Luego de que hace pocos días el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel reconociera su incompetencia y el fracaso de las políticas económicas emprendidas en Cuba bajo su dirección, durante una entrevista concedida al periodista brasileño Breno Altman en el Palacio de la Revolución, y transmitida en el podcast de propaganda Desde la Presidencia, este lunes el economista Pedro Monreal cuestionó que, "si se observan detenidamente los hechos, no el relato oficial, no se encuentra evidencia de que la percepción de los errores cometidos esté conduciendo a plantearse una transformación sustantiva, sino reformas parciales y temporales".
En su perfil de X, Monreal sugirió tener cautela frente al reconocimiento de errores de política económica por parte del régimen, y opinó que "lo que se ha expresado es discernimiento acerca de consecuencias de los errores, sin explicar las causas raigales de los errores ni aceptar responsabilidades específicas".
En tal sentido, el economista planteó dos preguntas: "¿Reconoce el Gobierno cubano las causas fundamentales de sus errores de política económica? ¿Pueden superarse políticas deficientes sin un reconocimiento efectivo de los errores?".
Así, Monreal valoró que "sería relevante" que las autoridades gubernamentales cubanas reconocieran "los errores evitables, es decir, aquellos de los que pudiera aprenderse tomando en cuenta tanto la selección de opciones como la probabilidad de materialización de sus resultados en contextos dados".
Al hilo de lo anterior, subrayó que "un cambio de precios relativos centrado en redistribuir riqueza (como fue el 'ordenamiento'), sin fortalecer previamente la capacidad de respuesta de oferta, incluyendo la privada, repetiría el tipo de crisis que hoy existe en Cuba. Ese es un error evitable".
Si bien Monreal indicó que "no se adoptan errores de manera intencional" y que "hay errores que no son predecibles", recordó que "las políticas se aplican cuando los beneficios anticipados superan los costos esperados", algo que los decisores del régimen han pasado más de una vez por alto.
El economista reconoció, además, que "es entendible que los gobiernos no tengan incentivos para reconocer e informar sobre sus errores, así como que intenten cambiar la percepción pública sobre estos", pero, añadió, "el hecho de que sea entendible el comportamiento negacionista o minimizador de un Gobierno respecto a errores de política económica no justifica tal acción porque cercena la capacidad de retroalimentación y de aprendizaje que requiere la política económica".
En la mencionada entrevista, en opinión de Monreal, Díaz-Canel edulcoró "el tremendo fracaso del 'ordenamiento'" y cuestionó que el dirigente se escudara en la frase "No salieron bien las cosas" y apelara a que "se distorsionó la unificación monetaria y cambiaria".
"Se afirma nebulosamente que la distorsión se 'produjo por todo un grupo de cosas', esquivándose el hecho de que la primera de esas 'cosas' fue un error de diseño de política: secuencia equivocada, régimen cambiario desfasado, y devaluación insuficiente", precisó Monreal.
"Además del diseño erróneo, la implementación de la política cambiaria ha sido deplorable: ausencia de mercado cambiario formal, amplificación del mercado cambiario informal, expansión de la dolarización parcial, y una opaca asignación de divisas", añadió.
Al propio tiempo, señaló que el reconocimiento por parte de Díaz-Canel de las bajas inversiones gubernamentales en agricultura, "soslaya que la estructura sectorial de inversiones en Cuba es el resultado de decisiones. "No fue simplemente que no se pudo invertir en el agro, sino que se decidió invertir más en otras actividades", indicó.
Sobre la frase del gobernante de que "no siempre se ha hecho un uso racional y eficiente de los recursos disponibles", Monreal señaló que "no es una equivocación en sí misma, sino el resultado de un error crucial: la utilización del esquema de planificación centralizada de la 'Conceptualización'".
Así, el economista concluyó que "el mayor fracaso ha sido la transformación de ingresos en sentido inverso al previsto, pero existe renuencia oficial a reconocer la responsabilidad directa del Gobierno en el empobrecimiento masivo de la sociedad cubana".