El propio gobernante Nicolás Maduro, y no el ente electoral, informó sobre la asignación de alcaldías. En las elecciones municipales celebradas este 27 de julio, el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) se hizo con el 85% de los cargos en una jornada electoral marcada por la abstención y apatía ciudadana, y caracterizada también por el ventajismo gubernamental.
La dirigente opositora María Corina Machado llamó a no votar y esto tuvo eco entre los críticos del chavismo, pero entre el voto duro de Maduro, estimado en 20% de la población, reinó la apatía. Según el Consejo Nacional Electoral (CNE), votó el 44% de los venezolanos dentro del país, Machado sostuvo que solo lo hizo el 10%. Una red de periodistas vinculados a la Iglesia Católica que siguió el proceso apuntó que la participación fue del 15%.
Pese al control militar sobre los centros de votación, se filtraron diversas imágenes desde dentro de estas instalaciones y lo que mostraron fue desolación y presencia apenas de votantes graneados. En muchos lugares del país, según constató DIARIO DE CUBA gracias a periodistas independientes, este domingo 27 de julio parecía en realidad un 1 de enero, por lo desolado que estaban las calles.
En un juego de imágenes, el portal Efecto Cocuyo mostró fotos en simultáneo de los principales centros de votación de Caracas y de centros comerciales de la capital, y era en los segundos en los que se veían personas, aunque no de forma masiva.
En la madrugada de este lunes, Maduro celebró "la histórica victoria" del PSUV. El chavismo pasó de controlar 212 alcaldías a 285. Factores dispersos de oposición obtuvieron 50. No hubo resultados desagregados del CNE, cuyo sitio web institucional sigue caído desde hace un año, cuando el chavismo no pudo demostrar la narrativa oficial de que Maduro había sido reelecto.
Este ausentismo masivo, en términos similares a las elecciones parlamentarias celebradas hace dos meses, revelan la falta de confianza de los ciudadanos en el árbitro electoral, el cansancio de los venezolanos ante votaciones que no reflejan el estado de ánimo real a favor del cambio y las propias directrices de María Corina Machado de no votar.
"Más del 90% de los venezolanos le dijo no a Maduro con su ausencia. Este es un acto de desobediencia cívica contra un régimen que no respeta la voluntad popular", dijo Machado, cuyo llamado a la abstención fue respaldado por la Plataforma Unitaria Democrática. El dos veces candidato opositor Henrique Capriles, al igual que en las parlamentarias de hace dos meses, llamó a votar este 27 de julio.
Según el politólogo John Magdaleno, el mensaje de Machado de no votar resonó especialmente entre los sectores más golpeados por la crisis, como la clase media urbana y los jóvenes. Estos sectores ven en la abstención una forma de rechazo al sistema sin exponerse a la represión. Las bases del chavismo también se quedaron en casa, en su gran mayoría.
Los opositores que decidieron participar hicieron frente a un abierto ventajismo oficial. El régimen de Maduro desplegó una maquinaria propagandística que incluyó el uso de medios públicos, vallas publicitarias y eventos financiados con recursos estatales para promover a los candidatos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
De acuerdo con un reporte de Transparencia Venezuela, al menos 60% de los espacios publicitarios en radio y televisión fueron monopolizados por el oficialismo, mientras que los candidatos opositores enfrentaron restricciones para acceder a estos medios. El capítulo local de Transparencia Internacional comenzó a operar desde el exilio este año tras amenazas oficialistas.
El control institucional también jugó un papel crucial. La Contraloría General inhabilitó a diez alcaldes opositores que apoyaron a Edmundo González Urrutia en las presidenciales de 2024, incluyendo figuras prominentes como Rafael Ramírez, alcalde de Maracaibo, la segunda ciudad del país, y quien permanece preso bajo cargos de "corrupción" no especificados.
"El régimen no solo controla las reglas del juego, sino también el tablero", señaló la analista política Carmen Beatriz Fernández, directora de DataStrategia. "Es un sistema diseñado para perpetuar al chavismo, independientemente de la voluntad ciudadana", apuntó la también profesora de la Universidad de Navarra.
El uso de recursos estatales no se limitó a la propaganda. En los días previos a los comicios, el Gobierno distribuyó alimentos y bonos económicos a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), una estrategia que, según el no gubernamental Observatorio Electoral Venezolano, buscaba coaccionar a los votantes en zonas populares.
Finalmente, estas elecciones municipales del 2025 en Venezuela, con todas estas irregularidades y el discurso triunfalista del chavismo, pueden entenderse sin el contexto del fraude electoral del 28 de julio de 2024, que marcó un punto de inflexión en la crisis política venezolana.
Hace un año exactamente, el CNE proclamó a Nicolás Maduro vencedor con el 51,2% de los votos, frente al 44,2% de Edmundo González Urrutia, candidato de la Plataforma Unitaria. Sin embargo, el organismo se negó a publicar las actas de escrutinio, desatando una ola de protestas que dejó un saldo de al menos 24 muertos y más de 2.000 detenidos, según Amnistía Internacional.
La oposición, liderada por María Corina Machado, presentó actas recolectadas por testigos electorales que demostraban una victoria de González con el 70% de los votos, un resultado corroborado por el Centro Carter y analistas independientes como el Programa Electoral de la Universidad de Georgetown.
Este fraude de 2024, ampliamente denunciado por gobiernos de la región, así como Canadá, EEUU y la Unión Europea, profundizó la desconfianza en el sistema electoral.
"El robo descarado de la voluntad popular en 2024 destruyó cualquier esperanza de cambio por la vía electoral", afirma Benigno Alarcón, director del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello. Esta percepción llevó a muchos venezolanos a optar por la abstención en 2025, tanto en las elecciones parlamentarias como en estos comicios municipales, convencidos de que su voto no alteraría un resultado predeterminado.
¡ Ay, que modesto, no se adjudicó el 99.09 % !
Era iluso sacar esa crapula por elecciones,ellos cuando agarran solo sueltan con candela...!