El escritor y exprisionero político Ángel Santiesteban-Prats denunció que un operativo de la policía política mantuvo sitiado su domicilio el jueves y le impidió acudir al Ministerio de Justicia (MINJUS) para entregar la documentación correspondiente a la reciente elección de la máxima dirección del Supremo Consejo del Grado 33 de la masonería cubana.
Santiesteban, elegido Soberano Gran Comendador el sábado 26 de septiembre, afirmó en Facebook que debía acudir este jueves junto al Gran Secretario para presentar los resultados de la votación y otros acuerdos adoptados por la Alta Cámara del Rito. Según dijo, el cerco comenzó el miércoles y supone que su objetivo también era impedir muestras de solidaridad con el juicio de la joven Anna Sofía Benítez Silvente (Anna Bensi) y su madre.
El escritor denunció que se trata de "un operativo que viola todos los derechos universales" y vinculó el impedimento a la situación que atraviesa el Supremo Consejo, cuyas cuentas bancarias permanecen congeladas y cuyos trabajadores llevan meses sin cobrar.
"La Alta Cámara del Rito me pidió que no politizara mi posición como Soberano Comendador", explicó Santiesteban. Según su versión, la prioridad de la nueva dirección es "intentar retomar la legalidad del Supremo Consejo" y recuperar el funcionamiento de la institución.
Una publicación posterior del perfil Masonería Con Alex Cuenca afirmó que los empleados llevan más de cuatro meses sin recibir sus salarios como consecuencia del congelamiento de las cuentas y de los obstáculos para completar los trámites ante el MINJUS. El mensaje asegura que aportes voluntarios de masones han permitido sostener a los trabajadores y mantener activa la institución.
Un nuevo capítulo en la crisis masónica
El conflicto se produce pocos días después de que Santiesteban asumiera uno de los cargos de mayor jerarquía del Rito Escocés Antiguo y Aceptado en Cuba. Obtuvo 19 votos a favor y uno en contra en una sesión extraordinaria celebrada en La Habana, en la que sustituyó a José Ramón Viñas Alonso, al frente del Supremo Consejo desde 2015. Viñas pasó a ser lugarteniente gran comendador y recibió además la condición de "soberano gran comendador ad vitam del honor y la dignidad".
La elección se produce después de varios años de enfrentamiento entre sectores de la masonería y el MINJUS. En abril de 2024, el Ministerio suspendió las actividades oficiales de la Gran Logia de Cuba y del Supremo Consejo y les impidió operar sus cuentas bancarias, en medio de la disputa por la dirección de la Gran Logia.
El episodio se remontaba a la expulsión de Mario Alberto Urquía Carreño y a la elección de Juan Alberto Kessel Linares como Gran Maestro. En junio de 2024, el MINJUS declaró ilegítima la expulsión de Urquía y lo restituyó, una decisión que profundizó la fractura entre las instituciones masónicas. Urquía desconoció la autoridad del Supremo Consejo mediante un decreto que contribuyó a agravar la crisis interna.
En mayo de 2025, el MINJUS intentó además desplazar a Viñas Alonso del Supremo Consejo y reconocer en su lugar a Lázaro Cuesta Valdés. La medida fue acompañada por la advertencia de congelar las cuentas de la institución si los masones no aceptaban el cambio.
La presión alcanzó directamente a Viñas, quien en agosto de este año fue sometido a una medida cautelar después de acudir a una unidad policial por un proceso relacionado con su negativa a abandonar el cargo.
Santiesteban, bajo medidas desde junio
El nuevo Soberano Gran Comendador también afronta un proceso penal. En junio, las autoridades le instruyeron de cargos y le impusieron reclusión domiciliaria por un supuesto delito financiero relacionado con el cambio en el mercado informal de 200 dólares donados al Asilo Nacional Masónico Llansó. Santiesteban rechazó la acusación y afirmó que las autoridades pretendían fabricar un caso en su contra.
La situación del escritor antecede a su reciente elección. En 2025 había sido expulsado de la Gran Logia de Cuba, aunque conservó sus grados dentro del Rito Escocés, incluido el 33, y continuó vinculado al Supremo Consejo. Uno de los motivos centrales que desencadenaron su separación fueron unas declaraciones realizadas en el programa Los Puntos a Las Íes, de DIARIO DE CUBA, el 2 de septiembre de 2024.
Santiesteban cuenta con casi cuatro décadas en la masonería y antes de su elección ejercía como gran canciller del Supremo Consejo. Como escritor, ha recibido el Premio Alejo Carpentier, el Premio Casa de las Américas y el premio internacional de la Fundación Biblioteca Václav Havel para escritores en riesgo. También fue coguionista de Plantados y Plantadas, filmes sobre el presidio político cubano.
Ahora, su primera actuación al frente del Supremo Consejo queda atravesada por el mismo problema que heredó: una institución que intenta recuperar el acceso a sus cuentas y completar ante el Estado los trámites de su nueva dirección mientras sus trabajadores llevan meses sin cobrar.
"Queda así denunciado que el Supremo Consejo no ha podido cumplir con su labor, una vez más, por culpa de la policía política", escribió Santiesteban, que cerró su mensaje con la frase de Félix Varela: "No hay Patria sin virtud, ni virtud con impiedad".