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Patrimonio

El peso cubano, política e identidad cultural (II)

Desde las primeras emisiones de la República y su paridad con el dólar hasta el cambio de moneda de la Revolución y su actual devaluación.

Madrid
Un peso cubano de 1916.
Un peso cubano de 1916. Memorandum Vitae

El peso remonta su uso en Cuba al siglo XV, sin embargo, en el XIX fue que comenzó a identificarse como moneda cubana, de carácter regional, al ser emitido por primera vez por un banco local, estar respaldado por fondos financieros de la Isla e incorporar en su diseño gráfico signos propios. Ligado a una oligarquía empresarial o al movimiento independentista, reflejó en ambos casos un profundo significado de propaganda política, comercial e identidad cultural.

No obstante, al terminar la guerra convivió con un sistema multimonetario dominado por el dólar estadounidense. El Banco Español de la Isla de Cuba siguió siendo el único autorizado para emitir billetes hasta 1906, según estableció el Real Decreto del 18 de abril de 1881, refrendado por el Tratado de París.

A pesar de ello, existe constancia de un papel moneda emitido en 1905, por el Banco Nacional de Cuba, entidad fundada en 1901 con capital cubano y estadounidense. Sus billetes, impresos en Estados Unidos estaban avalados "en oro del cuño español" y tenían denominaciones de uno, dos, cinco y diez pesos. Todos en el reverso mostraban la imagen del Castillo de los Tres Reyes del Morro, y en el anverso los bustos de Domingo Méndez Capote (presidente del Senado), Máximo Gómez Báez, José García Montes (secretario de Hacienda) y Tomás Estrada Palma (presidente de la República), en el mismo orden de las nominaciones descritas. De este modo, fueron los primeros pesos en incluir personajes de la vida pública cubana, poniendo rostro a los protagonistas de la República.

Según el coleccionista Luis Díaz Mijares, el periódico La Discusión consideraba que, siendo el Banco Nacional de Cuba depositario del Gobierno, "esta emisión serviría para que la nación cubana tuviera al fin su propia moneda fiduciaria y dejara de utilizar el dólar norteamericano y las monedas españolas y francesas que constituían el circulante monetario oficial en aquellos momentos". A pesar de la iniciativa, los billetes fueron retirados, pues el Banco Nacional no tenía respaldo del Gobierno para imprimir dinero.

La emisión de una moneda nacional que definiera un sistema monetario propio fue una aspiración reglada por Leopoldo Cancio Luna, secretario de Hacienda de Mario García Menocal. Este economista espirituano formuló una ley "de defensa económica", en 1914, mediante la cual aprobó la emisión del peso cubano por el Banco Nacional de Cuba. Entonces se fabricó solo como monedas de oro, plata y níquel, con un valor equivalente al dólar estadounidense.

El peso cubano y el dólar tuvieron a partir de entonces el mismo curso legal en el país. Según afirmaba un artículo de 1954 de La Revue Française, "en la práctica, al establecerse el dólar en el rango de moneda primordial en el país, de uso tanto interno como internacional, ese sistema facilitaba las inversiones extranjeras, gracias a la garantía de estabilidad en el canje".

Los pesos cubanos se hicieron en formato moneda por valor de uno, dos, cuatro, cinco y diez pesos en oro; de un peso, y de diez, 20 y 40 centavos en plata; y de uno, dos y cinco centavos en níquel. En el reverso, todos tenían estampado el texto "República de Cuba" y el escudo nacional. En el anverso, se leía "Patria y Libertad" y aparecía una estrella, salvo en las monedas de oro que tenían el busto de José Martí.

Los primeros billetes emitidos por la República de Cuba corresponden a 1934, y estaban garantizados por las monedas de plata acuñadas. Según La Revue Française, "ese sistema dual de circulación interior del dólar y del peso debía permitir a este último jugar el papel que le correspondía como moneda en el seno de la comunidad nacional de pagos, quedando reservado el dólar para transacciones internacionales". Hacia 1947, se dice que este último había desaparecido de la circulación interna.

