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Salud

Sin dientes y sin opciones: la crisis de la estomatología en Cuba

'La gente prefiere sacarse una pieza antes que repararla, porque la extracción es más barata que un tratamiento', lamenta una asistente dental.

Santiago de Cuba
Escuela de Estomatología de Santiago de Cuba.
Escuela de Estomatología de Santiago de Cuba. Diario de Cuba

"Los cubanos estamos desdentados, vas por la calle y a casi todos nos faltan dientes o muelas. Y lo que más duele es que la gente prefiera sacarse una pieza antes que repararla, porque la extracción es más barata que un tratamiento", reflexiona Carmen, asistente dental.

La debacle del sistema de salud cubano tiene uno de sus principales ejemplos en el sector estomatológico. La población ha perdido la sonrisa por las penurias que, entre otros males, le han ido deteriorando los dientes. Las clínicas estomatológicas estatales del país están prácticamente cerradas por falta de recursos, lo que ha propiciado el florecimiento de clínicas particulares, "clandestinas" debido a la prohibición del ejercicio privado de la medicina.

Raúl, un anciano de 76 años, acudió a una clínica privada con la ilusión de renovar sus prótesis dentales. "82.000 pesos (más de 11 salarios medios), 41.000 por cada una. No hay quien pague eso", lamenta. "Lo único que puedo hacer es intentar que me reparen las prótesis viejas, no tengo opciones", añade resignado.

"Yo pensé que por lo menos iban a dejar que la estomatología pudiera ejercerse de manera privada y que se mantuviera la parte estatal", reflexiona la asistente dental Carmen. "Y lo digo porque la crisis de la estomatología en Cuba es de décadas, sobre todo en las prótesis, donde siempre hubo problemas con los materiales y las tecnologías, los turnos eran difíciles y las esperas largas. Ahora mismo es un servicio que no se brinda a la población y está en manos de los privados", asegura.

Las clínicas dentales privadas clandestinas no son algo nuevo en Cuba. Durante décadas muchos estomatólogos han ofrecido servicios privados de forma irregular. El recrudecimiento de la crisis en los últimos años ha hecho que esos servicios sean con frecuencia la única opción disponible.

"Antes de esta crisis, para sacar un turno tenías que amanecer porque daban muy pocos", recuerda Luis Ángel, estibador portuario que se extrajo una muela en una clínica privada. "Las otras vías para resolver eran pagar en especie, con regalos, o con dinero" en las clínicas estatales. "Si no tenían medicamentos, se compraba la anestesia 'por la izquierda'. Ellos (los dentistas) te sacaban la muela y tú les dabas un regalito. Pero ahora ni eso se puede hacer porque no tienen ni agua, y te lo dicen. Estás obligado a irte a un privado, donde, por cierto, hay mejor atención y limpieza", asegura.

Al personal sanitario se le prohíbe aceptar los anestésicos suministrados por los pacientes, por temor a que estén adulterados o falsificados. "Es una medida necesaria porque no se puede certificar la procedencia de esas anestesias y hay gente inescrupulosa", confirma la asistente dental Carmen. Pero eso choca con "la realidad de que los insumos que recibimos en las clínicas estatales están en mínimos", señala. "Esto les ha dado el protagonismo a los particulares, que no son legales, pero están ahí porque nosotros casi no existimos", reconoce.

A los problemas de insumos e infraestructura se ha sumado una drástica caída del número de profesionales. De 20.903 estomatólogos en 2021, quedaban 11.740 en 2025, según datos del Anuario Estadístico de Salud Pública.

Ante el cierre parcial o total de las clínicas dentales estatales, las privadas han asumido el protagonismo de la salud dental, con la connivencia de las autoridades, que saben de su existencia, aunque no lo reconozcan.

"La población sabe que si le duele una muela resuelve con los particulares, y que son muy caros. La verdad es que si tienes que elegir entre arreglarte un diente y comer, eliges comer, aunque no tengas dientes para masticar", reflexiona Alina, una jubilada que lleva dos meses tratándose en una clínica privada. "Sacarte una muela cuesta 2.500 pesos", detalla.

Una curita o un empaste cuestan también 2.500 pesos. El costo de las prótesis depende de la cantidad de piezas dentales que lleven. A ella, tres muelas le han costado 32.000 pesos.

Ante el fracaso de la gestión de la Salud Pública en el país, muchos cubanos piensan que el Gobierno debería abrir la salud al sector privado.

"Si ya el Gobierno tiene armado un sistema de salud de pago para el sector turístico, para los extranjeros, que tiene de todo, ¿qué le cuesta dejar que los cubanos puedan pagarse los servicios médicos que ellos no pueden brindar?", pregunta Alina. "Deben reconocer que ellos no pueden, que aquí no hay igualdad hace mucho tiempo y que ahora en Cuba todo cuesta, incluida la sonrisa. Y es por eso que a muchos nos faltan dientes", concluye.

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