Luego de anunciar a principios de abril un indulto masivo a 2.010 prisioneros cubanos, el régimen tardó casi dos meses en publicar sus nombres. Lo hizo este lunes en la Gaceta Oficial, a través del Decreto Presidencial 1212/2026, firmado por el gobernante Miguel Díaz-Canel. El texto, que insiste en utilizar el indulto como un acto de propaganda, lo definió como "un gesto humanitario y soberano".
Sin embargo, según la ONG Prisoners Defenders, solo un preso político figura en el listado. No obstante, según comprobaciones de DIARIO DE CUBA, al menos 96 de los excarcelados habían sido condenados por "delitos contra la Seguridad del Estado", una acusación propia de los tribunales cubanos para juzgar a activistas y opositores.
Si bien las organizaciones de derechos humanos que monitorean el tema se encuentran aun haciendo comprobaciones, la información preliminar permite afirmar que al menos uno de los excarcelados sí figura en los registros de presos políticos.
Se trata de Iván Leydis Acosta Matos, quien, según Prisoners Defenders, fue arrestado el 12 de junio de 2023 y acusado de "atentado", "tras manifestarse de manera pacífica contra el Gobierno de Cuba en un espacio de esparcimiento y recreación", detalló la ONG.
A pesar de afirmar que continuarán la búsqueda en el listado, la organización reconoció que no tiene "mucha esperanza" de encontrar otro preso político entre los nombres publicados.
Si bien el Decreto Presidencial sostiene que los indultados recibieron el beneplácito "total y definitivamente", no aclara cuántos de ellos ya salieron de los centros penitenciarios ni si tendrán que cumplir con requerimientos impuestos por el Ministerio del Interior, que en ocasiones anteriores ha impuesto vigilancia y vertido amenazas contra reos excarcelados.
Más allá de la publicación tardía, el texto presidencial confirma el temor denunciado desde el primer momento por las organizaciones de derechos humanos: la práctica ausencia de presos políticos, algo que el régimen se guarda como un as bajo la manga, como moneda de cambio que ya está utilizando en sus negociaciones in extremis con Washington.
En tal sentido, el grupo de asesoría legal Cubalex hizo hincapié en que "históricamente, el uso del indulto en Cuba ha servido como una herramienta de canje político y propaganda, más que como un acto de justicia".
Al momento del anuncio del indulto, la congresista cubanoamericana María Elvira Salazar subrayó que no fue un gesto humanitario, sino "una táctica para aferrarse al poder y generar titulares".
"El verdadero cambio significa la libertad para todos los presos políticos y un camino hacia la democracia. Hasta entonces, seguirá siendo la misma dictadura", recalcó, y alertó: "¿Sabes lo que no harán? Liberar a Maykel Osorbo, Félix Navarro, Saily Navarro, Miguel Díaz Bauzá, Luis Manuel Otero Alcántara y a los muchos presos políticos cuya existencia niegan pero que mantienen en la oscuridad".
Por su parte, el líder opositor exiliado José Daniel Ferrer calificó el indulto de "un gesto con el que tratan de salir del aprieto en que se encuentran". "Me alegro por los que salgan de esos sitios infernales que son las muchas prisiones de la tiranía, pero los indultos no son la solución. La única y válida solución es el fin de la tiranía que hoy trata de ganar tiempo para salvarse a toda costa", agregó.
El decreto presidencial, además, ratifica la opinión de la experta de DIARIO DE CUBA, Maylin Fernández, quien al momento de conocerse el indulto sostuvo: "Es previsible que una gran parte de los presos políticos en Cuba quede excluida del recién anunciado indulto, porque el propio diseño de la medida parece orientado a evitar cualquier impacto sobre conductas que el Estado califica como delitos contra la autoridad o el orden público".