De dichos billetes se hicieron siete emisiones hasta 1949, por el valor de un peso con la imagen de José Martí; de cinco, con Máximo Gómez; de diez, con Carlos Manuel de Céspedes; de 20, con Antonio Maceo; de 50, con Calixto García; de 100, con Francisco Vicente Aguilera; de 500, con Salvador Cisneros Betancourt; y de 1.000, con Tomás Estrada Palma. Por el reverso tenían el escudo nacional.

En 1961, el Gobierno revolucionario impuso en tiempo récord un canje de billetes con el interés de limitar el capital de la oposición. En solo dos días la población se vio obligada a depositar en el Banco Nacional todo su dinero, pues los billetes circulantes dejarían de tener validez inmediata. En efectivo solo se podía cambiar 200 pesos por persona en los nuevos billetes impresos con total secretismo en Praga.

Esta edición, que fue una toma absoluta —simbólica y efectiva— de la moneda por parte del nuevo gobierno, tuvo como distintivo la firma del "Che", entonces presidente del Banco Nacional. En el anverso mostraba los mismos héroes que hasta hoy mantienen las nominaciones de uno, cinco, diez, 20, 50 y 100 pesos, y que incluyó, junto a los próceres de la independencia, a Camilo Cienfuegos.

Pero el vínculo más extendido de estos billetes como recurso propagandístico de la Revolución, fueron las imágenes colocadas en el reverso, a razón: la entrada de Fidel en La Habana; la invasión a Occidente del Ejército Rebelde; la Declaración de La Habana; el desembarco del Granma; la nacionalización de las empresas extranjeras en 1960; y el ataque al cuartel Moncada.

Salvo el billete de un peso, que mantiene el mismo reverso, el resto se ha actualizado con escenas de marcada connotación política. La aparición de nuevas denominaciones, incorporó en el anverso otras personalidades asociadas a la Revolución y a las guerras de independencia. En general, en el diseño de la moneda nacional ha pervivido el tema político por encima, por ejemplo, de elementos del patrimonio cultural y natural del país, lo que la instrumentaliza como vehículo de un discurso político e ideológico concreto.

Junto al acento simbólico que desde la gráfica ha transmitido el peso cubano, las fábricas encargadas de la emisión han certificado las alianzas comerciales del Gobierno. Después de 1959, la antigua Unión Soviética asumió de manera exclusiva la fabricación de billetes y monedas cubanas. Desde 1961, se acuñaron fundamentalmente en Checoslovaquia y Rusia. A 1962 corresponden las primeras en emplear el lema "Patria o Muerte". Fabricadas en Leningrado con una aleación de cobre-níquel, valían 20 y 40 centavos y tenían la imagen de José Martí y Camilo Cienfuegos, respectivamente. En 1963, comenzó a utilizarse la aleación aluminio-magnesio-manganeso.

Según Antonio Díaz Vizcaino, a partir de 1995, "empiezan a imprimirse todos los signos monetarios en Cuba por Impresos de Seguridad, entidad que hasta la actualidad imprime y se encarga de todas las acuñaciones monetarias".

En su valor, el peso cubano ha sido el principal testigo de las circunstancias económicas del país, favorecidas o no por la dirección política. De ahí que, de haber mantenido de forma constante una equivalencia de uno a uno con el dólar estadounidense durante la primera mitad del siglo XX, logró mantenerse fuerte hasta la caída del campo socialista, aunque sin soporte real en el tesoro nacional, como testigo evidente de la burbuja en que se vivía. Por ende, en la década de 1990 se sumergió en una aguda crisis inflacionaria solo superada por la actual. Paralelamente, la dolarización parcial de la economía ha relegado la moneda nacional de su función como medio de pago universal, depreciando aún más su utilidad.

De cara al futuro, algunos economistas cubanos consideran que merece rescatar el peso, aunque coexista con el dólar, como antes de 1959. Para Elías Amor "eso ameritaba al peso cubano, le daba una ratio de solvencia en la tasa de divisas internacionales como una divisa mundial, con plenitud absoluta". Entonces sin duda, su recuperación volverá a dar testimonio de una nueva etapa en la historia de Cuba y de los signos que la acompañen.

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1 comentario

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Le falto mencionar la moneda de 20 pesos de oro acuñada en el 1915 y una emisión aproximada de 57,000 monedas y la de 20 pesos de oro del 1916 con una emisión de 10 monedas en proof.