Mientras la posibilidad de un acuerdo de paz y un alto el fuego en Ucrania parece cada vez más lejana, este domingo Rusia perpetró su primer ataque contra la sede del Gobierno ucraniano, en el marco de una nueva ola de bombardeos masivos que dejó al menos cuatro muertos y decenas de heridos. Así lo informó en su perfil de X el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, quien calificó la acción de "despiadada".
El ataque incluyó más de 800 drones y 13 misiles, cuatro de ellos balísticos. "En Kiev, edificios residenciales comunes fueron destruidos. En uno de ellos, se derrumbaron los pisos entre el cuarto y el octavo. En total, decenas de personas resultaron heridas solo en la capital. El edificio del Gabinete de ministros resultó dañado y se declaró un incendio en los pisos superiores", relató Zelenski.
El mandatario añadió que "más de 20 casas y una guardería resultaron dañadas en Zaporiyia; almacenes fueron destruidos en Krivói Rog; una persona murió en Safonivka, región de Sumy, y otra en Chernihiv. Un rascacielos residencial fue alcanzado en Odesa".
"Tales asesinatos ahora, cuando la verdadera diplomacia podría haber comenzado hace mucho tiempo, son un crimen deliberado y una prolongación de la guerra", denunció Zelenski, quien destacó la "amplia respuesta de nuestros socios" al ataque. "Es evidente que Rusia intenta infligir daño a Ucrania con ataques aún más descarados. Esta es una clara señal de que Putin está poniendo a prueba al mundo: si lo aceptará o lo tolerará", advirtió.
El presidente ucraniano pidió nuevas sanciones contra Rusia y sus aliados. "Sus pérdidas deben hacerse sentir. Eso es lo verdaderamente convincente", dijo, al tiempo que aseguró que Putin "no quiere negociaciones" y que "la escasez de combustible y otros problemas económicos en Rusia son la respuesta lógica a su negativa a aceptar un alto el fuego o un encuentro a nivel de líderes".
En paralelo, el Ministerio de Defensa ruso confirmó el derribo de 69 drones ucranianos en varias regiones del país. Según el gobernador de Bélgorod, Vyacheslav Gladkov, al menos tres civiles murieron y varios edificios resultaron dañados allí. Por su parte, Robert "Magyar"Brovdi, jefe de la fuerza de drones de Ucrania, aseguró que uno de sus aparatos dañó un oleoducto en la región rusa de Briansk, infraestructura clave para transportar productos petrolíferos desde refinerías bielorrusas hacia Rusia.
El ataque de Moscú contra Kiev se produjo poco después de que Putin elevara el tono frente a Occidente, advirtiendo que no continúe la ayuda militar y económica a Ucrania. En este contexto, la semana pasada, al término de una reunión en París con líderes de más de 30 países, el presidente francés, Emmanuel Macron, anunció que 26 naciones se comprometieron a garantizar la seguridad de Kiev con tropas "por tierra, mar y aire", una medida que entrará en vigor tras un próximo alto el fuego.
La llamada Coalición de la Voluntad "no tiene como objetivo llevar a cabo ninguna guerra contra Rusia", precisó Macron, quien aseguró que el apoyo estadounidense a estas garantías se ultimará en los “próximos días”. Putin, sin embargo, interpretó esta reunión como una conspiración occidental para situar tropas de la OTAN en territorio ucraniano.
Y las sanciones para cuando, Trump?
Solución a la guerra: drones soltando una lluvia de drones sobre el Kremlin.