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Deportes

Violencia buena y violencia mala

Naturaleza, antecedentes y causas de la violencia en el deporte cubano.

La Habana

Durante un partido de pelota entre los equipos Matanzas y Villaclara, el pasado 18 de febrero, el pitcher villaclareño Freddy Asiel Álvarez propinó dos pelotazos al matancero Yasiel Santoya. Luego, después que le conectaran un jonrón, golpeó con otro lanzamiento a Víctor V. Mesa. Y el escenario quedó listo para el desenlace. El matancero Demis Valdés se dirigió al pitcher y, en el forcejeo, asestó un batazo en el rostro del jugador de Villa Clara Ramón Lunar.

Dos días después, la Dirección Nacional de Béisbol informó las suspensiones: a Freddy Asiel de la actual Serie Nacional, a Demis Valdés por un año de todo evento oficial, al árbitro Osvaldo de Paula definitivamente del actual torneo, y una amonestación al resto de los árbitros, supervisores y comisarios técnicos.

Aunque los hechos de violencia no son noticia en Cuba, al tratarse del fenómeno cultural de mayor alcance y arraigo, lo sucedido provocó un debate generalizado en las calles y los medios de difusión. Por sus implicaciones me referiré a tres aspectos sobre la violencia que considero deben tenerse en cuenta.

1. Su naturaleza

La violencia es un acto agresivo ejercido por individuos, grupos o instituciones contra otros o contra sí mismos. Por su forma puede ser verbal, psíquica o física; por el escenario puede ser doméstica o pública, nacional o internacional; por su magnitud abarca desde las formas más simples hasta el más tenebroso acto de terrorismo masivo, pasando por un pelotazo intencional y el correspondiente batazo de respuesta.

Como cada ser humano es portador potencial de violencia, la misma constituye un peligro vital para las relaciones sociales. Ello obliga a fomentar su antídoto: el amor y las virtudes cívicas. Según el escritor ruso León Tolstoi, "la vida histórica de la humanidad es una lenta evolución, que eleva al hombre de la manera personal y animal de comprender la vida al modo social de vivirla". Pero en la sociedad todos los componentes estructurales guardan una estrecha relación y algunos de ellos actúan como freno. El patriota y filósofo indio Mahatma Gandhi decía que "la violencia del Estado es mucho más peligrosa que la privada, porque se presenta con el ropaje de acción protectora", a lo que hay que añadir que en el caso de los estados totalitarios, cuya naturaleza de por sí constituye una fuente de violencia, el amor y las virtudes cívicas asumen mayor importancia.

2. Sus antecedentes

Cuba cuenta con una larga tradición de violencia: conquista, luchas abolicionistas, independentistas y anexionistas, el bandolerismo que azotó nuestros campos, ocupaciones extranjeras, guerritas entre cubanos durante la República, incluyendo guerras raciales, golpes de estado, gangsterismo y terrorismo, revolución y contrarrevolución, invasión por Girón, instalación de misiles balísticos y bloqueo naval a la Isla, participación en actividades bélicas en otras regiones del mundo, actos de repudio, uso y abuso de la violencia física y verbal contra quienes piensan diferente, extensión de vocablos militares a todas las esferas: batalla por la Alfabetización, por la universalización de la enseñanza, por la salud y por los diez millones de toneladas de azúcar, hasta desembocar en la "batalla de ideas". A lo que se une la intransigencia: el todo o nada con machete o revólver por medio y las disyuntivas "libertad o muerte", "patria o muerte" y "socialismo o muerte", con su correspondiente panteón de héroes y mártires.

Esa cultura de la violencia, heredada de la historia, enseñada en las escuelas y reforzada por los medios de comunicación, ha impregnado la conducta de niños y adultos desde el hogar y el barrio hasta los lugares públicos, por lo cual lo ocurrido en el estadio Victoria de Girón, de Matanzas, ante 15 mil espectadores y decenas o cientos de miles de televidentes, no es sino una manifestación de un fenómeno general, cuyas causas sobrepasan la responsabilidad de jugadores, árbitros, policías y otras autoridades, e incluye la naturaleza del Estado totalitario.

