El régimen cubano excarceló este sábado al preso político del 11J Aníbal Yasiel Palau Jacinto, informó la activista Anamely Ramos. Su salida del centro penitenciario ocurrió "luego de cumplir íntegramente una injusta condena de cinco años de privación de libertad", apuntó la activista Tania Tasé, y remarcó que "este joven no dejó ni un solo día de luchar por sus derechos, aun en las peores condiciones dentro de la cárcel".
Si bien hubo un momento de incertidumbre en el que Palau Jacinto fue sacado de la prisión de Melena del Sur, donde cumplía su condena, pero no fue puesto en libertad y permaneció durante horas en paradero desconocido, Ramos ratificó que el ya ex preso político "fue llevado para casa de su padre".
Palau Jacinto, quien llevó a cabo varias huelgas de hambre en prisión y fue recluido con frecuencia en celdas de castigo, había participado en las históricas manifestaciones del 11J en Güines, Mayabeque, por lo que fue arrestado y condenado a cinco años de prisión.
Su nombre figura en la lista de 34 presos políticos que cumplen de forma íntegra sus penas en torno a este 11 de julio y que el régimen está obligado a excarcelar. Sin embargo, ningún movimiento permite entrever que La Habana vaya a realizar una puesta en libertad masiva de estos reos.
Cinco años después del 11J, el dato resulta especialmente significativo porque evidencia que, tratándose de presos políticos, el sistema penitenciario cubano negó de forma sistemática los principales mecanismos de flexibilización de la ejecución penal —como la libertad condicional, la sustitución de la pena de prisión o la licencia extrapenal por enfermedad—, obligándolos a cumplir en confinamiento la totalidad de las condenas impuestas, lo que viola el propio ordenamiento jurídico cubano.
Mientras, de las más de 900 personas documentadas originalmente como privadas de libertad por el 11J, al menos 309 continúan en las cárceles castristas. El régimen demuestra con ello su absoluta falta de voluntad política para la excarcelación y una cadena de oportunidades deliberadamente perdidas para aliviar la crisis social y humanitaria que vive la Isla.
En tal sentido, como muestra del recrudecimiento de la represión, el Centro de Documentación de Prisiones Cubanas denunció que el preso político Yasmany González Valdés "fue trasladado de forma injustificada a una celda de castigo en condiciones precarias, sin haber cometido ninguna indisciplina que justificara esa sanción".
Según resaltó su esposa, Ilsa Ramos, el aislamiento se debe a "una represalia preventiva para mantenerlo apartado del resto de la población penal durante el quinto aniversario del 11J, debido a su actitud crítica y contestataria frente a los abusos cometidos en prisión".
Así, esta no sería la primera acción arbitraria contra González Valdés en el Combinado del Este, toda vez que el reo ha denunciado en reiteradas ocasiones golpizas, malos tratos y otras violaciones de derechos durante su encarcelamiento.
En este contexto, Lucía Alfonso Mirabal apuntó en un texto publicado por DIARIO DE CUBA: "Cinco años después del estallido social, las imágenes de las calles tomadas por el pueblo y de los juicios sumarísimos pertenecen a la memoria histórica colectiva. Hoy, la batalla por los derechos humanos en Cuba se libra en un terreno menos visible y más oscuro: las prisiones del país, donde la ejecución abusiva, discriminatoria y arbitraria de las penas se ha convertido en la más fehaciente demostración de que, para el totalitarismo, la cárcel no es solo el castigo, sino la continuidad perenne de su política represiva".
En "celdas de castigo " meteremos a todos los esbirros, claro , depende de si no alcanzaron Guasimas .......