Las deplorables condiciones de las cárceles cubanas son motivo recurrente de denuncias tanto por parte de los reos como de sus familias y organizaciones de la sociedad civil. En tal sentido, los presos políticos Pedro Carlos Camacho Ochoa y Leoncio Rodríguez Ponce iniciaron esta semana una huelga de hambre. Como represalia, fueron recluidos en celdas de castigo en la Prisión Provincial de Las Tunas, conocida como El Típico, denunció el grupo de asesoría legal Cubalex en su perfil de Facebook.
En el caso de Camacho Ochoa, inició la huelga "tras permanecer en prisión durante más de dos años sin fecha de juicio", indicó la ONG, que detalló que el activista "fue detenido en 2024 junto a otras siete personas en Las Tunas, todas acusadas de 'propaganda contra el orden constitucional'".
Por su parte, Rodríguez Ponce, quien lleva más de 30 años de encarcelamiento y fue trasladado en diciembre último a la Prisión Provincial de Las Tunas como represalia por una huelga anterior, se declaró este jueves en inanición voluntaria como forma de apoyo a la protesta de Camacho Ochoa, por lo que también fue castigado con aislamiento.
El grupo de asesoría legal hizo hincapié en "la situación de vulnerabilidad" en la que se encuentra Rodríguez Ponce. Su deteriorada salud y su avanzada edad, "junto con las múltiples huelgas de hambre que ha realizado para denunciar abusos y reclamar sus derechos, agravan significativamente el riesgo para su vida", destacó la ONG.
Cubalex alertó, asimismo, sobre "el uso de celdas de castigo como represalia contra personas privadas de libertad, la prisión provisional prolongada sin garantías y la criminalización de quienes ejercen sus derechos".
"La huelga de hambre es una forma de protesta legítima a la que recurren las personas privadas de libertad cuando no tienen otras vías para denunciar abusos o exigir sus derechos. En contextos sin acceso real a la justicia, se convierte en uno de los pocos recursos para visibilizar injusticias y reclamar garantías básicas", enfatizó.
El inicio de la huelga de hambre de Camacho Ochoa y Rodríguez Ponce coincide con el fin de la larga inanición voluntaria del también preso político Roilán Álvarez Rensoler, quien suspendió su acto de protesta tras sufrir un paro cardíaco y encontrarse al borde de la muerte.
En este contexto, familiares y allegados de los presos políticos cubanos lanzaron una campaña en redes sociales para exigir la liberación de todos ellos. La iniciativa, impulsada por Betty Guerra Perdomo, busca visibilizar los casos y acompañar a las familias, al tiempo que envía un mensaje de presión al régimen, informó la madre de dos jóvenes encarcelados a raíz del 11J a Martí Noticias.
La movilización, que se difunde bajo la etiqueta #HastaQueSeanLibres, reúne testimonios de padres, madres y parejas de encarcelados por motivos políticos, quienes denuncian el acoso, la represión y el abandono institucional.
A esta acción se suman voces del activismo y la cultura, como Anamely Ramos González, quien ha insistido en que los presos políticos "no son moneda de cambio" en eventuales negociaciones.
El impulso de estas iniciativas coincide con nuevos llamados "Por la Amnistía Ya" para los más de 1.000 presos políticos registrados en Cuba, sin que hasta ahora el régimen haya respondido a las demandas.
En tal sentido, al presentar la solicitud de una ley de amnistía el pasado febrero, las activistas que llevaron a cabo la acción subrayaron: "La libertad de nuestros presos políticos, en medio de la crisis humanitaria que vive el país, es un tema urgente que interpela hoy a la responsabilidad, el sentido de justicia y el humanismo de cada cubano, y es, asimismo, un punto que ha logrado articular a un espectro amplísimo de opiniones".