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Sucesos

Muere electrocutado otro liniero en Cuba, entre denuncias por la falta de medios de protección

La UNE resalta que 'los riesgos que afrontan en su cotidiano quehacer los trabajadores de las líneas eléctricas son múltiples', pero no dice qué hace para protegerlos.

La Habana
Un liniero en Cuba.
Un liniero en Cuba. Empresa Eléctrica de La Habana/Facebook

El joven trabajador del sector eléctrico Edisvey Rolando Pérez Rodríguez, de 32 años, quien se desempeñaba como liniero, falleció electrocutado en la mañana de este jueves durante las acciones de mantenimiento que realiza la brigada de la Empresa Eléctrica de Sancti Spíritus en La Habana, informó la estatal Unión Eléctrica (UNE).

La empresa, responsable de garantizar los medios de protección adecuados para sus trabajadores, se refirió al hecho como un "accidente laboral", sin detallar cómo piensa actuar para evitar que se sigan produciendo incidentes de este tipo, que se han incrementado en los últimos meses, a tenor con el resquebrajamiento integral de la sociedad cubana.

A raíz del hecho, la Empresa Eléctrica de Sancti Spíritus creó una "comisión investigadora especializada para determinar las causas exactas del suceso, así como para evaluar todos los procedimientos y medidas de seguridad implementados durante la intervención".

Si bien prometió que "los resultados serán dados a conocer oportunamente una vez concluidas las indagaciones", sucesos similares anteriores hacen temer que, desde ahora, las autoridades guarden silencio sobre el tema para intentar así tapar su actuar negligente.

Hace poco más de una semana, la Empresa Eléctrica de La Habana refirió que "los riesgos que afrontan en su cotidiano quehacer los trabajadores de las líneas eléctricas son múltiples". En tal sentido, publicó un compendio de dichos riesgos, pero sin mencionar cómo opera para mitigarlos ni las estrategias que emplea para proteger a sus trabajadores.

"Los linieros eléctricos enfrentan el temor a las alturas con valentía, recordando que cada escalón que suben les acerca a la electricidad y también a la superación de sus propios miedos", agregó la filial estatal, sin tener en cuenta que la valentía, sin la protección adecuada, puede derivar en accidentes como el que le costó la vida a Pérez Rodríguez.

No se trata, sin embargo, del primer hecho de este tipo en los últimos meses, toda vez que, en junio, el liniero Osmani Rosales Núñez, de 39 años, trabajador de la Empresa Eléctrica de Cárdenas, falleció tras sufrir una descarga eléctrica mientras realizaba labores para restablecer el servicio en ese municipio de Matanzas.

Ambas muertes ocurren en un contexto en el que los trabajadores del sistema eléctrico afrontan una creciente carga de trabajo para intentar sostener una red nacional cada vez más deteriorada.

Ante este panorama, el secretario general de la Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC), Iván Hernández Carrillo, advirtió a DIARIO DE CUBA sobre "la urgente necesidad de una política nacional de seguridad y salud laboral con metas claras, presupuesto y participación real de los trabajadores".

Una encuesta elaborada por la ASIC reveló que más del 95% de los trabajadores consultados desconfía de las instituciones estatales encargadas de velar por la seguridad laboral. El sindicato independiente atribuye esa percepción al deterioro de la infraestructura, la escasa inversión en protección ocupacional, los bajos salarios y la sobrecarga de trabajo, factores que, según su informe, incrementan el riesgo de accidentes evitables.

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2 comentarios

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Profile picture for user pim-pam-pum

Pobres trabajadores que no tienen ningún tipo de seguridad para realizar sus labores. Luego cuando hay un accidente me imagino que a la familia le darán un cuadrito de "trabajador destacado" junto a alguna frase del cenicero en jefe, ni indemnización ni nada de nada y que cada cual se resuelva la vida como pueda.

Profile picture for user cubano libre

Al parecer los linieros cubanos, los pocos que deben quedar, tienen tendencias suicidas, subirse a un poste en un país abandonado a su suerte, donde la chapuceria es lo cotidiano, es cómo encamararse a una silla y colgarse de una soga.