos petroleros de Venezuela, con miras a reconstruir la debilitada industria petrolera del país sudamericano.
En tal sentido, la primera venta de petróleo venezolano por parte de EEUU "ya se ha producido". "Las ventas continuarán indefinidamente", dijo al periódico The New York Times un portavoz del Departamento de Energía de EEUU.
La venta, según dijo a CNN un funcionario gubernamental, está evaluada en unos 500 millones de dólares.
Estas acciones están en consonancia con lo anunciado por el secretario de Estado Marco Rubio: "Vamos a tomar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo. Vamos a venderlo en el mercado a precios de mercado, no con los descuentos que obtenía Venezuela. Ese dinero se gestionará de tal manera que controlaremos cómo se distribuye, de forma que beneficie al pueblo venezolano, no a la corrupción ni al régimen".