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Perú

El Gobierno de Pedro Castillo sopesa llamar a nuevas elecciones generales

Tras la aprobación de una moción parlamentaria para debatir la posible destitución del presidente de Perú, este ha respondido con señalamientos de ilegitimidad hacia los otros poderes públicos.

Brasilia
Manifestación contra Pedro Castillo, en Lima.
Manifestación contra Pedro Castillo, en Lima. AFP

La crisis política en Perú ha subido de tono esta semana. Tras la aprobación de una moción parlamentaria para debatir la posible destitución del presidente Pedro Castillo, este ha respondido con señalamientos de ilegitimidad hacia los otros poderes públicos y sopesa la estrategia de llamar a nuevas elecciones generales, un recurso que brinda la Constitución.

Este 14 de marzo, con 76 votos a favor, 41 en contra y uno en abstención, el Congreso dominado por la oposición a Castillo, aprobó abrir un debate para someter a juicio político al antiguo maestro y gremialista de izquierdas.

La respuesta de Castillo fue solicitar una intervención en el Congreso, que dedicó a cuestionar al resto de poderes públicos. Señaló a magistrados, fiscales y defensor del pueblo, que tienen sus lapsos ya vencidos y que el Congreso ha evitado renovar, como le corresponde por ley. Ante los señalamientos de ilegitimidad que sigue recibiendo, Castillo señaló que en verdad la ilegitimidad es del resto de poderes públicos.

En paralelo, el premier o jefe de gabinete de Castillo, Aníbal Torres, sostuvo este martes que el Gobierno sopesa llamar a elecciones generales adelantadas, en respuesta a los enfrentamientos constantes entre el Legislativo y el Ejecutivo.

Los sondeos, por otro lado, reflejan un hartazgo de los peruanos hacia la clase política tradicional. El Congreso es la institución peor evaluada por la oposición, al tiempo que, por su inacción y falta de iniciativas efectivas, la popularidad de Castillo también se desvanece.

Analistas interpretaron el mensaje de Torres como una amenaza a los congresistas, para que desistan del proceso que podría desembocar en la destitución de Castillo. La sesión parlamentaria para abordar este peliagudo tema está convocada para el 28 de marzo, el día en que Castillo cumple ocho meses en el poder.

Con esta tercera solicitud de destitución que pasa por el Parlamento, las traumáticas designaciones de tres jefes de Gabinete y sus respectivos ministros, este primer tramo del Gobierno de Castillo, de cinco años, ha sido de una crisis recurrente.

A diferencia de las dos mociones parlamentarias anteriores, que no alcanzaron el número de votos mínimo, en esta ocasión sí se aprobó de forma amplia. Se necesitaban los votos de 50 de los 120 congresistas presentes en la sesión plenaria. Lo hicieron 76.

La incógnita reside ahora en saber si el hemiciclo alcanzará los 87 votos que se necesitan para que la moción sea aprobada y proceda así la destitución del gobernante. La moción aprobada comprende 20 puntos en los cuales presuntamente Castillo hizo uso indebido de su poder presidencial y la acción parlamentaria ha sido aprobada por un grupo diverso de organizaciones políticas, de corte conservador.

La moción fue impulsada por Renovación Popular, y contó con el apoyo del partido fujimorista Fuerza Popular y los conservadores Acción Popular, Avanza País y Podemos Perú, y la gran mayoría de Alianza para el Progreso y Somos Perú.

Para que proceda la destitución, un hecho inédito ya que ocurriría con un presidente que ni siquiera ha llegado al primer año des gestión, se necesitan otros 11 votos. Una cifra que analistas ven factible de alcanzar en las próximas semanas.

A decir de sus impulsores, la moción de vacancia se fundamenta en una serie de "hechos objetivos" que ameritan la destitución de Castillo por "permanente incapacidad moral".

Medios periodísticos independientes, y de corte crítico hacia la gestión de Castillo, han reportado la actuación de la Fiscalía en el allanamiento de varios inmuebles. Una de las acusaciones más graves ventiladas contra el jefe de Estado es que este estaría utilizando espacios privados, fuera de las edificaciones estatales, para intercambiar favores y tomar decisiones sobre contrataciones.

A esto se suma la evidente debilidad política de Castillo en el seno del Parlamento. El portal de fact-checking Ojo Público, por ejemplo, destacó que el equipo ministerial que lidera Aníbal Torres obtuvo 64 votos en el Congreso al ser refrendado. Es el menor respaldo a un equipo gubernamental, incluso por debajo de las votaciones a favor que registraron los dos gabinetes anteriores: los que encabezaron Mirtha Vásquez y Guido Bellido.

Tal situación "tampoco asegura la estabilidad en la gestión de Pedro Castillo", aseveró este medio periodístico. Así las cosas, no es factible pensar que las próximas semanas sean de calma en Perú. Por el contrario, la crisis recurrente podría tener nuevas aristas.

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