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Represión

Artistas cubanos piden a la comunidad internacional no cooperar con eventos patrocinados por el régimen

'El Gobierno cubano siempre ha utilizado el trabajo cultural para crear la impresión entre los extranjeros de que el Estado es benévolo y apoya la cultura', señalan en una carta abierta.

Madrid
El rapero Maykel Castillo, uno de los artistas presos en Cuba.
El rapero Maykel Castillo, uno de los artistas presos en Cuba. Anamely Ramos/Facebook

Veinticuatro artistas e intelectuales cubanos solicitan a la comunidad artística internacional que se solidarice con quienes sufren persecución y la violación de sus derechos dentro de la Isla por motivos políticos, y no participen en eventos patrocinados por el régimen.

En el texto, publicado en la revista Hyperallergic, los firmantes recuerdan que "en los últimos cinco años, el mundo del arte internacional ha sido escenario de numerosas polémicas relacionadas con la eticidad de sus vínculos y las decisiones que toma".

Como ejemplos, mencionan el movimiento #MeToo, que provocó la ruptura de instituciones con presuntos culpables de acoso sexual, y la invasión de Rusia a Ucrania.

"Desafortunadamente, la creciente represión del Gobierno cubano contra los artistas de la Isla, sus persistentes violaciones de derechos humanos y la crisis humanitaria interna, de la que es el único responsable, no han recibido un escrutinio suficiente como para provocar preocupaciones éticas con respecto a cooperar con el Estado cubano", señalan.

Los firmantes de la misiva, que incluyen a Tania Bruguera, Coco Fusco, Lester Álvarez, Hamlet Lavastida, Reynier Leyva Novo, Sandra Ceballos, Cirenaica Moreira y Julio Llópiz, entre otros, recuerdan que actualmente en Cuba hay más de 1.000 presos políticos, y que entre ellos hay varios artistas.

La mayoría de los presos políticos que hay en la Isla en estos momentos eran manifestantes pacíficos que salieron a las calles en julio de 2021 y protagonizaron las protestas antigubernamentales conocidas como 11J.

Su detención fue condenada por las Naciones Unidas, el Parlamento Europeo y Amnistía Internacional. Las negociaciones para su liberación con el Departamento de Estado de EEUU no han dado resultados y tampoco las súplicas del Vaticano, recuerdan los firmantes.

La carta también denuncia el nuevo Código Penal aprobado en mayo de 2022, que prevé penas de hasta dos años de cárcel por publicar críticas al régimen en las redes sociales, recibir fondos externos para actividades culturales independientes o participar en actividades que puedan interpretarse como injerencia en las funciones del Gobierno.

A esa situación, se añade la escasez de alimentos, medicinas, electricidad y gasolina que sufren los cubanos dentro de la Isla.

"El Gobierno presume de un sector privado pretendidamente pujante al que impone numerosos obstáculos, al tiempo que ofrece sus productos a precios impagables para la mayoría de sus ciudadanos, todo lo cual ha creado una división de clases no vista en Cuba en más de seis décadas".

La combinación de la miseria y la violencia estatal han provocado un éxodo sin precedentes, que en 2022 sacó de la Isla a más de 300.000 cubanos, apuntan los firmantes.

La carta también expone la represión estatal contra proyectos culturales independientes, agudizada desde 2018, y las consecuencias que han sufrido los artistas que han alzado sus voces para protestar.

"Estas duras realidades no han impedido que el Ministerio de Cultura cubano persista en utilizar el arte para rescatar su imagen pública. Mientras los ancianos pasan hambre porque sus pensiones los mantienen en condiciones de extrema vulnerabilidad, y mientras un rapero ganador de un Grammy (Maykel Castillo, "Osorbo") cumple condena de nueve años de prisión por 'difamación a las instituciones', el Ministerio de Cultura ha dado luz verde al Havana Art Weekend, que debe celebrarse en noviembre próximo, con el fin de atraer a la Isla a artistas extranjeros y, con ellos, a posibles inversores, a fin de ofrecerles una idea de lo que podrán ver en la bienal de arte del próximo año", alerta la carta.

"El Gobierno cubano siempre ha utilizado el trabajo cultural para crear la impresión entre los extranjeros de que el Estado es benévolo y apoya la cultura. Como parte de tal esfuerzo, extiende su influencia más allá de las fronteras cubanas, intentando censurar en otros países proyectos y exposiciones de artistas cubanos críticos", advierte el documento.

Los firmantes comprenden que muchos artistas dentro de la Isla han cooperado con el régimen durante años porque creen en el sistema, porque sienten que no hay otra opción o para asegurar el éxito en sus carreras profesionales.

Sin embargo, a esas presiones no están sometidos los extranjeros, "muchos de los cuales continúan seducidos por la fantasía política de que Cuba es una utopía socialista".

"Es imperativo que los artistas extranjeros reconozcan que la represión de los artistas cubanos es llevada a cabo por los mismos burócratas que les dan la bienvenida a la Isla, del mismo modo que les presentan a un grupo selecto de artistas de confianza y organizan sus visitas a las salas de arte gestionadas por el Estado. Los extranjeros tienen la libertad de elegir sin coacciones y la posibilidad de informarse sobre las condiciones en las que los cubanos están obligados a vivir. Les pedimos que lo hagan antes de caer en la trasnochada narrativa del tiempo de la Guerra Fría que presenta a Cuba como víctima de la agresión imperialista. El mismo Gobierno que se beneficia de ese apoyo, ejerce formas de represión contra los cubanos que los artistas extranjeros consideran inaceptables en sus propios países", sostiene el texto.

"¿Por qué la existencia de más de 1.000 presos políticos o la legislación draconiana que criminaliza la labor cultural independiente han de ser menos cuestionables que el comportamiento sexual depredador de un individuo poderoso? ¿Por qué es más fácil dejar de hacer negocios con oligarcas rusos que negarse a colaborar con un gobierno que se alía con Rusia y encarcela a sus ciudadanos más creativos?", cuestionan los firmantes.

A quienes aún creen que al visitar Cuba apoyan al pueblo y al arte cubano, y que su estancia en la Isla puede alterar la maquinaria de represión estatal, les advierten que "en lugar de garantizar la libertad de expresión de los cubanos, la presencia de personalidades extranjeras del mundo del arte contribuye a sostener el mito de la Revolución cubana como proveedora de cultura".

"En nombre de la justicia para nuestros compatriotas injustamente encarcelados, pedimos que los extranjeros no cooperen con eventos culturales patrocinados por el Estado hasta que todos los cubanos de la Isla sean libres", que también está firmado por:

Carlos Aguilera
Lester Álvarez
Yissel Arce Padrón
Mónica Batard
Raychel Carrion
Sandra Ceballos
Rafael DíazCasas
María de Lourdes Mariño Fernández
Claudia Genlui
Celia Irina González
JuanSi González
Henry Eric Hernandez
Hilda Landrove
Hamlet Lavastida
Reynier Leyva Novo
Camila Lobón
Cirenaica Moreira
Yanelys Nuñez Leyva
Ernesto Oroza
Samuel Riera

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1 comentario

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Y los que viven dentro del manicomio porque no se suman a esa carta. Tienen miedo. Son unos cobardes. Arrastrados. Muchos de esos firmantes lo expulsaron de ese mismo manicomio porque no se arrodillaban delante la dictadura. Aquí en el exilio están llegando unos cuantos arrodilladitos y salen con veinte mil excusas del porqué se arrodillaron. ¡Cobardes! Atención, me estoy refiriendo a los que no firmaron.