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Cine

El regreso de 'El Sucesor'

Si la serie tuviera una segunda oportunidad se podrían incluir muchos de los debates que hoy atraviesan Cuba, tanto dentro como fuera de la Isla.

Madrid
Albertico Pujol en 'El Sucesor'.
Albertico Pujol en 'El Sucesor'. DDC

Justamente por lo activas que han estado las redes sociales últimamente, mientras escribía la columna sobre cine de esta semana, pensé en El Sucesor, la web serie política que realicé el año pasado y que me hubiera gustado continuar desarrollando. Dejamos de producirla por falta de recursos y el set que acogió en Madrid por cuatro días al equipo de rodaje y a su estrella, Albertico Pujols, se desmanteló al quinto día.

Concebida originalmente para estrenarse antes de la firma del nuevo proyecto de Constitución del 2019, tuvo muy mal timing; su estreno coincidió con una catástrofe natural que mermó la atención que se le prestó en la Isla y los pocos recursos con los que contábamos se agotaron.

Logramos producir un episodio piloto que dividimos en cuatro entregas. Queríamos demostrar que, aunque todavía estaba en estado de work in progress, tenía potencial para desarrollar una narración más compleja, que incluyese un mayor despliegue de personajes y situaciones de nuestra realidad.

El Sucesor fue un embrión de web serie independiente que surgió de la necesidad de reconfigurar la historia de nuestro país. Tenía la intención de, a través de la comedia negra, rescatar temas silenciados en el pasado y cambiar el totalitarismo del presente, y si la serie pegaba, seguir realizando capítulos sobre una futura democracia que incluyesen el proceso de transición.

Adelantarme a ese proceso turbulento, desde la ficción, permitiría con un humor oscuro, realmente oscuro, vomitar y encontrar en esa cochambre pepitas brillantes que nos permitieran divisar un horizonte más limpio. Un periodo que la ficción podría adelantarnos desde donde se podría ensayar esa sociedad del futuro. Me viene a la mente un capítulo en donde, por ejemplo, El Sucesor tiene que aprobar la realización de un monumento dedicado a la memoria de las tres niñas muertas que fueron aplastadas el pasado 28 de enero u otro en donde se reúnan los líderes de diferentes partidos políticos, cada uno con sus propuestas  de gobierno.   
   
Si El Sucesor tuviera una segunda oportunidad se podrían incluir muchos de los debates que hoy atraviesan Cuba, tanto dentro como fuera de la Isla. El ejercicio de reconfigurar la historia, como ha hecho Tarantino en Bastardos sin gloria cuando sus personajes asesinan a Hitler o recientemente en Érase una vez en Hollywood impidiendo que asesinen a Sharon Tate, tiene unas posibilidades enormes de diálogo con nuestro presente. El Sucesor podría convertirse en un látigo constante de nuestra realidad, una forma de que la nación se adelante a si misma.

A la primera temporada de El Sucesor se le podría señalar que la manera de abordar el género de la web-serie y las libertades que esta ofrece fueron encarriladas desde una mirada muy rígida, desde una concepción severamente cinematográfica. De esto último tuve la certeza durante la proyección en una sala de cine en Ámsterdam. Recuerdo que la gente quedaba fascinada con la historia y sobre todo con el personaje, pero se me hizo evidente que el ritmo era apropiado para una sala de cine, no para la web.  

Interrumpir el desarrollo de El Sucesor significó dejar de contribuir con mi vocación a esa lenta avalancha que algún día provocará los cambios económicos, políticos y sociales que muchos cubanos deseamos. Hay días en los que pienso que ese día jamás llegará, que los cubanos no estamos listos para una democracia. Por suerte, también hay otros que traen consigo la liberación de Luis Manuel Otero Alcántara, en que pienso que sí, que se podría lograr. Los cambios sociales que provocan que una sociedad avance deben gestarse entre todos; nada más parecido a un embarazo nacional, un parto colectivo.
   
