Las exportaciones de EEUU a Cuba en 2025 sumaron 490.111.943 dólares, la tercera mayor cifra desde que en diciembre de 2001 comenzaran a realizarse esas compras, luego de la expedición de las primeras licencias. Esta es también la mayor suma desde 2009.
Para que se tenga un margen comparativo, en todo 2024 las importaciones cubanas redondearon los 433.662.216 dólares, superiores a las de 2023 (342.607.027 dólares), 2022 (328.536.988 dólares) y 2021 (304.774.413 dólares).
Entre 2014 y 2020 las importaciones cubanas anuales nunca superaron los 257 millones, muy por debajo de los récords de compras registrados al cierre de 2008 (710.086.323 dólares) y 2009 (528.482.955 dólares), a los que seguía hasta ahora en orden descendente 2012, cuando la suma alcanzó los 457.318.357 dólares.
Según cifras publicadas por el Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba, solo en vehículos los compradores de la Isla gastaron el año pasado 148.3 millones de dólares estadounidenses. A ello debe sumarse la cantidad de 98.824.000 dólares en productos sanitarios y medicamentos, así como 147.027.544 dólares en donaciones humanitarias.
Desde 2022, cuando se emitió la primera licencia para la exportación de vehículos a Cuba, el valor acumulado supera los 394 millones de dólares. De estos, en vehículos eléctricos y de gasolina nuevos y usados, bicicletas, camiones, motocicletas y ciclomotores, así como partes y piezas, la suma supera los 227 millones.
Ahora 2025, con 149.413.031 dólares en tales productos, duplicó a 2024 (67.241.234 dólares); 2023 (10.546.419) y 2022 (89.848).
Si bien los organismos que favorecen el incremento de los negocios de EEUU en la Isla aseguran que estos volúmenes de compras se deben al impulso de los negocios no estatales, DIARIO DE CUBA ha documentado a partir de varias licencias aprobadas por el Departamento de Comercio estadounidense que los destinatarios finales de tales importaciones son con frecuencia ministerios, organismos oficiales, incluso algunos vinculados al conglomerado empresarial militar, GAESA, y hasta el Grupo Palco, del Consejo de Estado de la República de Cuba.
En 2025 las exportaciones agrícolas y alimentarias de EEUU a Cuba aumentaron un 10,8% en comparación con el año previo, ubicando a la Isla como el mercado de destino número 43 de esos productos, según el Departamento de Agricultura estadounidense. Solo en diciembre esas compras sumaron 46.221.085 dólares.
En pollo y subproductos de este cárnico (excluyendo los huevos), las adquisiciones del año pasado ascendieron a 298.630.000 dólares, pagados por 236.539 toneladas métricas del alimento. Esas compras ascendieron en un 184% en una década.
Le siguen en orden descendente la carne de cerdo (47.930.000 dólares); los productos lácteos, sobre todo leche en polvo (32.240.000); bebidas no alcohólicas, excluyendo jugos (16.870.000); arroz (16.080.000); preparados alimenticios (11.300.000); alimentos horneados (10.860.000); jugos de frutas y vegetales (7.410.000); condimentos y salsas (5.090.000) y vegetales procesados (4.440.000).
Estas ventas son parte de las excepciones al embargo de Washington contra La Habana codificadas en la Ley de Reforma de Sanciones Comerciales y Mejora de la Exportación (TSREEA, por sus siglas en inglés), de 2000, la Ley de Democracia Cubana (CDA), de 1992, y las regulaciones implementadas hasta la actualidad.
La TSREEA reautorizó la exportación comercial directa de productos alimenticios (incluidos de marca) y agrícolas desde Estados Unidos a Cuba, independientemente del propósito. La TSREEA no incluye productos sanitarios, que siguen autorizados y regulados por la CDA.
Lo anterior, mientras el régimen cubano y sus medios culpan al embargo de EEUU de las privaciones y crisis alimentaria que vive el país.