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Urbanismo

Mirar el urbanismo habanero con perspectiva a futuro

'Lo interesante de La Habana es que se puede aprender directamente de las dinámicas de la ciudad tradicional porque aún existe, y comparar con las experiencias internacionales'.

Madrid
Esquina de 23 e I, El Vedado.
Esquina de 23 e I, El Vedado. Yaneli Leal

Desde las distintas disciplinas en que se ha estudiado la capital cubana, llegan los especialistas a constatar la existencia de no una, sino de muchas Habanas. Urbanísticamente también funciona así, tal vez con mayor claridad, pues la diferencia visual entre los repartos es evidente. Sin conocer detalles históricos, cualquiera pudiera sentir el tránsito entre distintas épocas y leer con claridad en el trazado de la ciudad conceptos que en cada momento llevaron a construir de cierto modo.

Para el urbanista norteamericano Andrés Duany "lo fascinante de La Habana es la correspondencia que existe entre las tipologías arquitectónicas y el urbanismo respecto a la contemporaneidad de su concepción. Cuando estás en La Habana Vieja, las plazas, las calles, el trazado y sus edificaciones coinciden en su época de concepción y construcción y otorgan una hermosa homogeneidad y armonía estética. […] A su vez, todo es irregular: la plaza por razones funcionales y de perspectiva; los lotes y sus casas también lo son, aunque estas irregularidades no son un problema, sino más bien permiten soluciones brillantes y dinámicas".

Por otra parte, cuando revisa La Habana moderna, que tiene en El Vedado su punto de arranque y paradigma urbano, expresa: "En El Vedado se pueden estudiar muchos detalles que constituyen lecciones de cómo hacer buena arquitectura y buen urbanismo; por ejemplo, estudiar la transformación de la tipología cuando en las tiendas de esquina el jardín se pavimenta y el mismo portal no es elevado para proveer mayor accesibilidad a los compradores. Es una trasformación extraordinaria, de una austeridad asombrosa. ¿Qué otra ciudad puede ofrecer tantas variables de una misma tipología? La casa de un piso, la casa de cinco pisos, la tienda, todo cumple con lo establecido por el ingeniero Iboleón". (Luis Iboleón es el ingeniero civil urbanista autor del primer proyecto de El Vedado).

Esto es lo que unifica la ciudad dentro de su variedad, la coherencia entre trazado urbano y arquitectura, un balance que se ha mantenido a gran escala durante mucho tiempo y que resulta el tesoro más apreciado por los especialistas. De ahí que Andrés Duany resalte en El Vedado la gran integración de los edificios modernos y las adecuaciones de las funciones presentes en ellos a un trazado de finales del siglo XIX. La gran lección de este barrio, repetida con variantes en otros de la capital, estuvo en unir tradición con modernidad, confort con funcionalidad. Es decir, El Vedado incorpora en La Habana un trazado amplio, despejado, ajardinado y ordenado, en el que permanecen y confluyen las funciones tradicionales. Por eso, al decir de Duany, "El Vedado hace ciudad, y de altísima calidad". Según él, "en estas condiciones, se obtuvo una casa independiente que forma tejido urbano, muy diferente de la independencia de la casa norteamericana".

Por razones económicas La Habana no ha sufrido cambios sustanciales en su trazado, e independientemente de las nuevas inserciones, prima un tejido constructivo que congeló la estampa de la década de 1950. Su diseño arquitectónico también ha sido defendido por este urbanista, por su alta calidad estética y funcionalidad regional. "Los arquitectos que admiramos a Cuba sentimos un respeto muy fuerte por la arquitectura moderna cubana de los años 40 y 50. […] lo que ocurre con la arquitectura moderna de Miramar y de otras muchas partes de la ciudad de La Habana, es que tuvo éxito. La miras hoy y la ves perfecta. Te dan ganas de vivir en ella. […] El hecho de que la arquitectura moderna esté tan bien ajustada al clima tropical de Cuba, es lo que la hizo tan exitosa. La expresión que resulta de las aberturas hacia el exterior, esos balcones que entran y salen, los esbeltos planos que dan ventilación cruzada, eso funciona en el trópico, pero no en el norte".

Todo esto responde a una evolución orgánica de la ciudad, que parte del centro histórico fundacional con su trazado medievalista original y su arquitectura colonial con distintos acentos de cuatro siglos de historia; y continúa en sus expansiones, primero replicando el modelo antiguo, como en Centro Habana, y luego incorporando conceptos higienistas y modernos para una distribución más regular y uso práctico del automóvil.

Sin embargo, no llegó La Habana, como la mayoría de las ciudades del mundo, a desarrollar una ruptura radical con lo anterior. Las grandes inversiones se detuvieron justo en la época en que empezaba a planificarse bajo una estricta zonificación, creando suburbios eminentemente residenciales cerrados y alejados, desconectando funciones situadas por zonas de ocio, trabajo, comercio, industria, etc., y ajustando las calles en función del número creciente de automóviles, lo que incorporó en grandes capitales un trazado invasivo para el peatón, que hoy algunas buscan rectificar a un altísimo coste.  

