Néstor Almendros, el cineasta hispano cubano ganador del Premio Oscar en 1979 por la dirección de fotografía de Días del cielo (Days of Heaven, Terrence Malick) es el centro de un documental producido por la española Movistar Plus que comenzó su rodaje en Europa.
Dirigido por el realizador franco estadounidense Laurent Bouzereau, conocido por sus numerosos documentales sobre cine, y coproducido por el cineasta español José Antonio Bayona (Lo imposible; Jurassic World: El reino caído; La sociedad de la nieve), Néstor cuenta con guion del historiador y crítico Esteve Riambau y Joseph María Civit. Este último tendrá a su cargo además la fotografía.
A la producción se sumó el actor español Javier Bardem, quien pondrá voz a los textos de Almendros utilizados en el filme.
Un legado inmenso que merece destaque
El proyecto, según sus realizadores, fue concebido para recuperar la trayectoria artística y personal del cineasta, reivindicando su legado innovador para la fotografía cinematográfica y celebrando al hombre que defendió la libertad artística, política y personal.
Según Bouzereau, "Néstor Almendros se encuentra en la encrucijada entre la política, el cine y la identidad. Como director, es un honor para mí contar la historia atemporal e inspiradora de un artista humanista que lo hizo todo con una cámara".
Por su parte, José Antonio Bayona señaló que Almendros "ha sido una profunda fuente de inspiración para muchos cineastas de nuestra generación. Detrás de su personalidad discreta había un artista excepcional que cambió nuestra manera de entender la luz, pero también un hombre de una enorme valentía, comprometido políticamente y con la defensa de los derechos LGTBI+".
El rodaje se prolongará durante varios meses y recorrerá Barcelona, París, Londres, Nueva York y Cuba, los escenarios biográficos de Almendros.
De acuerdo con la productora de Néstor, el documental no presenta a Almendros únicamente como un cineasta que pasó por Cuba, sino como alguien cuya experiencia en la Isla marcó profundamente su trayectoria personal y política.
El Almendros cubano que el castrismo borró
Néstor Almendros (Barcelona, 1930 – Nueva York, 1992), hijo del pedagogo republicano y antifranquista Herminio Almendros, se exilió en Cuba tras la Guerra Civil Española con su familia. Al arribar a la Isla, tenía 17 años, por lo que el periodo fundamental de su formación humanista y artística lo vivió allí.
En 1950, codirigió con Tomás Gutiérrez Alea el cortometraje Una confusión cotidiana, uno de sus primeros filmes conocidos. Se graduó en Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana en 1955, pero además se interesó por la crítica cinematográfica, la fotografía y la realización. Escribió críticas de cine para Carteles, Bohemia y Lunes de Revolución.
Según contó el cineasta Fausto Canel, Almendros fue expulsado de la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, del Partido Socialista Popular (PSP) cubano, luego de que sus dirigentes estalinistas lo tildaran de ser agente de la CIA por usar su cámara para sacar primeros planos de sus compañeros, en lo que eran "sus primeros amagos de cine".
Tras estudiar cine en Nueva York y Roma, regresó a Cuba después de 1959 y trabajó para el estatal ICAIC. De esa etapa destacan cortos documentales bajo su dirección, como Ritmo de Cuba (1960); Escuela rural (1960); Gente en la playa (1961, realizado de forma independiente del ICAIC) y La tumba francesa (1961, de la División Fílmica de CMBF Televisión), codirigido con Orlando Jiménez Leal. También se encargó de la fotografía de El agua, de Manuel Octavio Gómez; El tomate, de Fausto Canel; y Cooperativas agropecuarias, también de Canel.
La prohibición de algunos de sus cortometrajes y sus discrepancias con el régimen cubano precedieron a su salida de la Isla en 1962 y su establecimiento en París.
Desde el exilio, utilizó su voz y su cámara para denunciar la represión del régimen castrista. Codirigió obras emblemáticas, como el documental Conducta impropia (1984, codirigido con Jiménez Leal), sobre la persecución de los homosexuales en Cuba, y Nadie escuchaba (1988, codirigido con Jorge Ulla), además de escribir textos críticos como Cuba: Pedagogía y sectarismo (1986).
Su postura hizo que la censura castrista borrara su nombre de la historia cultural cubana y que Gutiérrez Alea lo repudiara al atacar las denuncias de Conducta impropia.
Cineasta de la nouvelle vague
En Francia, se convirtió en uno de los colaboradores habituales de Éric Rohmer, con quien trabajó en clásicos del cine de la época, como La coleccionista (1967); La rodilla de Clara (1970); El amor después del mediodía (1972); La marquesa de O (1975), entre otros.
También estableció una estrecha relación profesional con François Truffaut, para quien fotografió títulos como Diario íntimo de Adèle H. (1975); La habitación verde (1978); El último metro (1980, por la que obtuvo un Premio César) y Vivamente el domingo (1983).
Trabajó asimismo con otros representantes del cine francés, como Barbet Schroeder, Jean Eustache, Maurice Pialat y Marguerite Duras.
La consagración en EEUU
A partir de la segunda mitad de los años setenta, Almendros comenzó a trabajar de forma habitual en Estados Unidos, donde alcanzó su mayor reconocimiento profesional. Su consagración llegó con Días del cielo (1978), aunque destacó por Kramer contra Kramer (Robert Benton, 1979); La laguna azul (Randal Kleiser, 1980); La decisión de Sophie (Alan J. Pakula, 1982); Historias de Nueva York (1989, episodio "Life Lessons", de Martin Scorsese).
Por Kramer contra Kramer, La laguna azul y La decisión de Sophie recibió otras tres nominaciones al Oscar a la Mejor fotografía.
Almendros defendió una fotografía de cine basada en la luz natural, lo que lo llevó a destacar dentro de la industria. Su concepción buscaba que la luz respondiera a la realidad física y dramática de cada escena, un método que explicó en Días de una cámara (1980), texto de referencia para generaciones de directores de fotografía.