"El paso de los días, el aislamiento y las condiciones de reclusión aumentan los riesgos para su salud e integridad". Así describió el grupo de asesoría legal Cubalex el estado actual de los activistas y presos políticos cubanos que permanecen en huelga de hambre.
En primera instancia, la organización llamó la atención sobre el activista Guillermo del Sol, quien cumple 57 días en huelga de hambre. "Es notable el desgaste físico", apuntó su hijo, Adrián del Sol Alfonso, en su perfil de Facebook, donde calificó la situación de su padre de "drama visible y desgarrador".
"Las más de 40 libras perdidas revelan la severidad de un ayuno prolongado, que consume músculos y fuerzas, dejando la piel adherida al hueso como testimonio insobornable de su reclamo", agregó, al tiempo que remarcó que "el dolor de cabeza ya no es solo un síntoma: es el eco de un reloj biológico que avanza implacable hacia un desenlace irreversible".
Del Sol Alfonso enfatizó que el organismo de su padre "empieza a colapsar bajo el peso de la inanición". "Ante la sordera institucional, la vida de Guillermo cuelga de un hilo que solo la solidaridad exterior puede sostener", resaltó.
En este contexto, Cubalex recordó que "recientemente tuvo que ser trasladado de urgencia a un hospital tras desvanecerse, con la glicemia y la presión arterial descompensadas y una frecuencia cardíaca muy elevada". Sin embargo, tras dos horas de atención médica, la doctora a cargo descartó su ingreso hospitalario.
Presos políticos en huelga de hambre
Al propio tiempo, mientras la vida de Del Sol se agota, el preso político José Ramón Solano Randiche cumple 30 días en huelga de hambre en la Prisión Provincial de Holguín. "Las autoridades penitenciarias le retiraron la Biblia y le niegan asistencia religiosa mientras mantiene su protesta", denunció Cubalex, y resaltó que "ha perdido mucho peso, presenta una coloración inusual en la piel, se encuentra muy débil y apenas puede mantener una conversación debido al agotamiento".
Además, según contaron fuentes familiares a la citada organización, Solano Randiche permanece "recluido en una celda de aislamiento, sin colchón y obligado a dormir directamente sobre el suelo, pese al delicado estado físico provocado por la huelga de hambre".
De igual forma, el también preso político Amijaíl Sánchez González cumple 16 días en huelga de hambre y permanece en una celda de castigo en el Combinado del Este. Cubalex detalló que, tras un altercado con un funcionario penitenciario, las autoridades no le permiten recibir visitas ni realizar llamadas telefónicas. Según sostuvo su familia, permanece "en condiciones inhumanas".
Por su parte, el también preso político Guillermo Carralero López cumple 11 días en huelga de hambre en la Prisión Provincial de Las Tunas, conocida como El Típico. "Con esta protesta denuncia las condiciones inhumanas de reclusión y la demora del tribunal en comunicarle el resultado del juicio celebrado en su contra el pasado 30 de junio", detalló Cubalex.
Además, el preso político Marcos de la Luz Caballero Granados cumple una semana de huelga de hambre tras denunciar las condiciones inhumanas en el campamento "El 18", ubicado junto a la prisión 1.580, en San Miguel del Padrón.
"Ante la falta de garantías procesales y de mecanismos efectivos para reclamar sus derechos dentro del sistema penitenciario, las personas privadas de libertad recurren a la huelga de hambre como una de las pocas formas de protesta a su alcance para denunciar las violaciones de derechos humanos en las prisiones y llamar la atención de la opinión pública y de organismos internacionales", subrayó la ONG.
Cubalex enfatizó, asimismo, que "las autoridades tienen la obligación de proteger la vida, la salud y la integridad de quienes se encuentran bajo su custodia, garantizarles atención médica adecuada y respetar sus derechos, incluido el contacto con sus familiares y la asistencia religiosa".