Cuando Eliécer Jiménez Almeida estrenó en 2023 su primer largo de ficción, Havana Stories, no solo se estaba lanzando al vacío como documentalista y videoartista, sino que estaba explorando una manera de hablar de Cuba, de su exilio, de los cubanos de Miami y de la condición posnacional que nos hace contradictorios y al mismo tiempo exuberantes a los nacidos en esa Isla del Caribe.
La cuestión es que Havana Stories, que su director calificó como "una película sobre el fracaso del hombre nuevo y un homenaje a los escritores de la generación del Mariel", fue el primer vértice de un díptico que completa Miami Stories (2026), que verá su estreno mundial el 15 de abril en el Koubek Center de Miami, como parte del Festival Internacional de Cine de esa ciudad de EEUU.
Este segundo largo vuelve sobre la premisa de Rashomon (Akira Kurosawa, 1950) para disponer un escenario donde explicar el guirigay cubano a partir de una historia de mentiras, espías del castrismo y sexo en la "capital de la mafia cubanoamericana". La premisa es una indagación en torno a la Red Mosquito, ese objeto fictivo que chotea a la Red Avispa, y que no tiene piedad con la ingenuidad isleña y con la cultura de la mentira en que el castrismo nos entrenó.
Lo más destacable en este atrevimiento de Jiménez Almeida es que su aproximación al asunto es pura jodedera. Las herramientas de la sátira le permiten mirar al exilio cubano, y aún más, a la Nación, sin la solemnidad habitual, y acaban ubicando este díptico próximo a aquella obra cimera del cine cubano de la diáspora que es El super (León Ichaso, Orlando Jiménez Leal, 1979). Con ello el cineasta nacido en Vertientes, Camagüey, no solo toma el relevo, sino que abre la puerta a una sensibilidad nueva para mirar la Cuba del exilio en todo su espesor.
Jiménez Almeida lo confiesa cuando reconoce para DIARIO DE CUBA que "Miami Stories nace en diálogo directo con Havana Stories. Siempre pensé ambas películas como un díptico: dos miradas complementarias sobre un mismo universo cultural y político que se despliega a ambos lados del estrecho de la Florida. Ya desde Havana Stories se observaba la realidad cubana desde las dos orillas. Miami Stories se asoma a la narrativa de exilio cubano desde la ciudad donde ese imaginario se reinventa todos los días".
"Me interesaba explorar cómo los relatos políticos, las mitologías y las pasiones ideológicas se construyen en ambos espacios. Por eso las dos películas comparten un mismo lenguaje: el falso documental, un formato que me permite jugar con la frontera entre realidad y ficción. El mockumentary tiene algo muy poderoso: nos invita a reírnos de nuestras propias certezas", apunta el realizador.
"En ese sentido, el humor funciona casi como una herramienta crítica. A través de la sátira se revelan muchas verdades que a veces el discurso solemne no logra mostrar. Tanto en Havana Stories como en Miami Stories hay una voluntad de observar con ironía los relatos que nuestra comunidad construye sobre sí misma".
La película cuenta con figuras muy queridas de la escena cubana, empezando por Susana Pérez, Albertico Pujol y Gerardo Riverón, más Carlos Acosta-Milián, Rosie Inguanzo, Rachel Pastor, Andy Barbosa y Laura Alemán. Sus personajes se desdoblan como homenajes satíricos a personajes públicos del exilio que van desde Alexander Otaola y Carlos Lazo hasta Lilo Vilaplana.
"Dirigir ficción con amigos ha sido una experiencia muy especial. Muchos de los actores y colaboradores de la película son personas con las que he compartido años de trabajo y de vida cultural en Miami. Esa confianza crea un espacio de libertad donde pueden arriesgar, improvisar y empujar los personajes hacia lugares inesperados", confiesa Jiménez Almeida.
Los actores de Miami Stories, señala, "conocen bien la idiosincrasia del exilio cubano. Esa complicidad permitió que la película tenga un tono muy vivo, casi como una conversación colectiva donde cada personaje aporta su propia mirada sobre la ciudad y su cubanidad".
Un colaborador fundamental para la película fue el guionista Francisco García González. "Francisco tiene una sensibilidad extraordinaria para observar la realidad y transformarla en historias. Juntos hemos escrito Havana Stories y Miami Stories). Él es el escritor de Lisanka (2010), Boleto al paraíso (2010), La cosa humana (2015), Oscuros amores (2021) y Efecto dominó (2010). Su experiencia y su mirada han sido fundamentales para darle profundidad y carácter a los proyectos que hemos hecho juntos", señala el realizador.
"En Miami Stories también hay un gesto lúdico hacia el propio exilio. La película se permite 'vacilarlo', jugar con sus exageraciones, sus obsesiones y sus contradicciones. Pero en realidad, ese gesto nace del afecto. Uno solo puede reírse así de un lugar cuando lo siente profundamente suyo", enfatiza.
"Creo que reírnos de nosotros mismos es una forma de inteligencia cultural, y también una manera de mantener vivo el diálogo dentro de una comunidad que es compleja, diversa y profundamente apasionada", añade.