El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, reclamó este jueves al régimen cubano "reformas económicas y políticas inmediatas", en una intervención que coincide con el anuncio de nuevas sanciones a la cúpula gobernante y más declaraciones del presidente, Donald Trump, con respecto a Cuba.
A través de la red social X, Waltz enumeró cuatro exigencias dirigidas al Gobierno cubano y planteadas en una intervención ante el organismo mundial.
"Estamos pidiendo cosas muy simples: abrir la economía, liberar a los presos políticos, dejar de tratar a los ciudadanos privados como una amenaza y dejar de culpar a Estados Unidos por la miseria producida por La Habana y sus políticas fallidas", dijo el diplomático en un video publicado en su cuenta oficial.
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente presión de la Administración de Donald Trump sobre La Habana, que en las últimas semanas ha ampliado sanciones contra dirigentes cubanos, entidades estatales y empresas vinculadas al conglomerado militar GAESA, la más reciente ronda este mismo jueves 4 de junio.
Mientras tanto, un análisis publicado por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), uno de los principales laboratorios de ideas de Washington, examinó cinco posibles escenarios de uso de la fuerza militar estadounidense contra el régimen de Cuba, partiendo de la hipótesis de un deterioro acelerado de las relaciones bilaterales.
El documento, firmado por Christopher Hernández-Roy, Mark Cancian y Henry Ziemer, advierte que la posibilidad de una acción militar no puede descartarse completamente y analiza desde la continuidad de la presión económica actual hasta escenarios más extremos, como operaciones para capturar o eliminar a miembros de la cúpula gobernante, ataques aéreos limitados o una escalada accidental derivada de un incidente militar.
Los autores consideran improbable una invasión a gran escala debido a sus elevados costes políticos y militares, pero sostienen que Washington dispone de capacidades suficientes en el Caribe para ejecutar operaciones limitadas contra objetivos cubanos si la crisis bilateral continúa agravándose.
El análisis también identifica entre los intereses estratégicos de Estados Unidos reducir la influencia de China en la Isla, impedir la cooperación de La Habana con Rusia y promover una apertura económica y política que facilite cambios internos.
Desde Pekín, entretanto, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino salió en defensa del régimen cubano. La portavoz Mao Ning exigió a Estados Unidos poner fin "de inmediato y por completo" al embargo, las sanciones y las medidas de presión contra la Isla, recogió el portal oficial Cubadebate.
La diplomática rechazó además las recientes declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio, y acusó a Washington de utilizar "alegaciones inventadas" para justificar sus medidas contra Cuba.
Según la versión oficial china, las sanciones estadounidenses han causado graves daños a la economía cubana y agravan las dificultades de la población. Pekín reiteró asimismo su respaldo a La Habana frente a lo que calificó como injerencias externas y defendió el derecho del régimen a preservar su soberanía y seguridad nacional.