En su primer informe de 2026, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) señaló: "todo apunta a que el nivel de paranoia del régimen aumentará en este año que comienza". Las cifras de la represión documentada por la organización en enero le dan la razón, toda vez que, en el informe al respecto publicado este viernes, apuntó que, en el mes recién concluido, se produjeron en Cuba al menos 390 acciones represivas contra la población civil.
La ONG resaltó que, del total, 42 fueron detenciones arbitrarias. "Una vez más, el régimen de La Habana utilizó el sitio policial de viviendas de activistas como arma represiva, con 112 casos. Además, se reportaron 85 amenazas, 78 citaciones policiales y 27 abusos contra presos políticos y comunes", detalló.
Al propio tiempo, el OCDH resaltó que las mujeres fueron las más afectadas por la represión en enero, con 270 casos. Indicó, asimismo, que La Habana, Matanzas y Camagüey resultaron las provincias con mayor número de acciones represivas.
La organización resaltó que "varias de las retenciones en viviendas y amenazas fueron para impedir la asistencia de periodistas independientes o activistas cívicos a un evento convocado en la embajada de EEUU en La Habana".
"El año comienza con un repunte de la represión en Cuba, debido al evidente nerviosismo del régimen tras la captura de Nicolás Maduro. Al mismo tiempo que el régimen anuncia más penurias y restricciones para una población que ya rebasa el 89% de extrema pobreza, también moviliza efectivos militares para atemorizar a la población frente a probables protestas masivas", afirmó el OCDH.
En tal sentido, la ONG alertó a la comunidad internacional sobre el incremento de la represión en Cuba en las próximas semanas.
"El año recién finalizado ha sido uno de los peores, desde todo punto de vista, para los cubanos, en medio de una represión generalizada que penaliza desde publicaciones en redes sociales hasta cualquier protesta pacífica en el espacio público", afirmó el OCDH en su informe anterior, al tiempo que enfatizó: "Estamos ante un Estado que administra la represión, pero no busca soluciones para los graves problemas de la gente".
Las acciones del aparato represivo del régimen, conformado por agentes de la Seguridad del Estado, "vulneran derechos fundamentales y confirman el uso sistemático de prácticas represivas —como la vigilancia, la restricción de movilidad interna, las amenazas y la detención arbitraria— como mecanismos de control y castigo", advirtió recientemente el grupo de asesoría legal Cubalex.
La Cuba de 2026 muestra un aparato estatal que extiende la vigilancia hacia todos los rincones de la vida social y digital, y una ciudadanía —especialmente joven— que utiliza esos mismos espacios para cuestionar, documentar y resistir.
En un contexto notablemente adverso para la continuidad del régimen, el Estado reacciona con paranoia. Lo que antes era considerado irrelevante —un chiste, un meme, una encuesta improvisada— ahora se interpreta como una amenaza política real. Pero esa misma paranoia evidencia otro fenómeno: la incapacidad del régimen para gestionar el malestar social que se expresa en estos espacios.
La preocupación es, en sí, que la participación política a través de las redes piense el futuro de Cuba después del castrismo, y lo haga, en mayor medida, desde el hartazgo y bajo unas reglas democráticas en las que el régimen se sabe incompetente. La represión es, entonces, la frustración de las autoridades cubanas por no saber jugar en el nuevo terreno, por ver cómo se va dibujando sin ellas el futuro.
LIBERTAD A LOS PRESOS POLITICOS. Alguien sabe dónde está Silvio Rodríguez?