Finalizada la actuación de Cuba en el Clásico Mundial de Béisbol, debemos reconocer un error: el equipo no hizo el ridículo como habíamos vaticinado… hasta el último partido. Si en los primeros encuentros —incluso en la derrota ante Puerto Rico— el pitcheo había logrado maquillar las deficiencias del plantel, en el choque definitorio Canadá por el pase a la siguiente ronda se le vieron todas las costuras: defensa desastrosa, falta de coordinación entre los peloteros y una ofensiva estéril.
Si algo quedó demostrado en esta edición del Clásico es que a la estatal Federación Cubana de Béisbol y Softbol (FCBS) no le bastará con llamar a los hasta no hace mucho denostados atletas de la "pelota esclava" para hacer un papel decoroso en la arena internacional.
Si la versión de 2023 del Team Asere creó esa ilusión, al ser el primer conjunto de Cuba que llegaba a las semifinales del certamen desde 2006, la de 2026 —también con peloteros que militan en ligas profesionales e incluso en las Mayores— hizo historia como la primera que no llega a la fase de cuartos de final en seis ediciones.
Más allá de las costosas pifias del receptor Andrys Pérez y de la bola que picó entre dos jugadores experimentados como Ariel Martínez —con el mejor desempeño ofensivo del equipo y en cuya defensa hay que decir que su posición habitual no es la de jardinero— y Erisbel Arruebarruena, es al alto mando cubano al que hay que cuestionar sus decisiones.
¿Cuánto considera Germán Mesa que hay que esperar antes de sentar a un cuarto bate (Alfredo Despaigne) que en tres partidos conectó dos imparables, de ellos un extrabase?
La respuesta a esta pregunta, no por parte del manager, sino de uno de los voceros habituales del régimen cubano, pone de manifiesto la filosofía que lastra el deporte cubano y demuestra que este equipo estaba condenado a fracasar.
"(…) Fue impresionante apreciar al experimentado Alfredo Despaigne correr a más no poder para romper un dobleplay, o ganar una base desplazando su voluminosa anatomía hasta el tercer cojín y llegar a ella por el piso, como si fuera un juvenil. Por eso comparto con la dirección que, ni en la peor de sus circunstancias, debía estar en el banco", escribió en el medio deportivo estatal Jit el subdirector del diario oficial Granma, Oscar Sánchez Serra.
Si lo más "impresionante" que puede esperar un conjunto de béisbol del cuarto hombre de su alineación es que corra "a más no poder para romper un dobleplay", no hay que sorprenderse de que pierda.
Tampoco hay que sorprenderse de la "joya" de Sánchez Serra, quien se dedicó a hablar de la "vergüenza" y la "valentía" de directivos y peloteros, y de la disposición de algunos para jugar a pesar de tener molestias, sin dejar echar mano a las negativas de visado estadounidense a funcionarios que no tienen nada que ver con el rendimiento de los jugadores en el terreno.
Pero ni siquiera él pudo evitar criticar movimientos realizados por la dirección del Team Asere, como la salida de Arruebarruena, la entrada a primera base de Yoel Yanqui (por lo que fue enviado Martínez a los jardines) y la sustitución del cátcher Omar Hernández por Andrys Pérez, quien no compensó sus fallos a la defensa con el madero en ristre: se fue en blanco en tres turnos con un ponche incluido.
Después de ver la actuación de Cuba en este Clásico también surgen preguntas relacionadas con el coach de banca, Noelvis González, quien para muchos debió comandar la tropa de la Isla y es ponderado como un gran conocedor del béisbol y miembro de la Asociación Americana de Coaches.
¿Estuvo González de acuerdo con las desacertadas decisiones de Mesa? ¿Estuvo en contra, pero no tuvo más alternativa que plegarse a ellas?
¿Tuvo el coach de banca cubano, que en los últimos años trabajó en el desarrollo de talento dentro del béisbol italiano, la oportunidad de aportar todo lo que se esperaba de él?
Este cuerpo de dirección del equipo Cuba, encabezado por el ex torpedero de Industriales, tiene por delante el desafío de obtener la clasificación para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Lo visto en el Clásico obliga a poner en dudas que lo consigan, a pesar de que es muy probable que, una vez más, convoque a los peloteros de ligas profesionales.
Un detalle que resultó llamativo dentro del Team Asere de 2026 fue la inclusión del lanzador Yariel Rodríguez, quien en 2023 abandonó su contrato en Japón, que había sido establecido por la FCBS. Como resultado, esta intentó demandarlo por nada menos que diez millones de dólares.
Además, fue convocado el pitcher Yosimar Cousin, quien abandonó el país de manera ilegal en 2022.
¿Significa la presencia de estos peloteros en el conjunto cubano que dijo adiós al Clásico (sobre todo la de Rodríguez) que fugarse ya no es tan grave? ¿Se convocará en el futuro a otros fugados, como por ejemplo alguno de los 12 que abandonaron la selección en México durante el Mundial sub-23 de 2021?
El artículo maquilla una realidad mucho mas patética que la incapacidad de German, la falta de forma de Despaigne o las pifias de los jugadores a la defensa, tras "la hazaña" de ganarle a Panamá y a Colombia.
El béisbol en Cuba, como todo el legado cultural, agrícola, culinario o industrial, ha sido aniquilado por la maquinaria socialista.
Y aunque es cierto que casi ninguno de los jugadores del circo actual hubiera podido hacer ni un equipo municipal en las selectivas y selecciones nacionales de los 70, 80 y 90s, también es bueno aclarar que aquel gran desarrollo de talentos en todas las disciplinas deportivas y especialmente en el béisbol, no era más que un motor de propaganda y un espejismo escondido detrás del millonario subsidio soviético.
Por tanto, ese esplendor parasitario se fue desvaneciendo cuando los jerarcas del cartel de Punto Cero se inclinaron por engordar sus cuentas fabricando hoteles y campos de golf.