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Presos políticos

Dos presos políticos denuncian hambre extrema y condiciones insalubres en cárceles cubanas

'Nos dan de 10 a 20 gramos de arroz, el picadillo es agua, la pasta tiene gusanos, el desayuno es un pedacito de pan y un poco de refresco sin azúcar'.

Madrid
Yasser Rodríguez González y Fernando Almenares Rivera.
Yasser Rodríguez González y Fernando Almenares Rivera. Y.R.G/Nando OBDC/Facebook

Las condiciones dentro del sistema penitenciario cubano continúan deteriorándose, con denuncias recientes que apuntan a hambre severa, desnutrición y falta de higiene en varias prisiones del país.

Desde el Combinado de Sandino, en Pinar del Río, el preso político Yasser Fernando Rodríguez González alertó sobre lo que calificó como una situación de "hambre extrema" entre los reclusos.

En declaraciones telefónicas a Martí Noticias, describió raciones diarias mínimas y de muy baja calidad: "Nos dan de 10 a 20 gramos de arroz… el desayuno es un pedacito de pan del tamaño de una peseta y un poco de refresco sin azúcar".

Según su testimonio, los alimentos que reciben los más de 200 internos del penal consisten en preparaciones deficientes, muchas veces en mal estado. "El picadillo es agua, la pasta tiene gusanos y el caldo lo hacen con el agua de la vianda", afirmó.

Rodríguez González también denunció que, pese a existir tierras cultivables en los alrededores de la prisión, las autoridades impiden que los reclusos las trabajen para complementar su alimentación, lo que atribuyó a negligencia institucional. Aseguró, además, que las normas oficiales de alimentación solo se cumplen de manera superficial cuando hay inspecciones.

Organizaciones independientes como Prisoners Defenders han documentado que la ingesta calórica en las cárceles cubanas se sitúa muy por debajo de los estándares mínimos, en niveles que rondan entre 250 y 353 calorías diarias, lejos de las necesidades básicas de un adulto. Este déficit estaría provocando un deterioro físico acelerado en la población penal, estimada en decenas de miles de personas.

El propio recluso describió un aumento de enfermedades dentro del penal: "Hay gente que se ha muerto, otros hospitalizados vomitando y defecando sangre". A su juicio, la debilidad generalizada facilita la propagación de virus y agrava las condiciones de salud.

En paralelo, otro reporte de Martí Noticias expone la situación del artista y preso político Fernando Almenares Rivera, conocido como Nando OBDC, recluido en la prisión Cuba-Panamá, en Güines, Mayabeque, un centro destinado a reclusos con VIH/SIDA.

Su madre, Eva Rivera, denunció graves problemas de higiene, falta de agua y deficiencias en la alimentación. "Pésimo está el problema de la higiene, la limpieza y todo lo relacionado con la comida", declaró. Según relató, durante una visita reciente los reclusos no habían podido cocinar debido a la ausencia de agua: "A esa hora fue que entró una pipa de agua para poder cocinar la alimentación de ellos".

Almenares, detenido a finales de 2024, permanece en un centro para pacientes con VIH pese a que su familia asegura que no padece esa enfermedad. Su caso ha estado marcado por denuncias de irregularidades judiciales, incluyendo errores en su expediente y cuestionamientos sobre las pruebas en su contra.

El artista participa, además, en la exposición La prisión invisible, inaugurada en Washington en la sede de la Organization of American States, que reúne obras de creadores cubanos encarcelados.

Las denuncias coinciden en un patrón: escasez de alimentos, condiciones sanitarias deficientes y falta de atención médica adecuada, lo que, según activistas y familiares, configura un escenario de vulneración sistemática de derechos fundamentales dentro de las cárceles de la Isla.
 

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