El investigador musical y coleccionista cubano Cristóbal Díaz Ayala falleció este martes a los 96 años en San Juan, Puerto Rico, donde vivía exiliado desde 1960, informó el medio digital Zona Cero.
Para René Espí, director del podcast CUBAkústica FM, de DIARIO DE CUBA, "nadie como él hizo tanto por restaurar el mapa musical de su amada Isla". Su labor, respaldada por más de 40 libros publicados, lo llevó a ser reconocido por el gremio como "la Biblia de la música cubana".
Díaz Ayala, quien fue colaborador de este diario, nació en La Habana en 1930 y se instaló en San Juan 30 años después, cuando la Revolución de Fidel Castro triunfó en la Isla. Ya en Puerto Rico, produjo y locutó el programa radial Cubanacán, que se convirtió en un éxito de audiencia, mientras dedicaba cada vez más tiempo a recopilar discos, casetes, partituras y otros materiales que lo llevaron a ser considerado el "coleccionista de música cubana más importante a nivel mundial".
Su colección, de más de 150.000 piezas, fue valorada en dos millones de dólares y donada por él a la Universidad Internacional de Florida, donde se encuentra hoy, en la Biblioteca Green.
Según apuntó Zona Cero, dicha colección está compuesta por 45.000 elepés, 16.000 discos de 78 rpm, 4.000 casetes, 3.000 CD, 2.500 discos de 45 rpm, 1.000 videos, 4.000 partituras, 5.000 libros y revistas, 5.000 fotografías y 40.000 tarjetas de archivos de RCA Víctor.
A lo largo de su vida, dedicada por entero a la investigación musical, Díaz Ayala impartió conferencias en universidades de EEUU, América Latina y Europa, además de intervenir en festivales sobre música. Asimismo, colaboró con el Grove Dictionary of Jazz y en el Diccionario hispanoamericano, así como con la revista RPM, del Instituto de Cultura de Puerto Rico.
Entre sus libros se encuentran: Música cubana, del areíto a la Nueva Trova (1981), Si te quieres por el pico divertir. Historia del pregón latinoamericano (1988), Cuando salí de La Habana: cien años de música cubana por el mundo (1998), Los contrapuntos de la música cubana (2006), Oh, Cuba hermosa. Cancionero político social en Cuba hasta 1958 (2018), La marcha de los jíbaros: cien años de música puertorriqueña por el mundo (1998) y Los cofres de 100 canciones cubanas del milenio (1999).
Sobre él, el Directorio de la Música Cubana sostuvo: "En su obra Díaz Ayala da muestras de su amplio conocimiento de la historia de la discografía cubana. Sus 100 canciones del milenio constituyen una magistral compilación de aquellas piezas que el autor considera que marcaron un hito en la cancionística cubana".
En una conversación con Díaz Ayala publicada por DIARIO DE CUBA en 2016, el periodista Carlos Velazco apuntó: "Los cubanos, en ese inducido estado de perenne alarma de combate en la Isla u obligados a peregrinar en diáspora, siempre tendrán que agradecerle a él y a su esposa Marisa Méndez el arca musical que ambos han construido y para la que no hay requisito de entrada".
Entretanto, la musicógrafa Rosa Marquettu sostuvo que "la tristeza es demasiado grande". "Mi deuda personal con él será siempre eterna y la saldo honrando su memoria y sus enseñanzas. Las instituciones culturales cubanas también están en deuda con él y son su inmenso legado. Quiero pensar que está cerca el día en que esa deuda sea saldada como merece", escribió en su perfil de Facebook.
"Nadie antes que él acometió y concluyó el titánico esfuerzo de documentar la música a través de su materialización sonora: el disco. Pienso que solo él habría podido hacerlo, pues una labor de tal magnitud involucra varias aristas de su personalidad y de su condición, que hacen singular tanto el esfuerzo, como sus resultados", agregó.
Marquetti, publicó además el texto que, bajo su autoría, apareció en el libro Cristóbal Díaz Ayala. Vigía de la música cubano caribeña, en el que sostuvo que "ser patriota cubano sería la marca distintiva que lo colocaría en otra dimensión, pero en la que él se movía y mueve a gusto, al tiempo que convierte, satisfecho, ese deber en placer, y lo viste de ese elemento indefinible, pero palpable al máximo, que se llama cubanía".
Querido amigo, gracias por tu amistad y tu conocimiento sobre la música cubana. Que siempre estuviste dispuesto ofrecer tu conocimiento y yo recibir tus consejos.
Que en paz descanse.
Que En Paz Descanse