Freedom House entregó a Rosa María Payá el Premio Alfred Moses a la Libertad 2026, en una ceremonia celebrada en Washington donde la opositora cubana centró su discurso en los presos políticos, la crisis de la Isla y la necesidad de un cambio de régimen en Cuba.
"Hoy, que el mundo sepa esto: la lucha por la libertad de Cuba está más viva que nunca", afirmó Payá al recibir el reconocimiento, concedido por su "valiente defensa de la libertad y el cambio democrático en Cuba", según destacó Freedom House.
La activista dedicó buena parte de su intervención a denunciar la situación de los presos políticos cubanos y mencionó específicamente el caso de Ernesto Briva Sanpé, fallecido recientemente bajo custodia estatal.
"Ernesto tenía un hijo pequeño al que no había visto en mucho tiempo porque había estado en prisión desde la protesta del 11 de julio de 2021", recordó. "Ayer supimos que Ernesto había muerto hace más de una semana. Murió en prisión por desnutrición porque el hambre es una de las muchas torturas a las que están sometidos hoy los presos políticos en Cuba".
Payá pidió que el reconocimiento sirviera para honrar "a Ernesto y a todos los presos políticos cubanos hoy".
Durante su discurso, la opositora cubana sostuvo que la resistencia al régimen continúa tanto dentro como fuera de las cárceles cubanas.
"La lucha por la libertad en Cuba vive en las calles de la Isla donde las protestas no cesan", dijo. Y añadió: "A pesar del hambre, a pesar de la falta de medicinas, a pesar de la falta de energía, a pesar de la brutal represión, los cubanos estamos convencidos de que la única manera de superar la crisis es deshacerse de la dictadura".
Payá afirmó además que las principales organizaciones opositoras han logrado articular una propuesta común de transición política.
"Las principales fuerzas democráticas en Cuba y en el exilio están unidas en el Acuerdo por la Libertad", señaló. Según explicó, el plan contempla tres fases: "liberación, estabilización y reconstrucción, y democratización", culminando en "las primeras elecciones libres, justas y generales en Cuba en más de 70 años".
La activista vinculó directamente la crisis cubana con la estabilidad regional y describió al régimen como un actor desestabilizador en América Latina.
"Tolerar 67 años de la dictadura comunista cubana hizo imposible la estabilidad democrática en América Latina", afirmó. También acusó a La Habana de estar "detrás del colapso y el mantenimiento de la dictadura venezolana", de los "centros de tortura en Nicaragua" y de la "desestabilización en Bolivia".
"El régimen cubano es la cabeza. Ha sido durante décadas la cabeza del pulpo autoritario en nuestro hemisferio", declaró.
En otro de momento de su intervención, Payá definió al castrismo como "el Muro de Berlín de las Américas" y sostuvo que acabar con él exige un esfuerzo colectivo. "Derribarlo nos requerirá a todos. Pero derribarlo es el único pecado que debemos cometer", dijo.
La opositora también agradeció las recientes acciones emprendidas por Washington contra Raúl Castro y otros militares cubanos imputados en EEUU por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
"Este es un acto de justicia, pero también es después de 30 años del crimen, en un momento en que el pueblo cubano está pasando por un momento muy crucial, muy frágil. Este es un acto de solidaridad", afirmó.
Payá calificó al Gobierno estadounidense como "el mayor aliado del pueblo cubano hoy" y agradeció "cada acción de solidaridad" tomada por Washington.
En su intervención, la activista insistió además en que el cambio político en Cuba ya no es solo una aspiración opositora, sino una necesidad para los propios cubanos. "Para los cubanos, lograr la libertad, cambiar el sistema es existencial", sostuvo.
Durante la ceremonia, Freedom House destacó la trayectoria de Payá al frente de Cuba Decide, la Fundación para la Democracia Panamericana y la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia. La organización también resaltó su reciente elección como comisionada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para un mandato de cuatro años.
Payá cerró su discurso evocando una frase de su padre, Oswaldo Payá, fundador del Movimiento Cristiano Liberación: "La noche no será eterna".