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Educación

Sin desayuno, sin luz, cargando agua y cocinando en los albergues: así se estudia hoy en la Lenin

'¿Quién autorizó la apertura de la escuela bajo las condiciones actuales?', cuestionan familias de estudiantes en una carta.

La Habana
Un aula del Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas Vladimir Ilich Lenin.
Un aula del Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas Vladimir Ilich Lenin. Canal Habana

Los alumnos que estudian actualmente en el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas Vladimir Ilich Lenin, de La Habana, enfrentan numerosas dificultades que han obligado a sus familias a cuestionar la apertura del centro para el curso escolar 2026-2027.

Disponen de muy pocas horas de electricidad, tienen que cargar cubos de agua para mantener su higiene personal y la alimentación carece de los nutrientes que necesitan los adolescentes. En estos momentos, el instituto solo les garantiza el almuerzo y la comida. Las familias deben garantizarles provisiones para el desayuno.

Parte de esas deplorables condiciones fueron expuestas el 16 de septiembre en la página de Facebook del Gobierno de La Habana, que dedicó un post a celebrar el reinicio del curso escolar en la escuela, que se produjo dos días antes.

En las decenas de reacciones que recibió la publicación abundaron los comentarios halagüeños sobre lo que fue la institución en el pasado y las críticas por su estado actual.

"Que esta publicación sirva para destacar el amor que todo aquel que ha estado y está en la gran casa azul siga amándola. Pero que sirva también para que todos los directivos de Educación, PCC (Partido Comunista de Cuba), Aguas de la Habana, UNE (Unión Eléctrica) y todo el que se sienta comprometido con el buen desarrollo de esta escuela haga lo que tiene que hacer para que los futuros hombres de ciencia no carguen más agua (que puede ser de cualquier color) hasta un cuarto piso, que la elaboración de la comida sea la adecuada, que apoyen que el fluido eléctrico no sea un alumbrón", escribió Dailin Santana.

"Actualmente, tengo mi niña en la Lenin y si no la saco es porque ella quiere estudiar. Lo único bueno que tiene esa escuela es que tiene todos los profesores muy buenos, pero tampoco son magos. Por favor, basta de mentiras. Lo que tienen que hacer es garantizar lo necesario para que todos esos niños no pasen tanto trabajo como el que están pasando, sin agua ni para tomar, sin comida porque está crítica la elaboración, en fin, sin condiciones", se quejó Daykelin Chávez.

Otra usuaria consideró "totalmente antihigiénico" que tantos estudiantes convivan en ese lugar "sin agua, ni siquiera para beber".

Diez días después de la publicación del Gobierno de La Habana, la situación empeoró, lejos de mejorar, según denunciaron familiares de alumnos en una carta difundida en Facebook.

"Nuestros hijos permanecen internos durante largos períodos y, por tanto, la institución tiene la responsabilidad de garantizarles condiciones mínimas de agua potable, higiene, alimentación, atención médica, descanso, seguridad y comunicación con sus familias. Hoy existen serias dudas sobre todas ellas", afirmaron los padres.

"El problema del agua continúa. Los estudiantes han reportado dificultades para acceder a ella en los dormitorios, agua con características preocupantes y dependencia de pipas. Los padres seguimos sin recibir una explicación clara sobre cuál es la fuente de agua potable destinada al consumo y a la elaboración de alimentos, ni qué autoridad sanitaria certificó que las condiciones eran suficientes para reabrir el centro como internado", añadieron.

También expresaron preocupación por las condiciones higiénicas de los baños, la falta de electricidad y los protocolos para garantizar atención médica a los estudiantes. En particular, destacaron un robo ocurrido en uno de los albergues mientras los alumnos dormían.

"Fueron sustraídos teléfonos celulares, mochilas, cargadores portátiles y otras pertenencias personales", enumeraron las familias en la carta. Sin embargo, lo que mayor malestar generó fue que se responsabilizó a los estudiantes, que dejaron la puerta abierta debido al calor.

"¿Realmente se puede responsabilizar a estudiantes que dormían durante un apagón, con calor y sin condiciones adecuadas de descanso, por no mantener una puerta cerrada? ¿Dónde estaba la seguridad de la institución? ¿Dónde estaban los mecanismos para impedir que personas ajenas accedieran a los dormitorios?", fueron algunos de los cuestionamientos de las familias.

Una pregunta particularmente relevante fue por qué los padres habían tenido que colocar pestillos por su cuenta para poder cerrar y asegurar los dormitorios, cuando garantizar la seguridad de los estudiantes y sus pertenencias era responsabilidad de la institución.

"¿Quién autorizó la apertura de La Lenin bajo las condiciones actuales?", cuestionaron los padres.

También indagaron por las certificaciones sanitarias correspondientes, la procedencia del agua potable para beber y cocinar y las medidas para asegurar la seguridad de los estudiantes, entre otras cuestiones.

Un reportaje de la agencia de noticias IPS muestra este 30 de octubre que los estudiantes se encuentran en las mismas condiciones. Disponen de muy pocas horas de electricidad. Los estudiantes albergados en los pisos segundo, tercero y cuarto tienen que cargar el agua.

El almuerzo y la comida consisten por lo general en arroz, chícharo y puré de alguna vianda. Las cafeterías de la escuela fueron arrendadas al sector privado, por lo que los precios exceden las posibilidades de las familias. En esas circunstancias, los alumnos han tenido que crear condiciones para cocinar en los albergues.

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