Back to top
Represión

La salida de Cuba de Otero Alcántara no exime al régimen de responder por su secuestro

Un nuevo intento de la Seguridad del Estado de calumniarlo demuestra que el poder no tiene argumentos para justificar la desaparición forzada del artivista tras extinguir su sanción.

Madrid
Otero Alcántara en Miami. DDC TV
Luis Manuel Otero Alcántara al llegar a Miami.
Luis Manuel Otero Alcántara al llegar a Miami. Diario de Cuba

El artista cubano Luis Manuel Otero Alcántara llegó a Miami, Estados Unidos, el sábado, nueve días después de extinguir una sanción de cinco años de cárcel, supuestamente por desacato a los símbolos patrios. 

Su arribo a suelo estadounidense ha sido una gran noticia para todas las personas que deseaban ver libre a quien nunca debió estar tras las rejas. Pero no debe significar el fin de la exigencia de explicaciones al régimen cubano por los ocho días que Otero Alcántara estuvo privado de libertad, a pesar de haber terminado de cumplir su condena.

Le toca a la comunidad internacional, a los gobiernos elegidos democráticamente, a la Unión Europea y a las Naciones Unidas insistir en que el régimen responda varias a preguntas: ¿Por qué Luis Manuel Otero Alcántara no permaneció en su casa, junto a su familia, durante los nueve días que pasaron entre el fin de su sentencia y su partida de Cuba? ¿Qué justificación legal tienen las autoridades para haberlo mantenido secuestrado? ¿Por qué llamaba a la activista exiliada Anamely Ramos desde un teléfono de la Seguridad del Estado y ninguno de los dos podía decidir el tiempo de duración de la llamada? ¿Por qué, con su sanción cumplida, fue trasladado al avión por agentes de la Seguridad del Estado? ¿Por qué no pasó por los controles migratorios habituales?

Esas interrogantes deben plantearse a los representantes de La Habana en todos los organismos internacionales.

Como señaló recientemente el experto en temas legales de DIARIO DE CUBA Edel González Jiménez, lo que ha pasado con Otero Alcántara "es una cosa inédita en los últimos 30 o 40 años".

"Eso nunca había pasado con ningún preso y mucho menos con un preso político, como es Luis Manuel Otero Alcántara".

Para el jurista, no solo es importante que la comunidad internacional cuestione a La Habana sobre este caso, sino que, en el futuro, exija al régimen cubano la liberación de los presos políticos sin que esta esté condicionada a que acepten el destierro.

Un intento de calumnia con el que el régimen cubano se delata

La resonancia internacional del artista y exprisionero político ha obligado al régimen a pronunciarse, a través de un intento de calumnia publicado en el sitio operado por la Seguridad del Estado Razones de Cuba. Como era de esperar, el órgano represor negó que Otero Alcántara fuera condenado por motivos políticos, pero no tuvo argumentos para refutar que estuvo privado de libertad después de cumplir su condena.

Razones de Cuba destacó el sábado que "Washington tramitó y aprobó el parole humanitario que hoy lo saca de Cuba, y fue la sede diplomática estadounidense la que reconoció públicamente que 'continúa apoyando su salida de Cuba'".

"El propio proceso lo confirma. Mientras se resolvía el trámite migratorio, las autoridades cubanas se limitaron a dar seguimiento al estado de la solicitud de parole radicada del lado estadounidense, a la espera de que Washington completara su parte del proceso. El expediente migratorio, la aprobación, la logística del viaje: todo eso corrió por cuenta de Estados Unidos. Cuba cumplió con procesar a un condenado conforme a su ley; fue el Gobierno estadounidense el que decidió que necesitaba a Otero Alcántara en su territorio y activó el mecanismo para llevárselo", aseguró el sitio de la Seguridad del Estado, sin decir dónde estaba Otero Alcántara mientras las autoridades daban "seguimiento al estado de la solicitud de parole".

Tampoco explicó por qué las autoridades de la Isla tenían que dar ese "seguimiento" a un proceso migratorio de una persona que ya había extinguido su sanción.

De hecho, el sitio no mencionó ningún momento que Luis Manuel Otero Alcántara fue sacado de la prisión de Guanajay el 7 de julio, dos días antes del fin de su sanción, y que estuvo en paradero desconocido hasta que subió al avión.

También obvió las fechas, pese a llamar a "mirar la cronología con calma" e intentar deslegitimar las denuncias del grupo de asesoría jurídica Cubalex y la solicitud de información al Estado del Comité de la ONU sobre la Desaparición Forzada.

Asimismo, Razones de Cuba afirmó que Otero Alcántara es "un mercenario al servicio de los intereses desestabilizadores de Estados Unidos" y su salida del país "gestionada punto por punto por el gobierno estadounidense, no hace más que confirmarlo".

Sin embargo, no explicó por qué el artivista no fue procesado por mercenarismo, un delito contemplado en el Código Penal de Cuba.

Necesitamos tu ayuda: apoya a DIARIO DE CUBA

Más información

2 comentarios

Necesita crear una cuenta de usuario o iniciar sesión para comentar.
Profile picture for user Pedro Benitez

El caso de Otero Alcántara es único. Porque la estrategia de Otero Alcántara atiende a un Movimiento Ciudadano Horizontal a la cara de la dictadura. Semejante estructura es vital para construir con civismo el carácter ciudadano en la isla. La armazón horizontal del Movimiento Ciudadano es muy efectiva contra el totalitarismo. Sin embargo, el Movimiento Ciudadano Horizontal también puede ser muy efectivo fuera de Cuba, porque semejante sistema de organización se presta para movilizar a los cubanos en Hialeah.

Profile picture for user Ana J. Faya

Yo no sé si lo que sucedió con Alcántara es nuevo, no discuto eso. Lo que sé es que el régimen desde hace rato ha estado desterrando, expulsando a opositores que se han destacado de alguna manera, y lo han hecho de diferentes formas. Lo hicieron con Hamlet Labastida al sacarlo de Villa Marista; lo hicieron con Yunior García Aguilera después de cercarlo en su casa con mítines de repudio; lo hicieron con Omara Ruiz Urquiola del grupo de San Isidro al no permitirle regresar a Cuba, y ahora a Alcántara lo expulsan del país, sin siquiera permitirle ir a su casa al salir de prisión. No es un caso aislado, es una política de ese régimen.