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Teatro

Juan Carlos Cremata, el director de cine y teatro cubano que casi nace en un estudio de televisión 

Cremata, conocido por películas como 'Viva Cuba' y 'Nada', habla con DIARIO DE CUBA sobre su familia, el exilio y su nueva obra de teatro, 'SOS Cuba'.  

Madrid
El director de cine y teatro cubano Juan Carlos Cremata. DDC TV
Juan Carlos Cremata.
Juan Carlos Cremata. Havana Club

El director de cine y teatro cubano Juan Carlos Cremata, conocido por películas como Viva Cuba (2005), (Nada 2001), entre otras, cuenta en entrevista con DIARIO DE CUBA que casi nace en un estudio de televisión y ese entrar en la vida marcó su destino para siempre. SOS Cuba es la obra en la que Cremata y la actriz Aleanis Jaúregui, conocida como Cuquita la Mora, están trabajando actualmente, "obra en la que el personaje Cuba cuenta su historia desde la cama de un hospital".

Cremata decide exiliarse en Miami por la censura que cercaba su nombre en la Isla. "Yo siempre coqueteé con la censura, bandeaba entre hacer lo permisible oficialmente y meter el dedo para crear cosas contestatarias y provocadoras. El arte en sí debe provocar, lo contemplativo está bien, pero se lo dejo a los decoradores. El arte tiene que polemizar y llamar. Eso tenían mis puestas en escenas, que eran un constante experimento", recuerda el director. Por eso, "a veces me cortaban la luz en plena función".

"El rey se muere significó la censura total, el negarme la vida, porque no podía hacer teatro, ni cine ni nada. Tenía 56 años, pude haberme exiliado toda mi vida y hacer mi carrera fuera, pero quería dar en Cuba y hacer con mi gente. Cuba no es solamente la tiranía horrible, chea y picúa que la dirige, hay mucha gente buena a la que hay que darle".

Para el director su "profesión es abrir puertas mentales, no cerrarlas. Me guío por la frase 'why not', y Cuba es el país del no".   

Cuquita la Mora ha arrastrado a Cremata a la creación artística nuevamente, después de un parón en la carrera del director, que tuvo que reinventarse en el exilio. "Vivo un exilio en el que nunca pensé y que no hubiese querido, pero que me ha dado una visión mucho más completa del fenómeno Cuba".

Además de la admiración profesional que siente Cremata por Cuquita la Mora, también hace hincapié en la valía como persona de la actriz, quien ha sido luz en la vida del director. 

"El 8 de enero falleció mi hija y eso hizo que todo mi mundo se desmoronara. Dentro de eso, la única esperanza y luz es, precisamente, trabajar con Cuqui, que me ha sacado un poco de mi increíble tristeza.  La pérdida de un hijo es algo inexplicable, y aunque uno no quiera, está rodeado de una aureola de tristeza contra la que no puedes luchar".

Cremata recuerda la primera vez que llevó a su hija a ver ballet. "La llevé a ver Coppelia y en el segundo acto me preguntó: '¿esta gente no piensa hablar en toda la noche?'. Me reí mucho".

El director dice encontrar refugio en cosas simples, "como sembrar una planta o en el trabajo. Me calma mucho ver danza como hijo de una coreógrafa y un coreógrafo frustrado".

La familia de Cremata lleva apellidos conocidos en Cuba, que siempre se ha relacionado con el arte. Su madre fue la coreógrafa y directora Iraida Malberti, conocida por programas infantiles como Y dice una mariposa y Cuando yo sea grande. Su papá, un hombre de gran altura y mayor sentido del humor, fue uno de las víctimas del conocido crimen de Barbados, en el que un avión de la aerolínea Cubana de Aviación se estrelló debido a la explosión de bombas en su interior.  

"A partir de la pérdida de mi padre empezó esta mezcla horrible que existe, en mi familia, de tragedia y humor", asegura Cremata. 

"Mi papá era el presidente del CDR porque era la persona más vital de la cuadra, se organizaba de todo para alegrarle la vida a la gente, no trabajos voluntarios y esas cosas aburridas, sino traer artistas, actuar y traer coros. Mi casa era como una casa de la cultura, la casa de los locos".

Juan Carlos Cremata y sus dos hermanos llevan el arte en las venas. "Casi nacemos en un estudio de televisión. Mi mamá era la coreógrafa de todos los programas infantiles de la época. Ella había heredado antes del triunfo de la Revolución un retablo de títeres, telones de fondo de teatros y vestuarios. Siempre dábamos funciones en la cuadra. Nosotros jugábamos con las armas que se usaban en las pantallas".

Sobre la obra SOS Cuba, el director cuenta que están esperando respuesta para presentarla en el teatro Trail de Miami. También quieren llevarla a otros países e incluso plasmarla en un libro y lanzarla en YouTube. 

Juan Carlos Cremata tiene otros proyectos y dice que, "cuando encuentre la calma necesaria", quiere escribir un libro sobre su infancia, su barrio y todos los personajes que se cruzaron en su vida. Esperamos que la calma lo encuentre pronto, para seguir disfrutando de sus historias.  

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3 comentarios

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Cuánto talento dejado mal aprovechado en el maravilloso comunismo

oh perdio a su hija, pobre Cremata, que duro carajo, que castigo inmerecido.

gran persona.