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Narrativa

De 'El libro de las fábulas'

'Los tres poetas extranjeros que participaban de un Festival Internacional de Poesía en la República Demular y Popocrática de Noreroka fueron una mañana con sus guías oficiales a visitar una cooperativa agrícola...'

Buenos Aires
El lobo y el cordero.
El lobo y el cordero. Fabulas.Wiki

En una reseña de Fables in Song, de Lord Lytton, Stevenson cifró los rasgos de la fábula clásica en la brevedad, la fantasía, el humor y la presencia final de una enseñanza más o menos trivial. Imaginó, asimismo, los fundamentos de una fábula moderna, tal vez futura: en ella estarían preservados los primeros tres rasgos pero el último, el elemento preceptivo o moral, había de volverse más problemático, dando lugar a conclusiones menos obvias (y obviamente más desconcertantes).

En ese género futuro que el propio Stevenson practicó buscan inscribirse estas fábulas, incluidas en un libro cuya publicación la editorial española Pre-textos anuncia para octubre de este año. Algunas de las historias se basan en hechos históricos o actuales, otras podrían ser llamadas de pura invención; hay especulaciones sobre versículos de la Biblia mimando las exégesis midrásicas y hay fantasías montadas sobre clásicos modernos; tampoco faltan las reescrituras o contraescrituras de fábulas y crónicas de la tradición griega y romana, ni breves flechazos que podrían ser la humorística conclusión de una fábula que no se presenta.

"Toda mi vida he sido un colachero" le dijo en 2008 Lorenzo García Vega a Jorge Luis Arcos en un reportaje publicado en Cubanet; esa definición del gran poeta cubano es la cita que abre este libro. El mismo es, efectivamente, un collage de viejas historias y nuevas incógnitas, emparejadas a su vez con los collages de Eduardo Stupía, un homenaje al grabado de los siglos XIX y XX, a su pretensión escenográfica y didáctica, revisitada a través de la imaginación y la ironía. Se monta así un collage de collages, hipercollage donde la historia del grabado y la literatura relampaguean a lo lejos, dejando vislumbrar algo parecido a la felicidad.

 

Daniel Samoilovich


 

1.

Una fabulita de Fedro cuenta la historia de un cordero que, impulsado por la sed, se acercó a tomar agua al río, un poco más abajo de donde bebía el lobo.

—Me estás ensuciando el agua— dijo el lobo.

—¿Cómo podría hacerlo, si estoy río abajo?— replicó el cordero.

—Pues el año pasado sí que lo hiciste.

—Imposible: el año pasado, yo no había nacido aún.

—Entonces, debe haber sido tu padre, y tú pagarás por él— dijo el lobo, y se comió al cordero.

Muchos, a lo largo de la historia, se han preguntado para qué habla el lobo con el cordero si ya está decidido a comérselo; al parecer no comprenden que el diálogo es una forma que tiene el Mal de sazonar su apetito.

 

2.

Nada más detestable que la idea de un sindicato de escritores; como un sindicato de ciegos.
    

 

3.

Los tres poetas extranjeros que participaban de un Festival Internacional de Poesía en la República Demular y Popocrática de Noreroka fueron una mañana con sus guías oficiales a visitar una cooperativa agrícola; allí, varios delegados campesinos les mostraron un arado que utilizaban para roturar el campo con sus bueyes; y les explicaron, a los poetas, que en la época de sus abuelos se sembraba con palos aguzados que los propios abuelos hundían en la tierra, hasta que el Gran Líder había tenido la genial idea de diseñar un arado que podía ser arrastrado tanto por un abuelo como por un animal.

Por la noche, los poetas fueron invitados a una partida de póquer con el Gran Líder; promediando la cual, en cierto momento de camaradería y confianza que se produjo al calor de un whisky escocés de una sola malta, le preguntaron al Gran Líder cómo era eso de que él había inventado el arado.

—¿Eso les dijeron?— preguntó el Gran Líder.

—Sí— respondieron quedamente los poetas, algo temerosos de que el Gran Líder se enojara.

Pero el Gran Líder no se enojó; sonriendo orientalmente, dijo:

—Sí, sí, sé que eso dicen; llevan una vida tan dura... Ustedes entenderán, queridos, no se les puede quitar todo.

 


Nota a la fábula 3. Los tres poetas extranjeros ... : Esta conversación con Kim Il Sung me la contó el poeta cubano Pablo Armando Fernández en Buenos Aires en 1990.


Daniel Samoilovich nació en Buenos Aires, en 1949. Reunió su poesía en Rusia es el tema (Poemas reunidos 1973-2008) (Bajo la Luna, Buenos Aires, 2014). Ha traducido a Horacio, Shakespeare y Katherine Mansfield, entre otros autores. Entre 1986 y 2011 dirigió una de las grandes revistas de la lengua: Diario de Poesía. La editorial Pre-Textos publicará en octubre el libro que contiene estas fábulas.

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