El Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil se prepara para un fallo histórico que sellará el destino político y personal de Jair Bolsonaro, el expresidente conservador que gobernó el país entre 2019 y 2022. Una serie de filtraciones a diversos medios de prensa, desde la máxima instancia de Justicia, parece haber sido adrede para preparar a la opinión pública ante la decisión inminente.
Con ponencia del magistrado Alexandre de Moraes, quien es una suerte de némesis del expresidente, se espera que el fallo oficial que ratifica la condena contra Jair Bolsonaro se emitirá de manera definitiva una vez concluido el plazo del juicio virtual en STF, el cual finaliza a la medianoche de este 14 de noviembre. Una vez conocidas las filtraciones, desde el propio TSF se da por sentado que Bolsonaro quedará condenado a 27 años y tres meses de prisión.
La condena, en votación dividida 4-1 fue conocida en septiembre y tras una serie de procedimientos, por recursos de la defensa del expresidente, se llega a lo que se considera sea una sentencia definitiva. La decisión marca un hito en la historia democrática brasileña, ya que por primera vez un exmandatario es condenado a cárcel por un delito político —el intento de subvertir el orden constitucional— y no por corrupción, como ocurrió en casos anteriores con figuras como Fernando Collor de Mello o Luiz Inácio Lula da Silva.
A Bolsonaro se le ha declarado culpable de cinco delitos graves: intento de golpe de Estado, abolición violenta del Estado democrático de derecho, liderazgo de una organización criminal armada, daño calificado y deterioro de patrimonio protegido.
La Fiscalía General de la República (PGR) acusó a Bolsonaro y a siete de sus colaboradores de liderar una organización criminal armada con el objetivo de impedir la investidura del hoy presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien derrotó al líder conservador en las elecciones de 2022 por un estrecho margen de 1,8 puntos.
La acusación, presentada por el fiscal general Paulo Gonet, señaló a Bolsonaro como el principal organizador de una conspiración que comenzó en julio de 2021, cuando el entonces presidente empezó a cuestionar sin pruebas la fiabilidad del sistema de votación electrónica.
Según la PGR, esta narrativa buscaba deslegitimar el proceso electoral y preparar el terreno para desconocer los resultados en caso de una derrota, como finalmente ocurrió. Por esta dimensión pesa sobre Bolsonaro desde 2023 una inhabilitación política de ocho años, en una decisión previa del Tribunal Supremo Electoral encabezado entonces por Alexandre de Moraes, el mismo magistrado ponente en el caso ahora ante el STF.
Bolsonaro podría ingresar a prisión en las próximas semanas, posiblemente en la cárcel de Papuda, aunque no se descarta la opción de arresto domiciliario por su edad (70 años) y problemas de salud, como secuelas de un atentado en 2018 y un reciente diagnóstico de cáncer de piel.
La inhabilitación de Bolsonaro se decidió, según el mismo de Moraes, por abuso de poder en las celebraciones del 7 de septiembre de 2022 y ataques al sistema electoral. Moraes rechazó recursos posteriores, manteniendo la inelegibilidad. La nueva condena extiende esta sanción hasta 2060, una vez cumplida la pena, sepultando cualquier aspiración de regreso político directo.
El veredicto judicial llega en un momento de máxima polarización en Brasil, agravado por el anuncio de Lula da Silva de buscar un cuarto mandato en 2026. Durante una visita a Indonesia en octubre, el presidente de 80 años declaró: "Mi mandato termina a finales de 2026, pero estoy preparado para disputar otras elecciones".
Lula da Silva, que gobernó de 2003 a 2010 y regresó en 2023, lidera encuestas levemente pese a críticas por su edad y la economía estancada. La ausencia de un heredero claro del "bolsonarismo" ha dejado al presidente de izquierdas sin adversarios de peso. Se prevé que tras agotarse por completo la vía judicial y se ratificada la condena, Bolsonaro podría indicar a una persona de su entorno como candidato presidencial para 2026.
El experto en Relaciones Internacionales Oliver Stuenkel, de la Fundación Getulio Vargas, argumenta que el fallo acelerará la sucesión en el bolsonarismo: "Bolsonaro condenado deja un vacío; figuras como Tarcísio de Freitas, gobernador del estado de São Paulo, o Romeu Zema, gobernador de Minas Gerais, podrían captar votantes moderados".
Stuenkel alerta que la polarización podría beneficiar a outsiders políticos si la economía no repunta bajo el Gobierno de Lula da Silva durante la campaña en 2026.
Una encuesta de AtlasIntel para Bloomberg, realizada inmediatamente después de conocerse la condena contra el exmandatario, reveló que el 52,3 % de los brasileños aprueba la decisión del STF de sentenciar a Bolsonaro a prisión por intento de golpe de Estado, frente a un 46,6 % que la rechaza.
Pese al veredicto, el sondeo mostró que Bolsonaro conserva una base electoral sólida: en escenarios hipotéticos para las presidenciales de 2026 en los que pudiera candidatearse, el excapitán obtendría entre 40% y 45% de los votos, suficiente para forzar una segunda vuelta contra Lula da Silva, quien lidera todas las simulaciones con Bolsonaro inelegible.
En los más recientes sondeos sobre quién debería tomar la batuta política del bolsonarismo con un expresidente condenado por largos años, ha emergido la figura de la esposa del exmandatario, Michelle Bolsonaro, junto a los gobernadores de Freitas y Zema.
De acuerdo con un estudio de Gerp, con encuestas aplicadas solamente entre seguidores del expresidente conservador, su esposa encabeza las preferencias para convertirse en candidata presidencial en 2026.
I am following this and wondering: after Bolsonaro is convicted, who is really capable of becoming new leader of Bolsonaro for the 2026 election? Michelle Bolsonaro or governors like Freitas, Zema?
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