El novelista, ensayista y traductor cubano Manuel Pereira falleció a punto de cumplir 78 años, según informó en su perfil de Facebook la poeta y académica mexicana Tania Favela. "Adiós a Manuel Pereira, escritor cubano, hoy dejó este mundo, esperemos que esté ahora en el paraíso, con su querido Lezama Lima, reanudando el Curso Délfico", escribió.
Pereira nació en La Habana el 31 de octubre de 1948, hijo de emigrantes gallegos. Estudió Artes Plásticas en San Alejandro y fue periodista y guionista del ICAIC. Tras leer su primera novela, El Comandante Veneno, Alejo Carpentier le escribió: "Es usted un novelista nato".
En 1988 publicó La quinta nave de los locos, ganador del Premio Nacional de la Crítica. Salió de la Isla en enero de 1991 rumbo a Berlín. Después vivió en Barcelona, donde hizo traducciones del francés y del inglés y algo de periodismo. Se naturalizó español en 1993 y se instaló en México en 2004.
Obra de la ruptura
En el exilio publicó novelas como Toilette, Insolación, El beso esquimal, Un viejo viaje y La estrella perro, además del libro de cuentos Mataperros (Premio Cortes de Cádiz) en 2006. Entre sus ensayos destacan El ornitorrinco y otros ensayos, Biografía de un desayuno y Los abuelos malditos.
Pereira fue uno de los últimos discípulos de José Lezama Lima, a quien dedicó la crónica "El curso délfico". Ese texto recuerda el 9 de agosto de 1976, cuando la noticia de la muerte del maestro, leída en un periódico, lo alcanzó "volando entre dos provincias cubanas".
En un texto publicado en DIARIO DE CUBA en 2011, escrito para el catálogo de la exposición Lezama inédito, del fotógrafo Iván Cañas, Pereira recordó que más de 40 años antes llevó a Lezama al cine Fausto a ver Dios y el diablo en la tierra del sol, de Glauber Rocha. El poeta, "de tan gordo que era", se atascó en la butaca y quiso salir enseguida "entre ahogos claustrofóbicos y jadeos asmáticos". Con humor, Pereira calificó la salida de "osadía" y de haber llevado a un poeta "tan católicamente fáustico" a ver a Dios contender con el Diablo.
En 2015 Manuel Pereira se definió como "un ensayista que escribía novelas". "Quisiera ser recordado, o al menos clasificado, como un ensayista que escribía novelas y no al revés", dijo.