Una investigación que documenta la existencia de una red de corrupción en el Sistema Nacional de Salud de Cuba, realizada por cuatro periodistas independientes cubanas, miembros del proyecto Casa Palanca, y que incluye datos de una encuesta de Cubadata, recibió el Premio Roche de Periodismo en Salud 2026 en la categoría de Periodismo escrito.
"La privatización silenciosa: prácticas de corrupción en el Sistema Nacional de Salud Cubano", de las periodistas Náyare Menoyo, Luz Escobar, Mel Herrera y Laura Vargas, fue reconocida el 7 de octubre durante el Roche Press Day 2026, celebrado en San José, Costa Rica.
Náyare Menoyo y Luz Escobar explican a DIARIO DE CUBA los hallazgos de la investigación y los principales desafíos que enfrentaron, entre ellos, que dos miembros del equipo se encontraban en Cuba bajo asedio de la Seguridad del Estado, mientras desarrollaban el trabajo. También destacan la importancia de los datos proporcionados por Cubadata.
"El principal hallazgo de la investigación es la demostración de que existe toda una red de corrupción, de pagos ilegales, en el Sistema Nacional de Salud cubano", dice Menoyo.
"La prensa independiente cubana siempre había recogido hechos aislados, como que 'fulanito paga tanto por un proceso de aborto, fulanito paga tanto por una extracción de muela, no sé quién pagó tanto por acceso a una consulta'. Pero no existía un trabajo que aglutinase con método científico, con estadística, con rigor periodístico, toda esa información", subraya.
"Entonces, la investigación demuestra que existe un entramado corrupto de cobro en el Sistema Nacional de Salud cubano, que hace que la persona que no tenga dinero para pagar tenga muchísimo menos acceso a los pocos recursos que quedan en el país, hablando de salud", explica.
La periodista también destaca el trabajo de equipo, porque "no hay forma de hacer una investigación tan grande en un contexto como el cubano, donde el acceso a las fuentes institucionales está totalmente restringido y la fuente primaria, o sea, la gente que te da los testimonios, tiene miedo a hablar, a dar una opinión metiéndose con el sistema de salud cubano, que sabemos que es una de las grandes banderas del régimen de La Habana. Por eso, yo quería destacar eso en primer lugar, el trabajo en equipo".
Luz Escobar considera que uno de los principales desafíos de la investigación fue precisamente el tema elegido. "Es algo que ocurre de manera informal, underground. Es el tipo de área en la que no se pueden citar datos oficiales, de la ONEI (Oficina Nacional de Estadística e Información), el Ministerio de Salud Pública".
En ese sentido, describe la colaboración con Cubadata como "una fortaleza", porque "nos permitió, a través de encuestas que le encargamos, obtener datos sobre el acceso a la salud, la relación de las personas con esos servicios, cuánto pagan y qué porcentaje de los servicios les han negado porque deben pagar, entre otras cuestiones".
"Lo otro es el contexto de Cuba, donde hablar de temas que señalan directamente al régimen, como este, que tiene que ver con la corrupción y el sistema de salud, que ha sido un pilar del régimen durante tantos años, pone en peligro a las personas que hacen el reportaje y a las que dan testimonio. Muchas de nuestras fuentes tenían miedo a ser expulsados de sus trabajos o ser interrogados por la Seguridad del Estado", explica Escobar.
"Y, como siempre, en el intento de obtener información de fuentes oficiales recibimos la callada por respuesta. Los que respondieron lo hicieron bajo total anonimato", añade.
Una dificultad que Menoyo considera importante destacar es que Mel Herrera y Laura Vargas trabajaron desde Cuba en la investigación, que duró aproximadamente seis meses.
"Es superimportante decir que, en el momento en que nosotros realizamos esa investigación, dos miembros del equipo, Laura y Mel, estaban dentro de Cuba bajo acoso, asedio de la Seguridad del Estado. Entonces, yo creo que en el caso de ellas es más meritorio aún", afirma.
También opina que el premio constituye un reconocimiento al periodismo independiente cubano, "que a pesar de estar regado por el mundo, porque es la manera que hemos encontrado de huir de ese régimen, de que hay periodistas en Cuba, en Madrid, en Miami, en México, el periodismo independiente resiste al acoso de la Seguridad del Estado, a las constantes campañas de descrédito, y sigue dando la pelea, porque es la contraparte, la única manera de fiscalizar un discurso que ha sido siempre hermético, el discurso del régimen".
"Por otra parte, también es un reconocimiento al trabajo y a la dedicación de un proyecto como Casa Palanca, que es un proyecto muy pequeño, integrado solamente por cuatro periodistas. Siempre hay organizaciones que nos apoyan, por ejemplo, los datos de los que partíamos para hacer esta investigación son datos de Cubadata", señala.
"También teníamos el apoyo de Patricia Divinsky y Clara González, asesoras de la investigación, pero proyectos pequeños como este a veces son difíciles de sacar adelante. Una trabaja sin recursos, trabaja a veces por amor al periodismo, en cero. Entonces, proyectos así no se pueden dejar morir", recalca.
"Estamos muy agradecidas con el Premio Roche, con la Fundación Gabo, no solo por el premio, sino por el apoyo que le han dado siempre a el periodismo independiente cubano y la visibilidad que pueden tener investigaciones como estas o cualquier trabajo cubano que llegue a un premio importante de cara a seguir denunciando la realidad de Cuba", concluye Náyare Menoyo.