El alza sostenida de los delitos en Cuba quedó otra vez demostrada en días recientes con el robo de todos los equipos de la estación sismológica en la Isla de la Juventud, denunció en su perfil de Facebook el jefe del Servicio Sismológico Nacional de Cuba, Enrique Diego Arango Arias.
De la estación, inaugurada en 2024, fueron sustraídos "desde paneles solares y baterías hasta los equipos sismológicos, como el sismómetro y el digitalizador, entre otros". "No dejaron nada", resaltó Arango Arias y apuntó que "esto no es un simple robo, es un sabotaje a una institución que constituye un sistema de alerta de terremotos y tsunamis que abarca Cuba y el Caribe".
"¿Hasta dónde va a llegar el vandalismo? ¿Hasta dónde la impunidad de estos hechos que están afectando a toda la sociedad?", cuestionó el especialista y afirmó que "este no es el único hecho de este tipo que afecta al monitoreo sismológico en nuestro país".
"En días pasados se robaron equipos en la estación sismológica de Moa y en la estación central de respaldo situada en la ciudad de Holguín", detalló.
Como parte del alza sostenida de los robos, en agosto fueron sustraídas todas las luminarias fotovoltaicas que las autoridades habían colocado en varios puntos clave de la ciudad de Santiago de Cuba apenas un mes antes.
Las luces, instaladas en avenidas como Céspedes, Garzón, Las Américas, Plaza de Marte y Ferreiro, pretendían "aliviar la presión sobre el sistema eléctrico nacional y devolverle luz y seguridad a los espacios públicos", indicó la emisora oficialista local Radio Mambí. Sin embargo, "personas inescrupulosas y oportunistas se las han robado, aprovechando la compañía y complicidad de la noche", resaltó.
En un artículo reciente publicado por este diario, la periodista Laura Sarmiento Pérez apuntó: "El auge de la criminalidad es una de las consecuencias de la debacle socioeconómica que vive Cuba. La agrava la ineficiente respuesta de la Policía, que prioriza la represión política sobre los casos delictivos".
"La inseguridad pública es una realidad no reflejada ni reconocida por el Gobierno cubano. Amparados en la oscuridad de los apagones, los delincuentes cometen delitos cada noche, con planificación e impunidad. Hay una prioridad evidente en la respuesta policial: la protección de la propiedad estatal y las tiendas en divisas", dijo.
"La destrucción del tejido social en Cuba ha permitido robos tan inverosímiles como los del aceite de los transformadores, cables eléctricos y tuberías de agua, instalaciones de servicios públicos depredadas continuamente. Nada queda fuera del radar de los ladrones, porque donde nada hay todo se vende", enfatizó Sarmiento Pérez.
En tal sentido, un informe del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC), publicado por el laboratorio de ideas Cuba Siglo 21, confirmó "una escalada sostenida y alarmante de la criminalidad en Cuba durante 2025", que se ha mantenido al alza durante 2026.
"La combinación de colapso económico, empobrecimiento generalizado, debilitamiento institucional, opacidad informativa y ausencia de políticas públicas integrales ha creado un entorno propicio para la normalización de la ilegalidad", apuntó el observatorio.