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Opinión

China fue transformación, Cuba es continuidad

Al contrario que cualquier otro Gobierno, el cubano legisla contra la prosperidad. Para él la riqueza de la gente no es una oportunidad, sino una amenaza.

La Habana
Miguel Díaz-Canel y el presidente chino, Xi Jinping. Pekín, noviembre de 2018.
Miguel Díaz-Canel y el presidente chino, Xi Jinping. Pekín, noviembre de 2018. Granma

No hay que enaltecer a Deng Xiaoping. Como cualquier totalitario disfrazado de comunista, era capaz de todo por mantener su poder en el Partido y al Partido en el poder. Pero no puede negarse que las reformas que él inició han cambiado el mundo, y no pocos millones de personas viven ahora incomparablemente mejor de lo que lo hacían antes de que China se volviese el gigantesco sistema capitalista —aun bajo una dictadura, ¡aun!— en que Deng la transformó.

Los cambios comenzaron cuando China apenas salía de los diez años más sicóticos de su historia; Mao, su demente esposa y Lin Biao arrasaron con los "partidarios del camino capitalista" al son de la Revolución Cultural. Entre los victimizados estuvo el propio Deng, enviado a trabajar a un taller de tractores mientras su hijo quedaba parapléjico cuando las juventudes rojas lo defenestraron por una ventana de la universidad de Pekín por "estar divorciado del Partido".

Llegado al poder tras esa traumática experiencia, Deng no tardó en anunciar que "enriquecerse es glorioso" —sea o no suya esa frase, marca el ethos de su liderazgo—, explicando a sus compatriotas que "la economía de mercado también tiene lugar bajo el socialismo; no debemos temer adoptar los avanzados métodos de gestión que aplican los capitalistas". Para Deng, "la esencia misma del socialismo era la liberación y desarrollo de las fuerzas productivas". Socialismo "no es lo mismo que pobreza compartida".

Este auténtico cambio en la mentalidad del Partido Comunista Chino, sobre todo en el modo como se percibe la riqueza privada, si como oportunidad o como amenaza, precedió las transformaciones.

Cuba también se está transformando bajo el liderazgo de una nueva generación que, tras el reciente Congreso del Partido Comunista, acaba de soltar parte del lastre geriátrico conocido como "generación histórica". Pero en lo que esta "nueva generación" ha anunciado recientemente —o hecho en los últimos años— no se vislumbra nada que indique un cambio de mentalidad en la cúpula, que es por donde único pueden comenzar las transiciones pacíficas en los regímenes piramidales.

Por ningún lado se ve lo que Deng llamó "liberación y desarrollo de las fuerzas productivas"; es decir, una ampliación sostenida y firme de la libertad de mercado como clave del progreso.

El ahora todopoderoso —al menos en el papel— Miguel Díaz-Canel vocifera que los cambios en Cuba son "para más socialismo", pero sigilosamente lidera la transformación de la finca carismático-feudal castrista hacia un capitalismo de Estado que el grupúsculo heredero pueda manejar con mayor eficiencia y rentabilidad.

Como no hay libertad de mercado, solo se aprueban —sin garantía alguna de que no sea un permiso temporal— aquellas libertades y derechos que la crisis agudizada obligue al Gobierno cubano a permitir para evitar un desastre mayor. Por ejemplo, en vez de reconocer la propiedad de los ganaderos, se les concede, como si de una gracia real se tratase, un permiso para que, tras cumplir estrictas condiciones, puedan sacrificar algún animal.

El Gobierno lleva años "cocinando" una Ley de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas. Han tardado tanto porque, al contrario que cualquier otro Gobierno, el cubano legisla contra la prosperidad: debe asegurarse de que esas pequeñas empresas privadas, que eventualmente permitirá porque no le queda más opción, no sean más exitosas que las anacrónicas empresas estatales.

En el informe central al Congreso del Partido Comunista, Raúl Castro declaró taxativamente que la empresa estatal socialista es la garantía del poder del Estado, y mandó a "afianzar su posición como la forma de gestión dominante", a lo que respondió el ministro de Economía explicando que la ley de PYMES limitará el tamaño de la empresa privada y, además, habrá una leonina política fiscal que "evite la concentración de la riqueza", para así mantenerla dentro de lo que el Gobierno considere admisible.

Aunque el castrismo implícitamente reconoce la mayor eficacia de la empresa privada para crear oportunidades de prosperidad para los cubanos, la limita con la fuerza de su ley y la tulle con impuestos, pues como no hay un cambio de mentalidad en la élite de poder, para el Gobierno la riqueza de la gente no es una oportunidad, sino una amenaza.

El objetivo de los cambios de esta "nueva generación" no es la prosperidad del pueblo, sino evitar el colapso del régimen. Son continuidad.

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6 comentarios

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Muy buen análisis de Rafaela Cruz.

Profile picture for user Plutarco Cuero

La dictadura de Cuba es una dictadura muy particular ... es una dictadura militar institucionalizada ... es como un cáncer ... tiene metástasis en toda la súperestructura ... como cáncer va a morir cuando acabe con la estructura que la alimenta ... Justo eso es lo que vemos, como se va destruyendo por circunstancias ajenas a los dictadores, todo el andamiaje que los mantiene vivos como cáncer ...

Profile picture for user Peña Tico

Yo apuesto a que los chinos no nos ganan jugando dominó y tomando ron,
eso de trabajar como mulos es lo de ellos

Socialismo "no es lo mismo que pobreza compartida"... ni siquiera eso entienden. Obviamente, "El objetivo de los cambios de esta "nueva generación" no es la prosperidad del pueblo, sino evitar el colapso del régimen. Son continuidad.", esta parte siempre tendrá más peso. No son capaces de crear siquiera reformas como la del país asiático. Claro, el cubano con su mentalidad de progreso y desobediencia por naturaleza, no es compatible con los métodos de aquellos.

RAFAELA CRUZ, tengo que reconocer que está usted con todo el arsenal...!!! Excelentes artículos. Uno tras otro. Producción en serie. Sin descanso y siempre poniendo el dedo sobre la llaga. Saludos.

El sistema socialista parasito Chino vive y se mantiene a costa de los impuestos. El gobierno cubano ha hecho el calculo que de levantar su propio embargo interno y adoptar la economia de mercado, pasarian muchos años antes que puedan sacarle al pueblo tanto como lo hacen siendo los dueños de todo. Asi que su conclusion logicamente ha sido..para que? Para que dejar de ser dueño de todo el pais y pasar a ser solo dueño de los impuestos? Si permitieran economia de mercado sin restricciones el sector estatal no podria competir con el pueblo que entonces si estaria motivado para producir riqueza. Estos holgazanes degenerados prefieren mantener a todo el pueblo en la miseria porque el modelo Chino solo les traeria frutos a largo plazo y los muy ladrones estan disfrutando de esa riqueza ya.