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EDUCACIÓN

'Este será un curso de zombis': Los padres cubanos enfrentan el regreso a la escuela más caro y precario

Casi 20.000 pesos por un par de zapatos, 4.000 mensuales solo para garantizar un huevo al día, aulas sin agua ni luz, letrinas y adoctrinamiento político marcan el regreso a clases en Cuba.

Madrid
Basurero frente a una escuela en La Habana.
Basurero frente a una escuela en La Habana. DIARIO DE CUBA

Un par de zapatos para resistir tres o cuatro meses cuesta casi 20.000 pesos cubanos (CUP), los uniformes escolares de uso rondan los 500 pesos y hasta tres dólares (2.025 CUP) si son nuevos, las libretas superan los 300 CUP y un lápiz alcanza los 130 CUP. Garantizar que un niño consuma un huevo al día durante el almuerzo exige gastar hasta 4.000 pesos mensuales. Esos son los números que enfrentan los padres cubanos en el mercado informal para mandar a sus hijos a la escuela en el curso 2026-2027, que arrancó este 1 de septiembre en Cuba en un escenario donde el salario medio estatal apenas ronda los 4.500 CUP.

Desde Camagüey, una madre detalla a DIARIO DE CUBA la magnitud del desembolso inicial: "Para equipar a un niño se necesita alrededor de 15.000 pesos, esto comprando los materiales de calidad baja o normal. Porque si queremos que los zapatos le duren tres o cuatro meses, solamente ese par de zapatos vienen costando casi 20.000 pesos".

La indumentaria y el material escolar completan la sangría: "Los uniformes, si son de uso, están entre 500 y 1.000 pesos; si son nuevos, pueden valer hasta tres dólares. Eso sin contar que solo darán una libreta, las otras hay que comprarlas en la calle a un valor de 300 CUP en lo adelante. Entonces, también hay que comprar forros, porque exigen libretas y libros forrados, y cada forro está por los 150 pesos o más".

Los precios varían por provincias. "Hay mipymes que se están dedicando a vender el uniforme escolar a 4.000, 4.500 o 5.000 pesos. La libreta la venden en la calle a 200 pesos, los lápices a 50 o 60", indica a DDC un cubano residente en Guantánamo. 

En lo que todos los entrevistados coinciden es en la desatención estatal: "La situación está mala, los padres se tienen que volver locos y no tienen dinero para resolver los problemas porque el Gobierno tampoco les ha vendido nada", explica el entrevistado de Guantánamo. Ante la inflación, una madre de esa provincia reconoce con resignación: "Está caro. Pero bueno, uno se sacrifica y se lo compra, ¿qué vamos a hacer?".

Alimentar a los niños: entre el desabastecimiento y los precios abusivos

A los costos iniciales se suma la odisea de la alimentación diaria durante el horario escolar, una responsabilidad que el Estado deja de asumir.

"En la escuela no hay arroz desde el año pasado, lo único que les dan es un poco de chícharo duro como un palo, flotante y hervido, que el que se lo coma va a coger mínimo gastroenteritis bacteriana", denuncia a DIARIO DE CUBA una madre cuya hija inicia el cuarto grado en La Habana.

"Si ella tuviera que quedarse en la escuela y eso funcionara, tendría que ponerle un huevo hervido cada día. El huevo está entre 150 y 200 pesos cada uno. Son 4.000 pesos al mes solo para que la niña coma un huevo diario en el almuerzo, algo que se supone debía suplir la institución escolar", explica a este diario.

La merienda para las jornadas de doble sesión impone otra factura inasumible: "Las galleticas de sal están a 1.700 pesos el paquete de cinco unidades chiquitas, que dura apenas dos semanas. En un mes son casi 6.000 pesos —unos diez dólares— solo en galletas, más la libra de guayaba a 250 pesos para hacerle jugo en la casa cuando hay corriente. Si no da tiempo y tengo que comprarle un juguito de cajita de 200ml, cuesta entre 350 y 400 pesos".

Los cubanos permanecen sin energía eléctrica por más de 24 horas seguidas en numerosas regiones, con servicio por apenas dos o tres horas en algunas ciudades. A lo que se suma la crisis en el suministro de agua, que en algunas localidades puede demorar más de una semana.

Aulas sin ventilación, brotes de hepatitis y baños asquerosos

La madre habanera alerta además sobre la falta de salubridad en los centros de enseñanza: "No hay electricidad en el aula, no tienen ventiladores para refrescarse y la placa se pone calientísima; están en una segunda planta y se ahogan de calor. No hay agua en la escuela y los baños están asquerosos, la peste a orine llega hasta la puerta de la entrada. Es inhumano que esos niños hagan sus necesidades fisiológicas en esas letrinas llenas de excremento y orina".

La insalubridad generalizada dispara las alarmas sanitarias. "Cada vez que la niña va a la escuela regresa a los 15 días con una enfermedad: diarreas, catarro, dengue o hepatitis, porque ya ha habido brotes en la escuela. Las escuelas son focos infecciosos en medio de esta crisis sanitaria", señala. La escasez también repercute en la convivencia: "A mi niña le han robado en el aula lápices, libretas y hasta la merienda. Son niñitos que tienen hambre".

