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Cine

'Coquito con mortadella': el Armagedón

La cineasta Ana Victoria Pérez presenta en Valencia un documental sobre el derrumbe de La Habana y del proyecto social cubano.

Valencia
Cartel del documental 'Coquito con mortadella'.
Cartel del documental 'Coquito con mortadella'.

Hace unos meses, en un bar valenciano, Ana Victoria Pérez, cineasta, cubana de nacionalidad y valenciana de arraigo, nos contaba al guionista catalán Tomás Aragay y a mí, las cosas que había rodado con su cámara Olympus en una ciudad que se deshace, La Habana. Lo hacía con un entusiasmo triste —el entusiasmo puede embargar dolor, por contradictorio que parezca—, con esas formas suyas que pasan por la apasionada escenificación de alguien que también es actriz. Sus aspavientos se referían a lo que había grabado a diversos transeúntes que caminaban por su barrio habanero o yacían sin nada que hacer en cualquier esquina. Los comentarios grabados, según nos contaba, eran espeluznantes, muy críticos con la realidad, contados sin tapujos ni miedo a nada. Ella nos prometió que convertiría todo aquello en una película.

Pasaron unos meses y Ana Victoria (Bebé para los amigos) me contactó para ver si tenía tiempo de echarle una mirada a "Coquito con mortadella", el título que decidió poner al film. Ya tenía un primer corte del proyecto. Lo que vi me pareció interesante, algo de lo que Bebé había contado estaba en su mediometraje, aunque al final percibí un material algo caótico en su estructura, imágenes que necesitaban ser revisadas con detenimiento. Me pareció que tenía valores, pero que no cumplía con las altas expectativas que ella misma me había despertado.

Pasó el tiempo, y Ana Victoria me invita a la proyección de su película en la Ceremonia de Clausura del Festival de Documentales Docs Valencia. El cine, una sala grande de los Multicines Lys, estaba casi lleno. Y cuando en pantalla grande comenzaron a aparecer las imágenes de mi ciudad de nacimiento, me agarré a la butaca con fuerza. 

Desde el inicio, algo confusa estilísticamente, la película invita a penetrar en los suburbios habaneros hasta que terminas sumergido, atrapado en su realidad. Entre voces que cuentan descarnadas verdades sin rostros, siempre en off  —lo que termina convirtiéndose en el mayor logro de la pieza audiovisual—, barrios tocados por la insalubridad extrema, la falta de pintura en las fachadas, las calles desechas, los cables que cuelgan de postes de madera que no podemos explicarnos cómo se mantienen en pie, las noches apagadas, el bullanguerío triste y melancólico que por momentos se traduce en un concierto de rostros que expresan un hastío infinito, la película te va envolviendo en un todo donde el caos aparente termina siendo un orden trágico, brutal, impactante. Todo lo que ves se convierte en un clamor desesperado, en un canto al horror, en un "homenaje" al grotesco, digno de las oscuridades de un Goya habanero.

El montaje, asentado y dinámico a la vez, alcanza un ritmo propio y seguro. La fotografía, que trasmite una impronta realista, no deja a nadie indiferente (mención aparte la secuencia de un aguacero que empapa la ciudad de amargura). Por último, la precisa banda sonora contribuyen a afianzar un tono armónico y, sobre todo, orgánico. 

"Coquito con mortadella", frase típica del cubaneo dicharachero que significa "lo que se te viene encima ni lo imaginas", comparable al Armagedón cristiano, alcanza el vuelo de una poesía sucia, áspera y directa, sin filtros; una especie de Trilogía Sucia de La Habana llevada al lenguaje del cine, en este caso, documental.

Ana Victoria Pérez (Bebé) y su equipo de colaboradores, citado con entusiasmo en sus palabras de presentación del filme, se consagra con esta película que, en su más de media hora de duración, expresa el derrumbe de todo un proyecto social.     

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1 comentario

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Lástima que no se pueda ver al menos un trailer del documental, porque la narración que hace Rolando Díaz invita. Esta obra, así como relatos que aparecen en redes sociales, sobre todo si se hacen descarnadamente, tal como son las cosas, nos van contando de esa miseria en la que mal viven los cubanos hoy. Buscaré "Coquito con mortadella".