3. Su negación del deporte

En el deporte, como en ninguna otra manifestación, puede existir violencia buena. El fundador de los Juegos Olímpicos Modernos, el barón Pierre de Coubertin, planteaba que "el deporte puede movilizar las pasiones más nobles como las más viles: puede desarrollar tanto el altruismo y el sentimiento del honor como el afán de lucro; puede llegar a ser casi caballeresco o corrupto, viril o brutal. Ahora bien, los sentimientos nobles, el altruismo y el honor, el espíritu caballeresco, la energía viril y la paz son requisitos primordiales de las democracias modernas".

En esos principios enarbolados por Coubertin descansa el gran valor del deporte y del olimpismo: estar por encima y al margen de todas las divisiones construidas socialmente. Sin embargo, por razones extradeportivas, en Cuba viene sucediendo lo contrario, como lo demuestran algunos antecedentes del hecho ocurrido.

El mismo Ramón Lunar, que esta vez resultó víctima del batazo, en la presente temporada recibió un pelotazo de pitcher avileño Vladimir García, a quien el árbitro expulsó del juego. Sin embargo, por esa decisión, el árbitro fue separado durante la serie. En una segunda oportunidad, el mismo lanzador volvió a golpear a Lunar, y éste, bate en mano, avanzó hacia él, por lo que fue expulsado del juego sin que se decretara ninguna medida disciplinaria.

En un juego entre los Orioles de Baltimore y el equipo Cuba, en Estados Unidos, Diego Tintorero, un cubano residente en ese país, saltó al terreno para llamar la atención acerca de la falta de derechos humanos en la Isla, por lo que el árbitro Cesar Valdés le propinó una golpiza. Posteriormente, en otro evento internacional, Tintorero volvió a salir al terreno con las mismas intenciones y recibió una paliza a manos de varios jugadores del equipo nacional, mientras Héctor Rodríguez, desde la locución, incitaba a la violencia.

Otros ejemplos: El campeón olímpico de taekwondo en Sidney-2000, Ángel Valodia Matos, en las Olimpiadas de Beijing-2008,golpeó en la cara al árbitro principal yagredió al juez asistente, por lo que fue expulsado de por vida. Sin embargo,la prensa oficial justificó su conducta: "estaba 'predispuesto e indignado' por la decisión del árbitro y porque a su entrenador supuestamente 'lo habían tratado de comprar'", por lo que "no pudo contenerse".

Una de las consignas de la selección cubana en la II versión del Clásico de Béisbol (marzo de 2009), era regresar "con el escudo o sobre el escudo".

En la Isla de la Juventud, el jugador Michel Enriquez, enfadado con una decisión del árbitro, lo localizó después del juego y bate en mano se hizo justicia por cuenta propia; la agresión le costó una corta suspensión y luego pudo representar al equipo nacional.

En 2010, en un juego entre Industriales y Sancti Spiritus, el receptor del equipo capitalino salió bate en mano a golpear al pitcher espirituano, dando lugar a un altercado donde, según se mostró en un video filmado por un aficionado, la policía local agredió a los peloteros de Industriales.

En la temporada 2012-2013, Víctor Mesa lanzó tierra a los ojos de un árbitro. Fue sancionado levemente a la vez que designado manager de la selección cubana.

Y al final de la Mesa Redonda en que se debatía lo ocurrido en el Victoria de Girón, el legendario Antonio Muñoz, quien esta vez llamó a la cordura, en un juego en los Panamericanos de Caracas corrió bate en mano a un lanzador de República Dominicana.

Podemos preguntar ¿Por qué unas veces sí y otras no la decisión arbitral es castigada con sanciones? ¿Esas conductas no desautorizan y generan inseguridad a la hora de tomar una decisión? ¿Por qué actos agresivos clasificados en el Código Penal vigente, no son castigados simultáneamente por los tribunales correspondientes?

Entre las razones se encuentra el carácter totalitario del Gobierno y la inexistencia de un Estado de Derecho. Por eso los análisis y debates tienen que incluir no solo los efectos, sino también las causas más profundas de la violencia en el deporte y en la sociedad cubana en general.

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