Las infraestructuras y mobiliarios son anticuados y no tienen mantenimiento: "El mueblaje escolar está en situaciones desfavorables. Casi siempre se renovaba lo roto; ahora se está tratando de salvar lo roto, que casi siempre es insalvable", señala un entrevistado en Guantánamo.

Maestros sobrecargados y un sistema educativo en crisis

El colapso en las escuelas ocurre en paralelo a la parálisis institucional. La ministra de Educación, Naima Trujillo Barreto, reconoce que el país solo tiene cubierto el 73% de las plazas docentes y que la industria estatal apenas fabricó el 12% de los uniformes requeridos. Para intentar cubrir el vacío, el MINED traslada a unos 300 maestros desde otras provincias hacia La Habana, incorpora a estudiantes universitarios y aplica la Resolución 10 para sobrecargar de turnos a los profesores en activo. Pero esto, ¿logrará cubrir el vacío de profesionales?

"La maestra es una persona mayor, de más de 60 años, y le sobrecargan el aula con 30 y pico de niños porque nadie quiere ser maestro en este país y no hay auxiliares. La maestra es buenísima, el problema no es ella, es el sistema educacional", subraya la madre habanera consultada por DDC.

En un reporte audiovisual publicado por DDC TV, padres y ciudadanos coinciden en el agotamiento físico y mental: "¿Qué maestro puede ir con plenitud a dar clases después de una mala noche sin dormir, con calor y pensando qué va a poner en el fogón para darle a su familia?". Un dilema que resume otra entrevistada: "Hay más del 70% de padres que no pueden, porque es una balanza: si es comida, no puedo comprar zapatos y ropa".

Desde Camagüey, otra madre resume el panorama: "El maestro está agotado, con hambre y sin dinero porque cobra en una tarjeta que no puede ni usar. Los niños van a corretear y a romper ropa y zapatos a la escuela, con más estrés para los padres porque hay que garantizar meriendas sin corriente. Esto será un curso de zombis". 

A ello se suma la fuga hacia el sector privado: "Hay mucha falta de maestros, que se están yendo por el dinero que les están pagando, que es muy poco. Se han ido para las MIPYMES porque el trabajo estatal no les da nada", indica un cubano desde Guantánamo.

Adoctrinamiento políticon y 'maternar en dictadura'

A la miseria material se suma el adoctrinamiento ideológico dentro de la enseñanza primaria: "Maternar en dictadura es algo muy fuerte", confiesa una madre a DDC. "Los forman en el matutino y los ponen a recitar el concepto de 'Revolución' a coro. Es innecesario que un niño pequeño tenga que ser adoctrinado. Desde los primeros años les están inyectando el comunismo y el socialismo; la escuela es uno de sus mecanismos de inyección".

"En los libros de lectura de primero a tercer grado todo eran textos políticos sobre Fidel (Castro), el Che (Guevara) y un montón de supuestos mártires de la patria. Que los niños digan 'seremos como el Che'... Yo no quiero que mi hija sea como el Che, quiero que sea libre: libre de pensamiento, libre de espíritu y que sea feliz, algo que es muy difícil en esta dictadura asquerosa", concluye.

Madres en la calle: 'Mi hijo no va a ir a la escuela'

El impacto de los apagones continuos augura además un severo ausentismo en las aulas, según alertan los propios ciudadanos: "Los alumnos, muy pocos irán. Ahora, a principio de curso, sí pueden; pero según vaya avanzando el curso, si hay corriente por la mañana y pueden desayunar, los padres los mandan; si no, no los mandan", advierte un entrevistado, quien pronostica que las autoridades se verán obligadas a "modificar el horario de asistencia a clase y suprimir la doble sesión" ante un panorama lectivo que califica de "muy malo".

La desesperación acumulada se traduce en protestas públicas. En La Habana, la zona ubicada entre los barrios Párraga y La Palma, en el municipio Arroyo Naranjo, fue escenario de una manifestación en la que un grupo de madres cerró la calle junto a sus hijos tras permanecer tres días sin servicio de agua potable y dos sin electricidad.

Un video difundido en Facebook por el rapero contestatario exiliado Eliécer Márquez Duany, "El Funky", mostró a las mujeres y a varios menores en medio de la vía con carteles. "¿Cómo vamos a mandar a los niños para la escuela, con la merienda caliente?" y "no se puede planchar el uniforme", reclamaban las manifestantes.

Una de ellas zanjó con rotundidad el sentir de muchas familias ante el colapso del sistema: "Mi hijo no va a ir a la escuela. No va mi hijo para la escuela, mi hijo no va".

Se derrumba así otro de los mitos del castrismo: el de una educación gratuita y de calidad como bastión indiscutible de la "Revolución", reducida hoy a una carga asfixiante de precariedad, inflación y abandono para los hogares cubanos.

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1 comentario

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Es lamentable pero es así. Nadie puede dar o recibir instrucción escolar en esas condiciones. Los únicos privilegiados no son los niños, sino los dirigentes.