Hasta ahora, el papa León XIV y la Santa Sede no se han expresado en relación con el tema Cuba, y ese es, precisamente, el objetivo de la carta enviada por el congresista cubanoamericano Mario Díaz-Balart al nuncio apostólico en EEUU, monseñor Christophe Pierre, en la que exige que "el Vaticano rompa su silencio ante la represión religiosa en Cuba y exprese su solidaridad con el pueblo cubano", citó Martí Noticias.
En tal sentido, el legislador solicitó que tanto el papa como las autoridades del Vaticano "afirmen sin ambigüedades su apoyo al deseo de libertad de los cubanos y a su derecho fundamental a profesar su fe", al tiempo que aseguró que "el sufrimiento del pueblo cubano no puede seguir siendo ignorado".
"El pueblo cubano espera que la Iglesia se ponga del lado de los oprimidos y afirme la dignidad del ser humano", dijo, y agregó que "lamentablemente, esos llamados han sido recibidos con apatía por los niveles más altos de la jerarquía eclesiástica durante demasiado tiempo".
"Es momento de que la Iglesia exprese solidaridad con el pueblo cubano, oprimido en su legítima demanda de libertad y en defensa de su dignidad humana, otorgada por Dios", dijo el congresista en su carta, que incluyó una extensa lista de actos contra la libertad religiosa en la Isla, así como nombres de fieles católicos reprimidos.
"La respuesta del Vaticano a la realidad del pueblo cubano ha sido débil. Ha sido evasiva, distante, fría... Nunca ha habido una condena de estas violaciones de derechos humanos. En cambio, se perciben con aprobación o incluso con cierta complicidad", sostuvo Díaz-Balart, citando al líder del Movimiento Cristiano Liberación, Eduardo Cardet.
Asimismo, el congresista cubanoamericano denunció que en los últimos años se han documentado casos de tortura, detenciones arbitrarias, desapariciones y negación de asistencia médica a prisioneros de conciencia religiosos, así como restricciones a la práctica de la fe en las prisiones.
En tal sentido, Díaz-Balart citó el ejemplo del líder opositor y preso político cubano José Daniel Ferrer, a quien calificó como "un devoto católico encarcelado por su fe y su activismo prodemocrático". De igual forma, la carta denunció la represión sistemática contra las Damas de Blanco.
En junio, con ocasión de la Solemnidad de la Santísima Trinidad, la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba se dirigió en estos términos a los cubanos: "Con desesperanza y sin alegría no hay futuro para ningún pueblo. ¡No tengamos miedo de emprender nuevos caminos!".
"Es el momento de crear un clima, sin presiones ni condicionamientos internos y externos, donde se puedan llevar adelante los cambios estructurales, sociales, económicos y políticos que Cuba necesita", destacó la entidad religiosa, al tiempo que sostuvo que "la realidad dolorosa y apremiante que experimentamos pide no quedarnos únicamente en los análisis, descripción de los problemas y sus múltiples causas. Nos exige cambiar el rumbo de esta situación".
Cuba es el país del continente americano donde resulta más peligroso profesar la fe cristiana, de acuerdo con la Lista Mundial de Persecución que, desde 1992, elabora la organización no gubernamental Puertas Abiertas y que es auditada externamente por el Instituto Internacional para la Libertad Religiosa.
Mario Diaz Balart no es católico como no lo eran su hermano y su padre. Entonces...¿A quien debe pedir cuentas?. A las Iglesias en Cuba acude menos de un 10% de la población...¿A quien pedir cuentas entonces?
saquenle el pie a los papas y al vaticano que esos tienen la misma relevancia que la onu.
Ay, por favor, a estos no les importan ni sus propios feligreses que están masacrando en África, no hacen otra cosa que "poner la otra mejilla", y en el caso de Cuba también ponen las mejillas de abajo.