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Prisiones

'Ya no nos queda nada que vender': a la familia de un preso cubano del 11J se le acaban las opciones

Como muchas familias de presos cubanos, los padres de Yanley López Basulto se empobrecen cada vez más para llevar a su hijo el saco mensual de alimentos y productos de aseo.

La Habana
Janet Basulto y Gianley López, padres del preso político cubano Yanley López Basulto.
Janet Basulto y Gianley López, padres del preso político cubano Yanley López Basulto. Diario de Cuba

Gianley López Martínez, de 49 años de edad, confiesa que se le han agotado las opciones para mantener la mensualidad de su hijo Yanley López Basulto en prisión. Tras la detención del joven cubano por las protestas en el artemiseño municipio Güira de Melena el 11 de julio de 2022, este padre ha hecho lo impensable por aliviar la situación de su hijo, pero a estas alturas reconoce que ya no le quedan salidas.

"Yo trabajaba vendiendo carne, pero luego de que subió el precio ya no pude trabajar más. Cuando mi hijo cayó preso, primero empezamos a vender los equipos: aire acondicionado, split, una moto eléctrica, un televisor pantalla plana de 42 pulgadas, una bicicleta y hasta una cama. Ya no nos queda nada por vender. Siento como que se nos cerró el dominó", dice a DIARIO DE CUBA.

Con otro hijo de 19 años y una esposa ama de casa, víctima de un lupus que la deja postrada en cama por un período de hasta dos semanas, López Martínez ha tenido que echar sobre sus hombros la mantención de una casa y la cada vez más engorrosa mensualidad de su hijo en prisión. El conocido saco (artículos de aseo, alimentos y cigarros) que debe llevar a su hijo a la cárcel para aliviar sus condiciones se hace cada vez más difícil de completar por la subida de precios de prácticamente todos los productos en Cuba.

"En abril de este año saqué la cuenta y ya había gastado más de 50.000 pesos en los sacos, pero las cosas subieron de precio. En noviembre Yanley tuvo dos visitas, y esos dos sacos se me montaron en 42.000 pesos".

López Martínez y su esposa Janet Basulto decidieron permutar la casa en la que vivían por una más pequeña para recibir un dinero adicional por la diferencia. Pero solo meses después, por la precariedad en la que se encuentran, tuvieron que repetir la "solución".

El padre del preso político montó un negocio de venta de fiambres, pero por la subida del precio del aceite le dio más pérdidas que ganancias. Lo mismo sucedió con su negocio de croquetas; en este caso, la dificultad de obtener harina y la imposibilidad de comprarla en un precio rentable para el negocio lo obligó a abandonar.

Janet Basulto, madre de Yanley, denunció en junio pasado los abusos que ha sufrido su hijo en la prisión habanera Combinado del Este.

"Yanley tiene trastornos de la personalidad; lo atendíamos desde niño. Es alérgico a la benadrilina y lo dijo cuando entró en prisión. Estuvo meses tomando sertralina y alprazolam, y de momento él notó que ya no le daban dos, sino una sola pastilla. Cuando preguntó, le dijeron que era benadrilina".

Según comenta la madre, en aquella ocasión Yanley bajó 25 libras en un mes y perdió buena parte del cabello. Sus compañeros de celda dijeron que el medicamento lo tornó agresivo.

Yanley López Basulto fue uno de los 33 manifestantes de Güira de Melena enjuiciados en marzo pasado. Cumple una sentencia de ocho años por los delitos de desorden público, atentado y sabotaje de carácter continuado. Este severo castigo le fue impuesto a pesar de que los videos por los que lo condenaron demostraron claramente que lanzó solamente dos piedras a la tienda en pesos convertibles del municipio, como forma de protesta contra la política económica del Gobierno, que mantiene en la pobreza a la inmensa mayoría de los cubanos.

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