Tras considerar que "se encuentra en una situación de gravedad y urgencia, toda vez que sus derechos a la vida, integridad personal y salud están en riesgo de daño irreparable en Cuba", la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas cautelares al adolescente Jonathan Muir Burgos, quien espera juicio por el supuesto delito de sabotaje en la cárcel para adultos de Canaleta, en Ciego de Ávila, por participar en una protesta contra los apagones en Morón en marzo.
"En la actualidad, permanecería con visitas restringidas y en condiciones inadecuadas de detención, con alimentación deficiente y falta de acceso a agua potable", denunció el organismo de la OEA, que subrayó que la familia de Muir Burgos no tiene información de que esté recibiendo la atención médica necesaria para su condición dermatológica ni gastrointestinal.
La CIDH indicó, además, que el régimen cubano no proporcionó información al organismo sobre el caso. Así, la Comisión valoró que, "en la medida en que el beneficiario continúe bajo custodia del Estado en las circunstancias descritas, estas son susceptibles de continuar y agravarse con el tiempo".
Al propio tiempo, la CIDH resaltó que "la situación de riesgo descrita tendría por objeto intimidar y, con ello, silenciar al beneficiario, afectando el ejercicio de su derecho a la libertad de expresión".
Asimismo, en atención a su condición de adolescente, la Comisión destacó que "el beneficiario se encuentra en una situación que requiere una protección reforzada, la cual debe ser considerada a la luz del principio del interés superior de la niñez".
En este contexto, la CIDH solicitó al régimen cubano que "adopte las medidas necesarias, con enfoque de edad, para proteger los derechos a la vida, integridad personal y salud de Muir Burgos, en conexión con el derecho a la libertad de expresión".
De igual forma, exigió a La Habana que "implemente las medidas necesarias para asegurar que las condiciones de detención de la persona beneficiaria sean compatibles con los estándares internacionales". Así, demandó que el régimen "facilite la comunicación regular y el acceso a visitas con sus familiares".
La CIDH pidió a la autoridad penitenciaria competente que "realice de inmediato una valoración médica sobre su situación de salud y garantice la atención y el tratamiento médico oportunos y especializados, dando a conocer los resultados a sus familiares y representantes".
Además, exigió al régimen que "ejecute las medidas necesarias para que la persona beneficiaria pueda desarrollar sus actividades en el debate político, en ejercicio de su derecho a la libertad de expresión, sin ser objeto de actos de intimidación, amenazas y hostigamiento".
Muir Burgos, arrestado el 16 de marzo, contó a sus padres esta semana, en una llamada telefónica, que está pasando hambre y ni siquiera puede dormir debido a las picaduras de las chinches.
"Me llamó ayer a la 1:45 de la madrugada y le preguntamos por qué no descansaba, por qué no dormía. Y nos refiere que, por la cantidad de chinches que le pican el cuerpo y lo están infestando allí, se agravan más su salud física y su salud mental", explicó el pastor evangélico Elier Muir, padre del adolescente.
Muir Burgos padece una deshidrosis severa, que puso en peligro su vida en 2021. En aquel momento, se le alojaron dos bacterias en la piel, de las cuales una provoca la fiebre reumática —que afortunadamente no llegó a adquirir—. Fue necesario someterlo a tratamiento con cinco antibióticos para salvar su vida.
El menor debió comenzar un nuevo tratamiento para su enfermedad el 18 de marzo, dos días después de ser arrestado. El hecho de no hacerlo, al tiempo que es sometido a las duras condiciones de reclusión de las cárceles cubanas, representa un peligro severo para su vida.
A finales de marzo, trascendió que el régimen lo acusa de sabotaje, un delito para el que el Código Penal establece penas de entre siete y 15 años de privación de libertad, en su modalidad básica.
A veces me pregunto como es que Castro II siendo homosexual, creó las UMAP para sacrificar cubanos que no hacían otra cosa que lo que él no podía hacer: salir del closet. Fue más lejos, ya que dió la orden (entre otras decenas de asesinatos masivos) de hundir el Remolcador 13 de Marzo o tumbar las avionetas de Hermanos al Rescate. Hay que recordar que la crueldad es el sello del ADN Castro.