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Turismo

'En Cuba no eres un turista, eres un donante a un sistema que ha olvidado cómo producir'

'Venir aquí de vacaciones, de gastronomía o de servicio es cometer un error caro', concluye un viajero que contó su experiencia a un medio ruso.

Madrid
Turistas rusos en Cuba.
Turistas rusos en Cuba. ATORUS

"Pasé 16 días en Cuba y no quiero volver allí", tituló un medio de la ciudad rusa de Briansk la crónica de un turista de la nación euroasiática que visitó la Isla y resumió su experiencia para la publicación.

Según el autor, lo precios con que se encontró apenas arribar califican como "surrealismo económico. Cuando pagas 40 dólares por un taxi desde el aeropuerto José Martí hasta el centro de La Habana, estás cometiendo un acto de agresión económica: este es el salario mensual de un cirujano o ingeniero de la categoría más alta. En media hora pagas la cantidad con la que una familia cubana debe vivir durante treinta días".

"Esta ruptura no da lugar a gratitud, sino a una falsedad profunda, casi palpable", señala el texto. 

Semejante situación se repite en los restaurantes para turistas, pues allí los precios son impagables para los locales. 

"En Cuba no eres un invitado, eres un donante a un sistema que ha olvidado cómo producir", enfatiza.

"'¡Esto es Cuba!' es una frase sacramental con la que los seguidores de la Isla justifican cualquier fracaso. Pero seamos sinceros: si un hotel afirma tener cinco estrellas y cobra 200 dólares por noche, debe cumplir con estándares internacionales, no con excusas locales", apunta, en referencia a los muy criticados establecimientos turísticos.

Pero la reseña del viajero resume duramente la idea del "lujo" que conoció en la Isla: "plomería vieja y hongos en las esquinas de los baños; escasez crónica de toallas y sábanas limpias; un bufet donde los productos ácidos conviven con la ausencia de frutas (¡y esto es en los trópicos!)".

"Pagas cinco estrellas, pero te dan un servicio de nivel motel al borde de la carretera, con una generosa porción de arquitectura colonial que literalmente se desmorona ante tus ojos", señala.

La cuestionable atención al cliente es parte frecuente de las quejas que incluye la crónica, cuyo autor no precisa dónde se alojó.

"Muchos comparan la relajación cubana con la asiática. Pero esto es un error fundamental. En Tailandia, sonreír con calma es una filosofía de armonía; los tailandeses saben trabajar de maravilla cuando es necesario".

"La 'indiferencia' cubana es de otra naturaleza. Es el producto de décadas de igualitarismo y falta de motivación. La empleada del hotel no intentará pedir propina: espera por ella para empezar a pensar en limpiar. Esto es un 'servicio de rehenes': si no sobornas al personal, te enfrentarás a una ignorancia demostrativa. El dinero aquí no es ganancia por trabajo, sino un tributo que estás obligado a pagar por el mero hecho de estar aquí".

El visitante recorrió La Habana y la calificó como magnífica para tomar fotos, "pero insoportable para caminar. Todo el mundo que conoces, desde un músico callejero hasta una chica con crinolina, no te ve como una persona, sino como una cartera ambulante".

"Los guías te llevan a las 'mejores' tiendas, donde el precio se triplica por el bien de su comisión. Los vendedores de tabaco te persiguen con la obsesión de las moscas. Cualquier intento de mirar el océano se interrumpe por una oferta de 'comprar, dar, ayudar'", indica.

"Esto priva al viaje de lo principal: la oportunidad de relajarse. Estás constantemente a la defensiva, esperando una trampa".

El veredicto del viajero es duro: "Cuba merece la pena verla una vez. Por el bien de los coches retro, que por algún milagro aún mantienen su funcionamiento, por el atardecer en el Malecón y las increíbles fachadas de Trinidad. Pero venir aquí de vacaciones, de gastronomía o de servicio es cometer un error caro".

Finaliza el autor de la reseña subrayando que "patrocinar una economía que ofrece 'nada' a cambio de 'todo' es un placer dudoso. El océano también es transparente en Filipinas, y la selva es mucho más interesante en Indonesia. Allí, al menos, no te hacen sentir culpable por tener dinero".

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2 comentarios

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Bueno, chico, quién los manda a ir a Cuba.

Cuba es un país destruido por una mafia de militares hp y ladrones.