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Salud

Vivir junto a un basurero: ratones, mosquitos, cucarachas… la realidad de muchos cubanos

Residentes de un barrio de Matanzas denuncian las condiciones de insalubridad que provoca un vertedero improvisado y cuestionan la falta de una solución duradera.

Matanzas
Basurero en las calles calles Embarcadero y Mujica, de Matanzas.
Basurero en las calles calles Embarcadero y Mujica, de Matanzas. Diario de Cuba

Durante varios días han circulado en redes sociales imágenes de un basurero que, revuelto por las lluvias y la acumulación de desechos, atraviesa la calle Embarcadero y se extiende por la calle Mujica, en la ciudad de Matanzas.

La acumulación no solo cambia el aspecto del barrio, también favorece la proliferación de mosquitos transmisores de arbovirosis. "En la casa hay una niña, no nos cuidamos tanto a nosotros como a ella. Mira la cantidad de dengue que hay por ahí", dice uno de los vecinos.

Esta semana, las autoridades sanitarias reportaron una tendencia al incremento sostenido de los casos febriles relacionados con las arbovirosis en la provincia de Matanzas. Los municipios más afectados son Cárdenas, Pedro Betancourt, Los Arabos, Ciénaga de Zapata y la cabecera provincial.

Pidieron dirigir "las miradas" sobre todo a los cubanos "más vulnerables, por ser las que pudieran complicarse con sus respectivas comorbilidades, edades avanzadas o período gestacional". No obstante, minimizaron el problema al afirmar que la situación era "típica de la actual etapa del año".

En un reporte publicado el 14 de junio de 2026 por el periódico Girón, el director de la Empresa de Servicios Comunales, Reynol Valdés García, afirmó que la situación de la recogida de basura era "crítica".

"La severa escasez de combustible ha obligado a la institución a una reestructuración drástica. Cada jornada es una carrera contra el tiempo donde debe rendir cada gota de diésel como si fuera oro bajo un estricto racionamiento de 200 litros por día", dijo. Añadió que, en ese momento, las prioridades estaban en el centro de la ciudad, los hospitales y las escuelas.

El problema de la recogida de basura no se ha solucionado. La declaración de Valdés García podría explicar lo que ocurre en la vivienda de una vecina que comparte muro con el vertedero de las calles Embarcadero y Mujica. La mujer ha acudido más de tres veces al Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología, a la Empresa de Servicios Comunales y al Gobierno Municipal para quejarse de la invasión de chinches, ratones, moscas, cucarachas y mosquitos en su casa. Busca una permuta para salir de esa "suciedad" lo antes posible.

Un número considerable de personas utiliza el vertedero para buscar alimentos u objetos que puedan aprovechar. Uno de los residentes de la cuadra recoge bolsas de nailon y otros objetos para venderlos. "¿Quién dice que San Lázaro está muerto? San Lázaro vive aquí y recoge jabitas. Si lo vieras, es idéntico", dice uno de los residentes de la zona.

Un vecino cuenta que, hace varios meses, un matrimonio encontró una picúa entre los desechos, la llevó a su casa y la cocinó. "La picúa estaba ciguata, se enfermaron, y primero se murió ella y después él", dice. Aunque este tipo de historias requiere comprobación antes de establecer una relación directa entre una intoxicación y el consumo de alimentos encontrados en la basura, sí refleja una realidad: algunas personas recurren a los desechos como fuente de alimento ante las dificultades económicas y la escasez.

Según testimonios de los vecinos, varios trabajadores de la Empresa de Servicios Comunales acudieron al lugar el 4 de mayo y retiraron parte de la basura acumulada en la calle. Sin embargo, esa "limpieza" puntual no resolvió el problema. "Si no dejaran que se acumule, no pasaría esto", sostiene una vecina, que considera necesario colocar inspectores para evitar que las personas sigan utilizando el espacio como basurero. Otro residente reclama una recogida más amplia. A su juicio, serían necesarios varios camiones para retirar todo lo acumulado.

Para los vecinos, el problema no termina cuando se retiran los desperdicios. Si la recogida no se realiza con regularidad, no hay depósitos donde verter los desechos y faltan tanto la responsabilidad ciudadana como la gubernamental, el basurero vuelve a crecer, junto con las condiciones de insalubridad en las que viven.

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