El Sucesor fue estrenada a través de YouTube, contó con el apoyo de DDC y de GoCuba World Cinema Ámsterdam. Fue una web serie que se realizó en tiempo récord y se transmitió una vez por semana a partir del 31 de enero de 2019. A un año de su estreno pienso profundamente que el proyecto no ha muerto, que lo que fue un pellizco de Estado, pudiera resurgir si todos apoyamos el proyecto.

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7 comentarios

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Creo que cuando Quintela se refiere a rescatar pepitas de dentro del vomito está hablando de generar escenas incomodas que nos hagan pensar, no creo que hable de rescatar el sistema comunista. Él está hablando de potenciar el humor negro y a partir de esa incomodidad generar situaciones que expongan, evidencien y pongan a pensar a la gente, sobre todo a los que están en la isla. ¿De qué sirve una serie política para convencer a los que vivimos fuera y ya sabemos que aquello hay que hacerlo nuevo? La idea es que los que defienden aquello vayan entrando en el juego y para ello hay que comenzar en el punto que el comenzó y apoyar una iniciativa así. De hecho, todavía en la isla hay mucha gente que la considera fuerte aunque fuera de Cuba a algunos le parezca tibia. Quizás debió comenzar ya en democracia, a lo mejor así ganaba tiempo, quién sabe… Igual tengo fe que tanto él como Albertico son muy valientes y hacen muy buen equipo.

Profile picture for user kreutz

El autor de este articulo ni siquiera ha visto el video donde Diaz-Canel arremete contra los opositores que querian postularse para las eleccciones y ahi "en vivo" traza un plan para desacreditarlos e impedir que lleguen a ser delegados y diputados. En ninguna parte de la serie se muestra al Diaz-Canel marioneta, represor y totalitario. Se muestra un tio cobarde que no esta de acuerdo con lo que hace. Es muy tonto pensar que él tiene buenas intenciones y que su General no lo deja moverse. El fue, es y será parte de la maquinaria represora del Regimen y como tal debió ser tratado. La serie murió al nacer y fue un problema de enfoque.

Profile picture for user Ares I

Coincido con el Narco en que la serie es, mas que un ladrillo, una bomba atomica. Me disgusta desde el arranque, desde su tesis inicial que parte del supuesto de que el puesto a dedo se le revira a medias a la gerontocracia. No esta de acuerdo, pero no se le enfrenta, no le planta cara de verdad. Todo es a medias tintas.
Las solucion de Cuba nunca será esa. SI en la vida real sucediese algo así seria como cambiar una dictadura por otra, sería arrastrar el lastre del socialismo en lo económico, en lo social, y con la tutela de los castros o sus sucesores playboys millonarios.
Ademas, la serie se desentiende de los abusos y las barbaridades del regimen. Trata a los castros con guantes de seda, como si temiese despertar su ira o pasarse de la raya, como si un comisario politico del ICRT les hubiese fiscalizado el guión. Me recordaba todo el tiempo a los humoristas en cuba "no graben esto, lo que se diga aqui no se puede difundir..."
Me alegro de que se haya muerto ahi. ->

Profile picture for user Ares I

Estos tiempos requieren mas valentia y menos "medias tintas". Es el momento del golpe de gracia a la dictadura, no de ponerle una maquina de vida y ver como se puede salvar para continuar con ella, o a partir de ella. Disiento totalmente de la actitud de Quintela de "rescatar pepitas".
Estos 60 años de socialismo merecen borron y cuenta nueva. Hay muchos muertos, mucho dolor para pactar con la dictadura e intentar una "transicion" bajo el ceño fruncido de los comunistas.
Por eso la trama de la serie no sirve. esta viciada desde su comienzo.
Cualquier intento de colgar chistes o sacar humor de aquí arranca de este transfondo erróneo.
Yo no daría un quilo prieto por su continuación.

Profile picture for user NARCO

Asesoría de Los Pichy Boys

Donaciones online para la serie!! Fija una cantidad y ya veras si puedes o no continuar con el proyecto. Suerte!!!.

Profile picture for user NARCO

Era muy mala. Un ladrillo. Cuenta con los tantos cubanos humoristas que tiene España, págales y ten un buen libreto. Así, de volada, me viene a la mente Carlos Ferrera. De lo contrario, deja al Sucesor sin sucesor, plis!