El embajador de Estados Unidos en las Naciones Unidas, Mike Waltz, sostuvo el miércoles que el régimen de Cuba ha usado ese organismo internacional para hacer propaganda y defendió la presión de su Gobierno sobre La Habana, ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes.
Tras informar al comité de la cámara baja del Congreso de su país sobre el funcionamiento y el presupuesto de la ONU, Waltz fue cuestionado por Mark Pocan — representante por Wisconsin y uno de los cuatro congresistas demócratas que viajaron a Cuba a mediados de mes y se reunieron con Miguel Díaz-Canel— sobre las sanciones de EEUU a La Habana.
El congresista demócrata hizo alusión a la votación en la Asamblea General de la ONU sobre una petición del régimen cubano para debatir sobre el embargo de EEUU —al que las autoridades de Cuba culpan de la miseria que sufre la población, sin asumir responsabilidad por sus políticas fallidas—, que recibió 136 votos a favor, nueve en contra y 30 abstenciones.
Pocan reprochó que Washington se opusiera al debate solicitado por La Habana y consideró que la ONU sería un espacio apropiado para compartir el informe de 95 páginas presentado esta semana por el Departamento de Estado, en el que se acusa al régimen cubano de patrocinar el radicalismo de izquierdas en EEUU y crear redes de espionaje, con las que llegó incluso a penetrar las más altas esferas del Gobierno.
En respuesta, Waltz afirmó que "ellos (el régimen) usan la ONU para su propaganda y es a eso a lo que nos oponemos" y acusó a partidarios de La Habana, como Pocan y los restantes congresistas demócratas que viajaron a la Isla, de repetir esa propaganda.
Ante las afirmaciones del congresista de que EEUU tiene a Cuba sometida a un "bloqueo", el diplomático afirmó que eso era parte de la "propaganda cubana" y señaló que un bloqueo sería tener "un anillo de buques militares" alrededor del país.
Respecto al viaje de los congresistas, Waltz preguntó si visitaron a los presos políticos del régimen o una isla privada que sería propiedad de Raúl Castro, o el jet privado de la familia que detenta el poder en Cuba, que tendría suficiente combustible frente a las privaciones que sufre la población.
Durante el tenso intercambio, Pocan también preguntó si el embargo que ha mantenido EEUU contra el régimen durante más de seis décadas ha acercado a Cuba a la democracia, lo que implicó un reconocimiento tácito de la existencia de una dictadura en la Isla.
Al contestar, Waltz defendió que la política de EEUU ha tenido un "efecto significativo", al impedir que el régimen cubano pudiera propagar el comunismo y su revolución antiestadounidense en el hemisferio occidental.
Tras culpar a su Gobierno por las dificultades que enfrentan los cubanos e incluso de que la mortalidad infantil en la Isla se haya duplicado, el representante por Wisconsin preguntó a Waltz si EEUU llevará a cabo una acción militar contra Cuba y consideró que el informe del Departamento de Estado parece preparar el terreno para ello.
"No voy a sacar opciones de la mesa para el presidente de los Estados Unidos", fue la respuesta de Waltz siguiendo la línea de Donald Trump, quien ha evitado descartar o confirmar una operación de ese tipo en Cuba, al ser preguntado por la prensa.
La semana pasada, el inquilino de la Casa Blanca dijo que "van a suceder muchas cosas en Cuba en los próximos, tal vez, dos meses", en entrevista con Fox News. Aunque rechazó negar o confirmar que llevará a cabo una acción militar contra el régimen de la Isla, señaló que "no creo que vaya a ser como Venezuela".
"Un paisaje infernal de privaciones"
El tema de Cuba también llegó el miércoles a la Wheeler High School de Marietta, Georgia, donde el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, calificó a la Isla y a los países donde se implantó el modelo socialista como "un paisaje infernal de privaciones".
"Muéstrenme algún lugar donde esto (el socialismo) haya funcionado. Moscú, Caracas, La Habana. Estos paraísos de los trabajadores han terminado todos como paisajes infernales de privación", afirmó el funcionario durante un evento enfocado en promover el programa de cuentas de inversión para menores impulsado por el Gobierno y conocido como Trump Accounts, que mostró como la prueba del "triunfo del capitalismo sobre el socialismo".