Mientras gran parte del debate sobre el futuro de Cuba se concentra en la política, la economía, la justicia y las reformas institucionales, el urbanista Julio César Pérez Hernández trabaja sobre una dimensión que suele quedar relegada: la ciudad. Su intervención en el III Foro DDC: "Para la Cuba de Mañana" pondrá atención sobre la urgencia de su regeneración como sostén físico de la vida y también por su relevancia patrimonial.
"La ciudad es la creación más importante de nuestra civilización", sostiene Pérez Hernández. Señala que La Habana ocupa un lugar excepcional dentro de la historia urbana de América Latina: "Fue la primera y la más importante ciudad renacentista" en la región.
Además del carácter simbólico y cultural que adquiere la capital cubana, Pérez Hernández insiste en que el urbanismo habanero representa también un valor tangible y estratégico, que debe entenderse como parte esencial del futuro económico y social del país. Al respecto, apunta que "el mayor valor de Cuba es su cultura. Y dentro de ella el urbanismo y la arquitectura, entendidos como el marco físico de la actividad humana". Desde esa perspectiva, defiende la necesidad de reconocer el patrimonio urbano como uno de los principales activos de la Isla.
Julio César Pérez Hernández tiene una trayectoria académica y profesional ampliamente reconocida como Loeb Fellow de la Universidad de Harvard, profesor de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Notre Dame y fundador de la Red Internacional para la Arquitectura, el Urbanismo y la Construcción Tradicional-Cuba. Es presidente de Caesar Studio | Architects & Planners. Su trabajo ha sido presentado en Cuba, Estados Unidos, Europa, Centroamérica, Suramérica y Canadá.
Durante años ha participado en el diseño del "Plan Maestro Urbano para La Habana del Futuro", un proyecto registrado en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y concebido para ser implementado en un eventual escenario de transformación nacional.
"La salvaguarda del patrimonio urbano, arquitectónico, histórico, natural y cultural cubano, junto con la necesidad del desarrollo económico futuro, representan los objetivos fundamentales del 'Plan Maestro Urbano para La Habana del Futuro'", explica.
El documento, añade, no busca únicamente intervenir sobre la capital, sino convertirse en un modelo de reconstrucción aplicable al resto del país. "Ambos constituyen aspectos urgentes, esenciales y relevantes para el futuro de la nación cubana".
Para el urbanista, uno de los problemas más graves es que la discusión sobre la ciudad continúa ausente de muchos debates sobre el futuro cubano, a pesar de que la población del país es predominantemente urbana.
"Suelen quedar fuera del debate la ciudad y la necesidad de contar con un plan, un proyecto, que sirva como guía inmediata para la rehabilitación y reconstrucción de la ciudad capital, y que al mismo tiempo pueda fungir como modelo para el resto de las ciudades y pueblos del país. Este asunto debe abordarse de inmediato", considera.
Pérez Hernández insiste además en que Cuba deberá evitar errores frecuentes en otros procesos de modernización urbana: copiar modelos extranjeros sin atender las particularidades históricas y culturales propias. Aprender de experiencias internacionales, aclara, resulta imprescindible, especialmente en materia económica y financiera, pero es igual de importante aplicar esas referencias con sentido crítico y adaptarlas a la identidad urbana cubana.
"Se puede y se debe aprender de las experiencias internacionales, sobre todo en materia de estrategias financieras y económicas, pero siempre cuidando de aplicarlas críticamente", advierte.
Lo que propone Julio César Pérez Hernández es, en definitiva, pensar la reconstrucción de Cuba también desde sus espacios físicos, su memoria urbana y su patrimonio cultural. Porque, a su juicio, la transformación del país no dependerá únicamente de nuevas estructuras políticas o económicas, sino también de la capacidad de recuperar y reorganizar el escenario cotidiano donde transcurre la vida de millones de cubanos.
Podrás escuchar la visión urbana de Pérez Hernández para el futuro de La Habana en la mesa dedicada a prioridades y propuestas en políticas públicas, que formará parte de la segunda sesión del III Foro DDC: "Para la Cuba de mañana".
Recuerda que ambas sesiones se transmitirán en directo a través de nuestra plataforma, nuestro canal de YouTube y demás redes sociales, y quedarán online para que también puedas verlas en diferido.
Consulta aquí el programa del III Foro DDC: "Para la Cuba de Mañana"
Vaya trabajando en eso, que ahora lo importante es tumbar el comunismo
Felicitaciones a Julito, Julio César, el hijo del Gago, e hijo ilustre de nuestra aldea del Ariguanabo, mi amigo entrañable.
Un abrazo.
Primero sacar a los Castro. Después podemos empezar cualquier proyecto.
Con los Castro mandando no hay futuro posible.
Los asentamientos marginales son una bofetada realista a cualquier urbanismo de computadora.
Me parece importante que el tema de la urbanizacion se analice con mucha profundidad. Cuando se inicie el necesario proceso constitucional y legislativo despues de salir de esta etapa dictatorial, debe incluirse el tema del urbanismo. Hay que poner limites a la expansion horizontal de las ciudades.
El "acto de reafirmacion de lo que no se debe hacer en urbanismo es lo que vemos en Miami. Sobre todo al suroeste del condado. El urbanismo es una actividad sujeta al negocio y son los "desarrolladores" los que mandan, y mandan en yunta con los politicos. La expansion horizontal, que arrasa con las tierras fertiles es un crimen superior, incluso, al aborto. La tierra no se reproduce. La expansion horizontal conlleva a la expansion de las redes tecnicas, donde todo queda lejos. El trafico empeora, no importa que muchos se hagan ricos haciendo carreteras. Las ciudades deben rellenar sus espacios vacios interiores y crecer hacia arriba. Hay que complementarla con edificaciones confortables.
Que el tema de la urbanización quede fuera del debate del futuro de la isla en estos momentos, es completamente lógico, en un país que no tiene como satisfacer las necesidades más básicas de un ser humano, sencillamente es importante, pero no es prioridad. Primero hay que aliviar las penurias que está sufriendo la población en cuanto a servicios básicos como alimentación, salud, electricidad, agua potable y manejo de residuales. Esto no es un tema para preocuparse en los primeros años, después que se elimine la hecatombe provocada por 67 años de desidia y abandono total. Además como bien señala Proscopito, en la Habana queda muy poco por salvar. Hay sectores completos que están para entrar con un bulldozer por una punta y salir por la otra.
Es cierto. La degeneracion de la sociedad cubana, su estudio para entender lo que nos paso, es mas importante despues de suplir al pais de todo lo que falta..
De La Habana no queda apenas nada que conservar. Lo que fue una urbe rica, esplendorosa y moderna envidia de las Américas es hoy una enorme favela basurero inundada de ratas y aguas albañales.
La obra del comunismo.
Cierto. Pero para que no se repita, necesitamos saber y concientizar al pais, porque degeneramos.