La música cubana y la percusión afrocubana, en particular, perdieron a uno de sus exponentes más reconocidos y revolucionarios con la reciente muerte de Pedro López Rodríguez, conocido como Pedrito López y creador del estilo rumbero conocido como guarapachangueo.
La noticia de su fallecimiento fue difundida en Facebook por el músico Miguelito León, director de Rumba All-Stars, y confirmada un día después en publicaciones de familiares, amigos y admiradores del artista. La fecha exacta del deceso se desconoce, así como la edad de López Rodríguez al morir.
Nacido y criado en el barrio habanero de La Corea, en San Miguel del Padrón, Pedrito López creció rodeado de tambores y tradición. Su familia, conocida como Los Chinitos, era respetada en el ámbito rumbero y religioso por su maestría al tocar los tambores batá y su profundo conocimiento del folklore afrocubano.
En ese entorno, a mediados de 1970, comenzó a gestarse un estilo distinto, más libre y dinámico que el de la rumba tradicional, que llegó a ser conocido como el guarapachangueo.
El término, que inicialmente surgió como una broma entre rumberos, terminó identificando un lenguaje musical único, marcado por la interacción rítmica entre cajones, congas y campanas, así como por el uso creativo del silencio, el contratiempo y la improvisación.
El nuevo enfoque también trajo una renovación en los instrumentos. Pedrito López y su familia comenzaron a experimentar con cajones de madera reciclados, partes de muebles, motores de ventilador y mesas para ampliar la gama sonora del ritmo. Estos elementos, unidos a la destreza tradicional de los rumberos, generaron una forma fresca y a la vez poderosa de hacer rumba, que rápidamente ganó seguidores en los barrios de La Habana.
En los años 80 y 90, el guarapachangueo salió de los solares y las peñas culturales, de la mano de agrupaciones como Yoruba Andabo y Clave y Guaguancó, que lo incorporaron a sus repertorios y lo llevaron a escenarios profesionales dentro y fuera de Cuba. El estilo llegó a sí a teatros, programas de televisión y festivales internacionales.
A partir de entonces, músicos cubanos emigrados difundieron el guarapachangueo en ciudades como Nueva York, Miami, París y Barcelona. El estilo no solo rompió las barreras geográficas, sino las la propia rumba.
Percusionistas como Pedrito Martínez, Román Díaz y Miguel "Angá" Díaz exploraron sus posibilidades en contextos de jazz, fusión y música experimental, convirtiéndolo en un lenguaje universal dentro de la percusión contemporánea. Hoy, el guarapachangueo se enseña en escuelas de música de Europa, Estados Unidos y América Latina.