Autoridades católicas de Cuba recibieron esta semana en Santa Clara un nuevo cargamento de ayuda humanitaria enviado por EEUU. Según informó Cáritas, entidad encargada del recibimiento y la distribución, el envío está compuesto por 700 kits de alimentos e igual cantidad de productos de higiene, que serán entregados en Quemado de Güines y Rancho Veloz.
Al recibir el cargamento, el obispo Arturo González Amador alertó que, si bien hay "muchas personas y familias pobres y necesitadas", llegar a todas "es imposible". "Solo podremos socorrer a los casos más urgentes y a las situaciones más dolorosas, siendo conscientes de que es una ayuda que solo va a paliar las necesidades de esas familias unos pocos días", explicó, al tiempo que remarcó que se trata de ayuda humanitaria puntual, "no de un proyecto de asistencia social permanente".
"Esperamos que esta ayuda redunde en beneficio de nuestro pueblo, se desarrolle con armonía y serenidad, y sea para todos un motivo para alegrarnos con las familias que sean beneficiadas", dijo, acompañado por la directora de Cáritas Santa Clara, Vanesa Hernández Toledo.
Por su parte, la embajada de EEUU en Cuba celebró la llegada de este nuevo cargamento y reiteró que la Administración Trump mantiene un compromiso con "los cubanos más necesitados en todas las provincias de la Isla". Asimismo, la legación diplomática destacó "la gran labor de Cáritas y sus voluntarios para asegurar que la distribución esté bien hecha".
En días recientes, al presentar el informe anual sobre los daños que La Habana endilga al embargo de EEUU, el canciller del régimen, Bruno Rodríguez, volvió a menospreciar la ayuda humanitaria enviada por Washington. En tal sentido, se quejó de la supuesta demora en la entrega de los 100 millones de dólares de ayuda humanitaria ofrecidos por EEUU en mayo.
El canciller instó al Departamento de Estado a informarle "cuándo comienza a ejecutarse esa ayuda humanitaria, si incluirá medicina y alimentos, que es una verdadera prioridad para nuestro pueblo y por qué demora largos meses en ejecutarse". "¿Cuándo empezará y sobre todo cuándo terminará?", cuestionó.
"No debe nadie lucrar políticamente con la necesidad ni el sufrimiento", dijo, obviando cómo el régimen cubano ha instrumentalizado ambos elementos durante décadas.
A pesar de los reproches formulados por La Habana, el primer lote de esa ayuda de Washington para el pueblo cubano llegó a la Isla el 21 de julio y comenzó a ser distribuido al día siguiente en el occidente del país, en los municipios Bejucal (Mayabeque) y Alquízar (Artemisa).
La ayuda fue entregada por Cáritas Habana mediante la red de parroquias católicas, con lo que se cumplió el objetivo del Departamento de Estado de EEUU de que los recursos lleguen directamente a la población, sin pasar por manos de las autoridades cubanas. Con el lote enviado a Santa Clara, las autoridades religiosas procederán de igual modo.
Cada módulo entregado a familias necesitadas en los dos municipios del occidente cubano incluía diez libras de arroz, diez de frijoles, un galón de aceite, una libra de azúcar morena, tres libras de pastas alimenticias, seis latas de sardinas en tomate y cinco de atún en agua.
A ello se sumaron artículos esenciales de aseo personal y del hogar: cuatro jabones de baño, un detergente en polvo, dos tubos de pasta dental, cuatro cepillos dentales, un frasco con tabletas potabilizadoras de agua, dos paquetes de almohadillas sanitarias, un cubo plástico con tapa, un recipiente de 20 litros para almacenar agua y una lámpara recargable.