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Música

'Llevo décadas defendiendo derechos autorales': Giraldo Piloto denuncia abusos de las discográficas estatales cubanas

'Estas empresas violan los pactos y contratos firmados', dice el músico y director de Klimax. Señala incumplimientos contractuales y el 'robo de regalías'.

Madrid
El músico cubano Giraldo Piloto.
El músico cubano Giraldo Piloto. Giraldo Piloto-Klímax/Facebook

Empresas discográficas y culturales vinculadas al Gobierno cubano han incumplido durante años cláusulas contractuales con músicos y compositores, según denunció el director del grupo Klimax, Giraldo Piloto, en una reciente publicación en Facebook. El artista confirmó a DIARIO DE CUBA estas irregularidades, que —dijo— incluyen la falta de control sobre su obra y dificultades para gestionar sus derechos en plataformas digitales.

Piloto expresó su inconformidad después de que el contacto que lo atiende en Spotify desde México le informara que no era posible subir dos de sus canciones, entre ellas "La chica del horóscopo", debido a que ya habían sido distribuidas por la empresa italiana Cubamusic.com. Dicha compañía presuntamente obtuvo los derechos a través de acuerdos con instituciones vinculadas al Gobierno cubano, pues solo empresas del aparato estatal manejaban la música de Piloto.

Los reclamos de este artista no son una novedad. Durante su carrera ha exigido respeto para su trabajo y el de otros colegas ante instituciones supeditadas al Gobierno cubano, como el Centro Nacional de Derecho de Autor (CENDA), la Agencia Cubana de Derecho de Autor Musical (ACDAM) y la Editora Musical de Cuba (EMC).

"Cuando un artista es el responsable de pagar toda una producción discográfica, muy pocas personas imaginan que eso puede costar muchos miles de dólares o euros", declara Piloto a este diario. "Entonces, si con el paso del tiempo se recaudan centavos, lo más justo es que ese monto, sea poco o mucho, vaya a esa persona que lo pagó todo, un derecho que además algunas veces se comparte con artistas invitados, pero que únicamente lo hace el dueño original si así lo decide".

Los abusos comienzan una vez se firman los contratos y los autores dejan de tener casi todo el control sobre su obra, pues los derechos que asisten a los artistas son resguardados en "oficinas donde la única razón que prima es la estatal", señala Piloto. Hay mucho desconocimiento en estos temas y, al existir faltas e imprecisiones en cuanto a los derechos, el régimen sigue tensando a los creadores y quedándose con una suma significativa de las ganancias de las producciones, precisa el percusionista.

En el caso de Spotify, lo que sucede es que se trata de un fenómeno relativamente nuevo en un país que ha permanecido desconectado de la realidad internacional durante años, y muchos autores de la "vieja escuela" tienen gran parte de su obra vinculada a empresas discográficas cubanas. El director de Klimax considera que esas disqueras "intentan mantener el control de los contactos con las grandes empresas, y después te presentan el asunto dentro de un contrato como si eso fuera un logro estatal".

Piloto señala además que el sistema no ha permitido la entrada de agentes externos para desempeñar el rol de editor, función que en Cuba está concentrada en la EMC. El editor es la figura legal encargada de defender los derechos de compositores y propietarios de obras, y Piloto cuestiona que esta concentración pueda derivar en conflictos de intereses. Según su experiencia, "es común ver que las discográficas no pagan las regalías que corresponden, esconden datos de las ventas, entre muchas otras malas prácticas".

El músico afirma que la lista de irregularidades en el funcionamiento de las discográficas es amplia: "Estas empresas han grabado los discos de los artistas que han considerado importantes, algo que pudiera parecer justo, si no se hubieran descubierto durante muchos años favoritismos personales o políticos, corrupción de dirigentes, impagos o chantajes a artistas, contratos donde se despoja al artista de derechos que le corresponden, y muchas más irregularidades".

En cuanto al papel de la ACDAM, Piloto opina que, en lugar de funcionar como una agencia, debería ser una sociedad con representación de los autores en la Junta Directiva, desde la cual se rindan cuentas a los propios beneficiarios. Esconder datos sobre pagos es solo la punta del iceberg, lamenta, pues "junto a las discográficas y la EMC, cobran liquidaciones internacionales, con pactos en los que en la mayoría de los casos ni los autores participan, y después pagan en el territorio nacional haciendo una conversión de uno por uno". Esto significa que, por cada dólar estadounidense ganado, los artistas perciben un peso cubano, cifra muy distante de la tasa cambiaria oficial y más de la del mercado informal.

A través de su editora Sabor y Ritmo Ediciones Musicales, radicada en Madrid, Giraldo Piloto defiende los derechos autorales de su música con herramientas para rechazar arbitrariedades y detener los intentos de representaciones no autorizadas. Entre los ejemplos más molestos recuerda cuando la EMC otorgó a editoriales y empresas cinematográficas extranjeras los derechos de obras suyas y de otros artistas, para después pagar a los autores cifras ridículas o nada.

"Durante años empecé a llevar un sistema de reportes dobles, pues comprobé que, aunque reportaba el repertorio que tocaba en actividades hechas en toda Cuba, el resultado económico al cabo del tiempo no coincidía con lo que había hecho, o sencillamente desaparecía", explica.

A pesar de que el artista no ofreció una cifra exacta de las ganancias de su música, es razonable pensar que en 30 años ha acumulado pérdidas considerables. Su caso no es el único, muchos artistas que han grabado y firmado contratos con las disqueras cubanas están en una situación similar a la suya, aclara.

En la actualidad, Piloto vive en Estados Unidos y está escribiendo un libro de memorias donde, además de contar las interioridades de la vida diaria de un músico cubano, ofrece estrategias y herramientas que ha empleado para encarar los abusos de las empresas culturales en la Isla

Cuando le preguntamos si un músico cubano podría ser capaz de tener el control de toda su obra, se echa a reír: "Es posible, si te conviertes en un detective". 

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1 comentario

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Los enguyaberados del ministerio de cultura tienen que agarraron su tajada, o de donde creen que salen sus viajes y viáticos.....