Exiliados cubanos en Estados Unidos crearon la Cámara Nacional de Comercio Cubano-Americana (CANCC, en inglés) para invertir en la Isla cuando esta sea libre, con un plan que fomentará la "inmigración occidental" y la restauración de la bolsa de valores.
Empresarios cubanos en Miami, presididos por el publicista y agente de bienes raíces Juan Omar Sixto, fundaron la organización con una visión "de una futura Cuba que sea libre y democrática con garantías legales para el comercio", según el reporte de la agencia de noticias EFE.
La agrupación también promete asociarse con emprendedores privados en la Isla "sin ningún lazo con los miembros del actual régimen político cubano" para cumplir con la Ley Helms-Burton, que establece condiciones para que EEUU apoye una "Cuba libre e independiente".
Los inversionistas, quienes se reunirán el 22 de julio, idearon un plan de tres años que contempla "crear una comisión para atraer talentosos inmigrantes occidentales a una nueva Cuba" y "abogar por el restablecimiento de la Bolsa de Valores de Cuba".
Entre sus mayores objetivos también está que organizaciones de profesionales cubano estadounidenses, como médicos, ingenieros y contadores, entrenen a sus contrapartes cubanas y apoyen a los emprendedores dentro de la Isla.
Además buscan invitar a instituciones educativas de Estados Unidos para establecer centros de investigación y desarrollo en Cuba.
La creación de la cámara trasciende luego de que venciera el viernes 5 de junio el periodo de gracia otorgado a empresas extranjeras con presencia en Cuba para que rompan lazos con el conglomerado empresarial de los militares, GAESA. Donald Trump decretó el pasado 1 de mayo medidas contra firmas foráneas que operen en sectores vitales controlados por ese monopolio.
Además, el Departamento del Tesoro impuso el jueves sanciones financieras a Miguel Díaz-Canel, varios de sus familiares, a un hijo del exmandatario Raúl Castro, además de al Ministerio de las Fuerzas Armadas de Cuba y a los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).
La presión de Trump contra La Habana ha motivado a organizaciones y gobiernos en Florida, hogar de la mayor población de origen cubano en EEUU, con más de 1.6 millones de habitantes, a prepararse para un posible cambio de régimen.