"Cuando un Estado teme a quien reparte pan y reza por su pueblo, el problema no está en la fe. Está en el poder", afirmó el presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Stuardo Ralón, durante el actual periodo de audiencias públicas del organismo, celebrado esta semana en Ciudad de Panamá.
De esta forma, Ralón denunció el asedio sistemático que sufren pastores, sacerdotes, líderes y creyentes en la Isla. El también relator de la CIDH para Cuba advirtió que la represión del régimen no solo busca amedrentar a las comunidades de fe, sino erradicar cualquier expresión de solidaridad y autonomía social.
Ralón subrayó que la persecución no distingue credos e impacta por igual a católicos, protestantes, Testigos de Jehová y practicantes de religiones afrocubanas. En su intervención, recalcó que "la libertad de religión y de creencias no es una concesión del poder. No se otorga ni se retira por decreto. Pertenece a la persona, porque pertenece a su dignidad".
"Se puede vigilar una iglesia, pero no se puede vigilar una oración. Se puede citar a un pastor, pero no se puede citar a su conciencia. Se puede cerrar una puerta, pero no se puede apagar la fe de un pueblo", enfatizó.
Al hilo de lo anterior, Ralón destacó: "Hay pastores citados de palabra, sin papel ni constancia, para que la represión no deje huella. Hay líderes religiosos que reciben actas de advertencia que los señalan por delitos que todavía no han cometido. Hay personas presas a quienes se les niega una Biblia, la visita de un capellán, la posibilidad de orar acompañadas. Hay niños y niñas maltratados en la escuela por la fe de sus padres".
Asimismo, puso el foco en el costo humano de la disidencia pacífica y en la criminalización de la labor humanitaria, y recordó casos como el del pastor Alexis Padrón Lorenzo —detenido tras manifestarse por los apagones y la falta de agua—, así como el hostigamiento constante contra las Damas de Blanco y aquellos ciudadanos que asisten a los más vulnerables.
Frente a la negativa del régimen cubano de permitir el ingreso de la CIDH al territorio nacional, Ralón reafirmó el compromiso del organismo internacional de seguir visibilizando las violaciones documentadas por observatorios independientes, que registran decenas de incidentes mensuales.
En tal sentido, le pidió al régimen de La Habana, "con respeto y firmeza, que deje de hostigar a los líderes y a las comunidades de fe y que libere a quienes están presos de conciencia por ejercer sus derechos en paz".
"De poco sirve que la Constitución proclame la libertad religiosa si la práctica la desmiente cada día. Y lo más revelador: las comunidades más vigiladas son las que, desde su fe, se atreven a dar de comer al hambriento, acompañar al enfermo o convocar a orar por Cuba", resaltó el presidente de la CIDH.
Las palabras de Ralón llegan en un contexto en el que el régimen cubano ha incrementado el hostigamiento contra las comunidades religiosas, en particular contra las evangélicas, cuyos miembros se han mostrado críticos con el castrismo y han sido por ello hostigados y amenazados.
A tenor de las declaraciones del presidente de la CIDH, el director de Estrategias del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, Yaxys Cires, apuntó recientemente: "Cuando se limita y hostiga a un líder religioso, no solamente se están violando los derechos y libertades relacionados con la religión, sino que también se está privando a la población en general de la mano solidaria de grupos y comunidades que se han caracterizado por estar siempre al lado del pueblo, especialmente en estos momentos en que la gente ha sido abandonada por el propio régimen".