Mirando más allá del acuciante deterioro que tiene el fondo construido de la capital cubana —resultante de la falta sostenida de mantenimiento y modernización de las infraestructuras—, las inserciones inadecuadas y las urbanizaciones incompletas e ineficaces como Alamar, hay que reconocer como una fortaleza la persistencia de una base urbana sólida y funcional de cara al futuro.

Cuando se piensa en los destinos de La Habana, claro está que hay mucho por rehabilitar, casi todo. Pero es útil percibir que, en su historia urbana, afortunadamente falta un capítulo: el correspondiente a las corrientes de posguerra que hoy se intentan evitar cuando se planifica con conciencia ciudadana en la búsqueda de sinergias más sociales y humanas.

En el futuro, La Habana puede pasar directamente de las formulaciones de la Ciudad Jardín (Vedado, Miramar, etc.) al Nuevo Urbanismo, el cual hoy se empeña en recuperar las lecciones tradicionales. Este lujo favorece una evolución urbana de la capital bastante coherente con lo mejor de su pasado, para potenciar una mejor calidad de vida donde todo confluya de manera espontánea.

Lo interesante de La Habana es que se puede aprender directamente de las dinámicas de la ciudad tradicional porque aún existe, y comparar con las experiencias internacionales. Ese ha sido el principal llamado de los especialistas extranjeros, a no cometer los errores que otras ciudades padecen. La alerta está en el modelo de dispersión suburbana, en la proliferación de torres que no se adhieren al contexto y transforman las dinámicas poblacionales, y muy especialmente en la preeminencia del automóvil, pues también conlleva un delicado problema ecológico.

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6 comentarios

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Profile picture for user Proscopito Arrechabaleta

El Vedado está ya totalmente favelizado, las calles son puro bache, las aceras destruidas, repleto de solares y chabolas de llega y pon en lo que antaño fueron jardines, con gallinas deambulando por doquier compitiendo con las ratas por los desperdicios que se acumulan en cada esquina convertida en vertedero.

Efectivamente Sra Ana, la desidia y el abandono de la ciudad de La Habana se la debemos también al planificador en jefe, con el que según la opinión de no pocos olvidadizos, todo estaba mejor y lo que estaba mal era porque el Comandante no se había enterado.
Nadie se acuerda de uno de sus kilométricos discursos, donde muy eufórico planteó que no solo se colonizaba de país a país, sino también se colonizaba de ciudad a ciudad, y eso había hecho La Habana con el resto de las provincias.

Profile picture for user GigaPanda

Cuba está hoy peor que las ruinas de Palmira, aún después de que ISIS la barriera. Al menos esos terroristas tuvieron una razón (por muy estúpida que fuera) para lo que hicieron. En Cuba la destrucción ha sido exclusivamente porque les dio la gana a los comunistas.

Profile picture for user Ana J. Faya

Termino de leer este artículo --que agradezco-- y me quedo con la impresión de que seis décadas de falta de mantenimiento, de inversiones y hasta de ausencia de automóviles es beneficioso de cara a un futuro. Recuerdo en el 59 el interés de Fidel Castro por construir en "el interior" del país y no en La Habana, trozos completos de discursos dedicados a eso. Los barrios que se levantaron carecieron de la calidad necesaria para catalogarlos como viviendas decentes --Alamar, La Timba, San Agustín, los 12 plantas, etc-- y de trazados funcionales. Esas edificaciones de "antes de" después se han ido cayendo una a una. Son más de 60 años de desidia institucional, al tiempo que la posibilidad de construir, con todo lo que ese proceso conlleva, está en manos del Estado. La Habana Vieja, Centro Habana, El Vedado crecieron arquitectónicamente porque había libertad para construir, para diseñar, para concebir el futuro, pero casi un siglo de lo contrario pesan sobre una ciudad y su gente.

Profile picture for user Weston

Gracias Yaneli. Me encanta esa vision tuya de futuro, ese mirar a lo lejos teniendo a su vez profundos conocimientos de lo que existe hoy. Hay una Habana posible, una Habana reconstruida sobre la base de modelos arquitectónicos de hace muchas décadas, y que permanecen, no intactos, pero todavía vivos.
Esa sera La Habana de la nueva Cuba.
Tengo esta imagen en la mente: una parejita que camina por la calle 23 “reconstruida" y le preguntan por la historia de la Revolución y por Fidel y sorprendidos responden: "Ah! sí, eso fue el siglo pasado. Disculpe, la historia no es mi fuerte".

Profile picture for user Siento un bombo mamita me esta llamando

Todo eso esta destruido, hoy en día todo el Vedado esta lleno de garajes horribles con planchas de zinc y rejas en lo que anteriormente fueran jardines, barbacoas, fachadas intervenidas sin guardas el sentido y cuidado de la estética... para que seguir... La Habana es una ciudad inhabitable por donde quiera que la mires.